17 de noviembre de 2009

Un grito de corazón



por Germán Calvi

“una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas”
Fidel Castro

En estos días, se declaró en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, de interés cultural la película “1973, un grito de corazón” dirigida por Liliana Mazure, eso me dió la excusa justa para buscar la peli y mirarla…
Me emocioné mucho y me dejó muchas ideas dando vueltas… repasaba la existencia de un proyecto transformador en un momento en que América Latina estaba cambiando claramente en un sentido más libre, más justo, más soberano, con las características propias que el peronismo le dio, con una impronta que nadie, nunca, pudo borrarle a la identidad popular de nuestro país… luego el golpe, luego dieciocho años de resistencia… ¿existirá otro partido político en la historia de la humanidad que tras ser perseguido, reprimido, silenciado, negado, borrado de la historia oficial, condenado al ostracismo desde la formal mirada de nuestros enemigos, pueda sobrevivir con tanta fuerza como lo hizo el peronismo en Argentina?

Luego, el regreso de Perón, una clara victoria del pueblo organizado.

Y me quedé enganchado con la comparación de las condiciones previas al golpe… del peronismo dividido, de un enemigo unido, de la clase media y la izquierda funcionales al proyecto imperial, de una oportunidad histórica que se diluyó… pudiendo consolidarse. O que se interrumpió porque las fuerzas no dieron para más…

Y recordaba un fragmento, donde Urien (un marino peronista) comenta que un militar de alto rango, que al asumir Cámpora y ver la euforia popular, lo visita en su celda y le pregunta muy preocupado: ¿Ustedes van a hacer la revolución?
Y se responde a sí mismo: No van a poder, no lo vamos a permitir, estamos dispuestos a matar a un millón de personas, pero no van a hacer ninguna revolución acá…

“la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia” decía Perón desde el exilio, en momento de la resistencia…

Y así mezclaba, más que reflexionaba, entre la política, la cultura, la violencia, la militancia, la historia, nosotros, ayer y hoy, el futuro… en este momento en que la política argentina amaga con regresar a lo peor del pasado, con conflictos latentes por la pérdida de derechos de los represores y el sistema político que les daba impunidad, por la pérdida de derechos de los monopolios en la comunicación, por la pérdida de derechos de los grupos financieros en el manejo de las AFJP, por la pérdida de derechos del peronismo neoliberal y neoconservador, que paso a paso va perdiendo algunos privilegios y espacios de poder… enfrentados a una CGT y organizaciones sociales absolutamente comprometidas con este proyecto de país, con un peronismo militante y transformador, con una sociedad que apuesta a la democracia como camino de transformación…

Al medio de esta mezcla, recuerdo el “día de la militancia”, y desde ese recuerdo, le rindo homenaje a Alberto Methol Ferré, un militante uruguayo cuya obra de vida se puede honrar en un día como este, hizo un gran aporte a todas las ideas libertarias de la patria grande con que San Martín soñó… integrante de la resistencia que parió el Frente Amplio, que este mes llevará a un Tupamaro a la Victoria… rendimos homenaje a un compañero que falleció ayer, en Montevideo, y junto con él a toda la generación de historiadores y militantes políticos que con sus escritos han abierto los ojos a generaciones frente a una intelligentzia servil a los intereses foráneos.



Y como él decía, repito: “los traidores están condenados a quedarse afuera de la historia del pueblo, que en cada paso, planta una semilla y en cada lluvia raja la tierra, y aparece, de abajo para arriba, con la contundencia de lo que está condenado a suceder, mientras existan compañeros convencidos de que hay que seguir sembrando…”

Y hablando de sembrar, este fin de semana pude compartir con otras organizaciones del campo popular, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un momento gestacional de algo nuevo… pudimos debatir sobre la producción de contenidos, sobre la comunicación, sobre la cultura, sobre el rol de las organizaciones sociales y políticas, el Estado, los directores de cine… algo realmente interesante…

“no existe un proyecto de nación sin un proyecto cultural de nación, porque lo único que no puede importar un país es su cultura”. Jorge Coscia, Secretario de Cultura de la Nación.



Y así me despido, un tanto disperso, pero sin querer dejar pasar este día, por el día de la militancia, ni este momento, el de la muerte de Alberto Methol Ferré, para recordar para qué militamos los que elegimos seguir sembrando…

¡Viva Methol Ferré y todos los pensadores libertarios!

¡Viva la presidenta Cristina y los presidentes latinoamericanos que son parte de la transformación popular!

¡Viva Perón!
carajo…

Lo de afuera y lo de adentro


Por Sebastián Negri

Lo que pase en la Argentina durante los próximos días, semanas e incluso meses no tiene demasiada importancia para el destino del país. Quedarse en el calendario de piquetes, los pases de bando de diputados y los comentarios más o menos intencionados de artistas y periodistas es un ejercicio innecesario. Es tan grande el cambio que esta operando el mundo en estos años, que nuestro futuro depende tanto lo que ocurra afuera, como de lo que podamos hacer nosotros.

Este cambio de época que estamos viviendo representa en primer lugar un paso positivo de la humanidad, porque se está dando sin enfrentamientos militares. Todos los procesos históricos y políticos ocurridos desde la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX estuvieron marcados por disputas por la distribución internacional del trabajo, dominio de colonias, esferas de influencia y recursos naturales.

Estas guerras y la legalidad que se construyó en consecuencia para dar estabilidad a una determinada correlación de fuerzas, le permitió a los Estados Victoriosos suficientes márgenes de acción como para acomodar sus políticas y economías a las cambiantes situaciones del comercio internacional y la diplomacia. Es decir, para no perder sus privilegios y la capacidad de cambiar las reglas si entendían que su posición estaba amenazada.

En nuestra región, cada proceso tuvo su correlato en gobiernos que se fueron aliados menores de los Estados Victoriosos de cada confrontación, y que durante todo el periodo referido estuvo liderado por Europa Occidental y Estados Unidos. Ninguno de nuestros gobiernos dejó de representar un sujeto histórico previsible y equivalente con otros gobiernos de la región, de acuerdo al grado de desarrollo industrial y la propia cultura nacional, y que con mayor o menor éxito procesó las demandas sociales de su época.

Lo que esta pasando ahora, es que esos Estados Victoriosos no están pudiendo dar con las reglas que le garanticen continuar con su posición de privilegio. Europa va camino a convertirse en una gran Venecia, que pasó con los siglos de centro comercial a postal de enamorados. Mientras que Estados Unidos enfrentará el desafío de contener la conflictividad social interna, por no poder sostener sus niveles de consumo actuales. Por eso, están admitiendo nuevos socios al club de quienes escriben las leyes, con la idea de compartir con los Estados Emergentes la conducción del proceso histórico, pero sobretodo para hacerlos participes de la responsabilidad de sostenerlo. En esa lógica se inscribe la consolidación del G-20 y el aporte de los más grandes Países Emergentes al FMI, entre otras medidas.

El asunto es que esos Países Emergentes, entre los cuales estamos nosotros, tienen su propia agenda y su propia medicina para la etapa histórica. La crisis financiera y de la economía real que estamos atravesando es el primer test de esta nueva Gobernabilidad Mundial.

En este punto se inscribe el comentario del editorialista norteamericano sobre la reciente visita de Obama a Pekín, y la tragedia que significa para el país más poderoso del mundo, depender comercial y financieramente de China:

“los chinos no parecen entender la situación: en vez de enfrentar la necesidad de cambiar de política monetaria, han preferido sermonear a Estados Unidos, diciéndonos que debemos subir las tasas de interés y reducir el déficit fiscal. Es decir, empeorar aún más nuestro problema de desempleo”. Paul Krugman en The New York Times.

El comentario de las autoridades chinas suena a aplicarle a Estados Unidos su propia receta frente a los desajustes de las economías emergentes en la década del noventa.

¿Qué pueden hacer nuestros países en este contexto en la parte que les toca, como para no desaprovechar la oportunidad histórica de jugar en primera por única vez en nuestra historia?

En primer lugar, tienen la posibilidad de elegir opciones, cuando hasta hace unos años el único camino era el ajuste. Para poder ser parte en ese juego internacional lo primero debe ser lograr cohesión social interna, de forma tal que quede tiempo y recursos como para disponerlos en el tablero internacional. Esa cohesión se logra resolviendo dos temas complejos. Incluyendo a los excluidos, lo que está en camino de lograrse gracias a planes como la asignación universal a la niñez; y en segundo lugar, trabajando en definir el perfil de inserción internacional a largo plazo de los paises, asunto que ha sido responsable del atraso argentino de los últimos 30 años, y que no ha sido posible resolver hasta ahora.

9 de octubre de 2009

Premio Nóbel de la Paz para un Peronista



Por Carlos Fusco


La llegada del Premio Nóbel de la Paz para Barack Obama precisamente cuando en la política doméstica su imagen parece estar presentando señales de fatiga en el electorado, y a tan sólo 9 meses de haber asumido, sólo puede tener una lectura y es en clave política: se ha premiado el giro que le dio su gobierno a la política internacional y la reivindicación a la diplomacia como herramienta de mediación ante los conflictos entre países.

El galardón que tomó por sorpresa a todos, incluso a un escéptico Obama quien dijo “honestamente creo que no lo merezco”, generó un potente rechazo en el partido Republicano que algo perezoso de reflejos salió a fijar posición criticando duramente al Comité Nóbel –la comisión legislativa designada por el parlamento noruego para otorgar el reconocimiento- por su decisión en premiar al presidente norteamericano. “¿No es demasiado pronto?” “¿Qué es lo que Obama ha hecho en realidad? se preguntaban con ironía, resaltando que el presidente nortemericano pone a la retórica por encima de los hechos en una crítica que cada vez más frecuentemente le propinan.

Si bien podría esperarse mucho más de Obama, el Premio Nobel de la Paz en cuanto que es la distinción política más importante del mundo ostenta férreos criterios de selección. En efecto, sus ganadores deben demostrar "la mejor o la mayor intervención a favor de la fraternidad entre Estados, la abolición o el desarme de los Ejércitos, así como la organización y el apoyo a conferencias de paz".

Veamos. Según estos criterios, el solo cambio de marcha en la política norteamericana frente a Irak, la decisión de abolir el presidio de Guantánamo (aún no totalmente implementada y sin contar con Abu Grahib seguirá en pie), las recientes conferencias bilaterales con Rusia por el desarme nuclear, su firme pero dialoguista actitud para con Irán revirtiendo el proceso que hubiera desembocado en una casi segura guerra de consecuencias imprevisibles, y la actitud oficial de su gobierno frente al golpe de estado en Honduras, probablemente lo convierten en merecedor del Premio y resalta la vocación del parlamento noruego por destacar las diferencias con su predecesor, MR. Danger, al decir de Hugo Chávez.

Definitivamente el mundo hoy abriga una esperanza cierta de que algún cambio es posible. Cuando la primer potencia mundial, empezó a dejar su vocación de imperio hegemónico para tender una mano al diálogo y comenzar a tratar a otros países como pares, aún cuando la macroeconomía y otras variables se encargan de desmentir a diario que lo sean, creando la conferencia del G-20 en reemplazo del G-8 como eje de la toma decisiones multilaterales del mundo industrializado, algo claramente diferente a la perspectiva de mundo de la era Bush. Y quizá esto sólo, ya sea para premiar.

Muchos han sido los que han querido ver en Obama un cultor de la “tercera posición”, e incluso la propia Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se apresuró a decir que Obama estaba tomando “las mismas medidas que nosotros” ante la crisis financiera internacional desatada este año, ergo muchos salieron a decir con malicia que “Según Cristina Kirchner Obama es Peronista”.

Lo cierto es que su política estatizadota de empresas en crisis como solución ante el quiebre financiero, de cuño netamente keynesiano (a pesar de haber sido “acusado” de socialista por los republicanos) y que muy bien podría recordar a algunas de las políticas implementadas por el peronismo en diversas épocas. El fervor tendiente a preservar las organizaciones y el bien común antes que dejar que el mercado se auto regule aplicando su propia lógica con consecuencias imprevisibles, expresa más de una coincidencia por proteger al conjunto de la población frente a las apetencias de un pequeño grupo. La mayoría de las veces cobijados por el gobierno norteamericano de turno.

Esta decidida actitud de Obama preservó claramente la economía –no sólo norteamericana- sino de la mayoría de los países occidentales que hubieran caído en catarata ante el colapso. Pero esa enérgica actitud es de una naturaleza sin precedentes en el gran país del norte.

En 1962 Perón le escribía a Kennedy “Esta es la hora de los pueblos” para significarle que, mientras los Estados Unidos ganaban prédica en los gobiernos los rusos en cambio se acercaban más a los pueblos destacando que la justicia social debía ser el eje del debate.

Hoy el mundo ha cambiado sustancialmente como las circunstancias políticas en Argentina y EEUU. Me pregunto qué carta le escribiría un Perón actual a Obama.

Resulta muy interesante ver que en la carta de Perón a Kennedy éste le escribe sobre el papel de los medios de comunicación: “(...) Uno de los peores males que azotan al pueblo y al gobierno norteamericano son sus agencias de noticias y sus cadenas publicitarias, que actúan en todo el continente, dirigidas por la Sociedad Interamericana de Prensa (S.l.P.). No es secreto para nadie que tales agencias y cadenas sirven normalmente a intereses muchas veces inconfesables y que detrás de su acción publicitaria no hay más que sofismas y falsedades al servicio de tales intereses. (...)”.

Parece que a pesar del transcurso de los años, los cambios en el mundo y las circunstancias de cada país, algunos debates siguen siendo exactamente los mismos que hace más de 40 años sobre libertad de empresa y rol del estado. A propósito de esto, en el famoso reportaje que le hiciera Rodolfo Terragno en 1967 en Madrid, El General le decía: “(...) cuando llegué al poder estaba todo organizado. Amortizamos la deuda externa y ya no hubo que pagar más servicios de deuda. Vimos que con los ferrocarriles se nos iba una carrada de oro, y entonces los compramos por el oro que ellos se llevaban en un solo año. Después, teníamos que frenar el contrabando de exportación, porque también por allí se iban las divisas, y creamos el IAPI, que lo calcamos de Estados Unidos. Un día empezamos a contar el dinero y ahí fue la sorpresa: no sabíamos qué hacer con tanta plata. (...)"

Diría un guionista que cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia. ¿Será?

1 de septiembre de 2009

Caminando sobre el filo


Por Sebastián Negri

El acuerdo implícito de gobernabilidad que alcanzó el gobierno nacional con los gobernadores, intendentes, centrales sindicales y la UIA, es la nueva fuente de legitimidad para encarar la etapa que viene hasta el 2011, o al menos hasta el 2010.
Esta jugada no es de ninguna manera un cheque en blanco, pero aún así, el gobierno va a aprovecharla para hacer el trabajo sucio de llevarse puesto a algunos de los Grupos del Poder Permanente del país. En este sentido, el holding Clarín se compró todos los boletos y hacia él van dirigidos los cañones.
Como lectura posterior a la elección, el gobierno interpretó que puede recuperar los votos del 2007 retomando el centro de la agenda política. Para eso, introduce temas unos tras otros, sin dejar margen a que el tiempo avive las reacciones en contra. Además, sacó de la pelea la conducción del partido justicialista, hizo un cambio de gabinete, está introduciendo cambios en el INDEC, abrió rondas de diálogo, lanzó un plan contra la pobreza y construyó con inteligencia las mayorías que votaron leyes claves en el Congreso. En breve introduciría al debate una reforma política.
Es esperable que avance también con algunas leyes importantes que se constituyan en conquistas difíciles de revertir por el gobierno que venga en 2011. En el camino, le pegan en la frente los costos del desgaste que le produce el discurso opositor, reproducido mil veces por algunos medios hasta convertirlo en un zumbido casi unánime. Aún así, aunque le entren todas las balas, las acusaciones de corrupción, dueño del juego, mafioso, fascista, trata de blancas, y todo lo que quieran, ya fueron asimiladas por el 70 % de la población que les votó en contra. No existen peores palabras que las que ya se dijeron y, pese a todo, obtuvo su 30 % de los votos. Incluso, cuando algún juez procese o meta preso a algún miembro del gobierno, el Ejecutivo no tiene más que desprenderse de él y seguir adelante.
Mientras tanto, los que piensan en el 2011 y decidieron no hacer campaña junto al antikirchnerismo, se refugian en sus gestiones provinciales y se preservan para después de las batallas que enfrenta el gobierno nacional.
En cuanto a la ley de medios, el primer round fue con el tema del fútbol. Su resultado favorable a los intereses del gobierno y del país, y la débil capacidad del Grupo Clarín para impedirlo, llevaron a pensar que era oportuno introducir sin demora el proyecto de ley de medios audiovisuales. La reacción ésta vez promete ser más fuerte y en varios frentes.
La más obvia fue ponerles el micrófono todo el tiempo a radicales y peronistas disidentes para que se despachen contra el gobierno, para de paso olvidarse por un momento de sus propias peleas internas. Esta acción solo sirve para machacar sobre los millones de opositores al gobierno, y plantear una vez más que “está en juego la República”. Su lado débil se encuentra en la incapacidad de la oposición para hacer otra cosa que no sea oponerse, y plantear la antirrepublicana idea de cerrar el Congreso hasta que asuman los nuevos diputados y senadores.
La segunda movida consistió en ir por los presidenciables-peronistas-no antikirchneristas del 2011, en particular Scioli, para decirles que si rompen con el gobierno ahora, van a tener un tratamiento “a lo Cobos”, con cámaras en el hombro para cubrir las caravanas y los besos a los bebés. Caso contrario, lo de Borocotó va a ser un poroto. Esta estrategia incluye ayuda material a diputados poco convencidos, y no es imposible que logre algún resultado.
Por último, la táctica más reciente consiste en sumar al reclamo republicano por una prensa libre, al sector agrario, como lo presentan en la tapa de Clarín del 1 de setiembre. Lograr la unificación del reclamo de los medios y del campo, es el objetivo de la hora. A la fuerza del discurso se le agregaría una infantería que genere piquetes y caos. La diferencia estaría en que ahora el reclamo no pasaría por retirar la 125, sino por retirarlos del poder, porque se les perdió la confianza. Para eso es preciso extender el reclamo del campo por tiempo indeterminado, lo que se conseguiría, por ejemplo, si alguien con una cámara provoca a D Elia para que diga algo sobre la madre de algún integrante de la Mesa de Enlace.
El final está abierto.
El ejercicio de especulación que estamos haciendo puede fácilmente ser desmentido por la propia dinámica de los hechos, que ofrece a los opositores un amplio abanico de posibilidades, limitados por sus propias capacidades y enfrentados al accionar del gobierno y los movimientos de terceros actores. Entre las variantes, tampoco hay que descartar que impulsen después de diciembre un juicio político a la presidenta.
Si no prosperan estas iniciativas, tal como están las cosas hoy, tanto para la ley de medios como para otras, con algunos cambios el gobierno podría sumar bloques de centroizquierda y partidos provinciales a sus propuestas.

27 de agosto de 2009

Apoyamos el proyecto de Ley de Sociedades de Comunicación Audiovisual

29 de julio de 2009

Lo que cambió y lo que no cambia en el nuevo escenario político


Por Germán Calvi

Para la militancia política argentina, del campo popular y nacional, la derrota electoral que sufrimos el 28 de junio, ratificó esa sensación de derrota de nuestro proyecto que se instaló en la sociedad desde que perdimos la votación en el senado con la 125.
El punto exacto en el que la fuerza política no dió para disputar la renta extraordinaria de un sector y que desnudó además las debilidades propias de quienes impulsamos este proyecto.
Hasta ese momento el kirchnerismo era la opción de poder que nos permitía sostener la ilusión de los grandes cambios para la política argentina, ahí vertíamos toda nuestra voluntad militante, sin especulaciones.
Esa derrota generó una fisura en la identidad política de nuestro movimiento, a través de la cual se colaron todos, pero finalmente, lo capitalizaron los especuladores de siempre.

Veníamos de tan atrás que las políticas industrialistas parecieron políticas revolucionarias, que poner en la cárcel a probados genocidas parecieron actos de un gobierno de izquierda, y nos pensamos tan adelante, que dimos pie al debate de los errores propios al calor del que creció un canal de expresión del descontento de la burocracia de Estado defendiendo su prebenda y peleando por “sus naturales aspiraciones”.

Así, hasta que el descontento de la pequeña burguesía agrícola, la falta de resultados sentidos en los sectores más humildes, la manipulación permanente de la información por los grandes medios, el desagrado de los sectores conservadores a que una mujer, peronista y progresista sea quien debe mandar, los intereses espurios y antinacionales de la derecha de siempre, lograron romper la hegemonía del kirchnerismo primero, construir una alternativa de poder después, y lograr una derrota política luego.

Podríamos decir que estamos como cuando empezamos, derrotados en las urnas por la derecha, sin hegemonía y con el duhaldismo como dueño de parte del aparato pejotista.

Solo que con seis años de desgaste, con las internas copando la agenda, habiendo polarizado el discurso, sosteniendo un escenario a todo o nada, en donde no se ganó la elección legislativa

Lo que veremos ahora, en los conflictos que debemos transitar, es cuánto pudimos acumular las organizaciones sociales y políticas del campo popular y cuánto pudieron sostener y acumular nuestros adversarios y nuestros enemigos, pero exhibido como dos grandes internas partidarias, en donde se puede pensar que habrá tres candidatos a presidente, dos de centro derecha (uno por el pj y otro por la ucr) y uno de centro izquierda (por el pj).

En el nuevo escenario nuestros enemigos aumentaron sus chances de ganar una elección a Presidente de la Nación, pero ¿podrán gobernar este país democráticamente?
En ese nuevo escenario, nuestros adversarios aumentaron notablemente sus posibilidades de mejorar sus prebendas en el Estado, pero ¿harán ellos, desde sus nuevos lugares de privilegio, un mejor aporte al bienestar del pueblo?



En ese nuevo escenario están también las fuerzas populares, los sindicatos, que tendrán que enfrentar un momento de crisis económica con achicamiento salarial, las organizaciones sociales, que tendrán que enfrentar políticas de mayor concentración y menor ejercicio de derechos, los gobernadores de la zona extrapampeana, que tendrán que luchar contra el centralismo unitario y el federalismo pampeano televisivo, las PYMES que viven del mercado interno, el comercio minorista.

Todos estos sectores presentaremos batalla, primero para sostener el rumbo, luego para defender las conquistas y finalmente para evitar que avance un nuevo modelo antipopular.

Por eso, una de las tareas para la militancia es articular a todos estos actores en cada uno de estos momentos. Construir puentes con cada sector de la sociedad argentina recuperando la iniciativa política y la legitimidad social.

No debemos entrar en las antinomias que el enemigo nos propone, las sangrías, las cacerías de brujas, los errores propios, el diálogo, Moreno, la soberbia, la corrupción, la falta de representatividad de alguno de nuestros interlocutores.
La verdadera pelea es hoy, más que nunca, el modelo.
Y este modelo político, que permitió el mayor crecimiento de la economía, con generación de empleo, desendeudamiento externo y fuerte inversión pública, agotó el ciclo del capitalismo que permitió viento de cola y ahora entra en una nueva fase, económica, por la crisis y la desaceleración, y política, por la ruptura de la hegemonía y la falta de apoyo popular.

En lo económico, la disputa por los costos de la crisis genera condiciones de alianza entre la gran industria exportadora y la gran agricultura, que pedirán un dólar altísimo, poniendo techo a la disputa salarial y generando condiciones de mayor desocupación y mucho mayor concentración de la renta. Atrás de este conflicto se colarán los intereses financieros, los especulativos, los del gran comercio.
Todos expresados por políticos con vocación de poder para el armado del 2011, auspiciados gustosamente por las grandes empresas de comunicación.

Para analizar el futuro político debemos poner primero la lupa sobre las políticas de gobierno y luego sobre las alianzas alrededor de las personas que sintetizan cada proyecto, debemos salirnos de la antinomia kirchnerismo/antikirchnerismo, teniendo en claro que representa Cobos y el radicalismo en términos de programa de Gobierno, qué representa Macri y un pedazo del peronismo, qué representa Reuteman… o sea, mirar más allá de las personas, de los potenciales candidatos, entendiendo que este retroceso en nuestra fuerza está mucho más lejos del fatalismo que lo que la impronta del propio Néstor Kirchner le asigna.

La tarea de la militancia sigue siendo la misma: construir poder popular para sostener un rumbo político que nos permita lograr y consolidar la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

20 de julio de 2009

Un nuevo comienzo



Por Sebastián Negri

Nos equivocamos los que creímos que el proceso político abierto en el 2003 tenía más capacidad de reinventarse a sí mismo. Pensabamos que los errores podían compensarse, apelando a la buena suerte que siempre había acompañado al gobierno y la tranquilidad que daba no tener rivales creíbles. Pero no. En una sociedad tan dinámica como la nuestra, nadie puede quedarse quieto y “leer” la realidad desde el 2003, el 2005, o siquiera desde el 2007.
Y no es que pasaran cosas imprevisibles. Muchas de las lecturas que se hicieron en la noche del 28 de junio ya estaban en los diagnósticos previos: el gobierno terminó confiando en una maquinaria electoral que no le pertenecía, en lugar de aprovechar sus mejores años para fortalecer la fuerza política que le provea de sustento en tiempos difíciles. Hoy suena hasta forzado usar el adjetivo kirchnerista para referirse a los diputados electos de algunas provincias donde ganó el peronismo. Por otro lado, al no haberse modificado la matriz económica del país, ahora aparecen condicionados por los sectores tradicionales que ganaron muchísimo plata durante estos últimos años, y se sienten con fuerza como para imponer la agenda.
Así, operar y alimentar la fragmentación política solo pudo hacerse hasta que distintos espacios políticos se propusieron un objetivo común, quitarse al gobierno de encima. Lo mismo cabe para la economía. Las retenciones y los controles de precios eran mecanismos de la crisis, y reflejaban una correlación de fuerzas propia del 2003, pero que no podía esperarse que se mantenga inalterada en el 2008. Es decir, la misma estrategia política exitosa de los primeros años no se ajustó con el cambio de las circunstancias.
Al mismo tiempo, tanto más grave que la pérdida de un capital político acumulado en años de gobierno, resulta la distancia con las demandas actuales del pueblo. En este punto uno puede acordarse de cuando a Menem le preguntaban por la desocupación y él respondía con el combate a la inflación. Lo mismo pasa ahora con los reclamos por la inseguridad y políticas microeconómicas de estímulo, que van más allá de repetir las cifras de las reservas internacionales o el superávit. También pasa por la pérdida de confianza y esa sensación general de que estamos ante un gobierno autoritario e imprevisible. Frente a eso, no valen los discursos ni los cambios de gabinete. Hace falta decir que se va a hacer en el tiempo que resta de gobierno, explicitar el plan, los objetivos. Ya se demostró que no alcanza con decir lo que se hizo en el pasado para generar esperanza en el futuro.
Quedan dos años y medio de gobierno, todavía es posible avanzar en un conjunto de reformas imprescindibles. Para eso habrá que acordar con miembros de la oposición, aunque no sean muchos los que tengan posturas constructivas y racionales.
Difícilmente el gobierno pueda capitalizar alguna medida. Todas serán percibidas como concesiones en beneficio de la gobernabilidad. En cambio, todo intento de fortalecerse será leído como atentatorio de la idea de fin de ciclo que parece extenderse socialmente.
Lamentablemente, la sociedad argentina está yendo hacia la centro derecha, quizá a contramano del proceso mundial que luego de la crisis financiera redescubrió el rol del Estado, luego de los excesos del mercado. Todavía depende del gobierno que la demonización de sus figuras no se extienda a algunas políticas acertadas.

22 de mayo de 2009

La confianza perdida y las alternativas al Modelo


Por Sebastián Negri

Tanto el adelantamiento electoral como la crisis internacional sirvieron al gobierno nacional para cambiar el eje del debate político. Estos hechos representaron una tregua en el callejón sin salida del enfrentamiento con el Campo. Por su parte, la excesiva confianza en sus propias fuerzas por parte de los ruralistas, les impidió ver que su agenda no había logrado hegemonizar el espacio de las demandas sociales, a pesar del apoyo de los medios y la oposición.
La ubicación de sus reclamos bajo el significante vacío del federalismo, la republica y la democracia, hábilmente utilizados para buscar extender la movilización a sectores no vinculados con lo agrario, fue en su contra cuando el paso del tiempo no les permitió entregar resultados a sus bases en términos de rentabilidad. Esos núcleos movilizados en las rutas y pueblos, fueron alejándose de sus representantes, a los cuales percibían cada vez más lejanos del reclamo originario.
La simpatía de los sectores medios urbanos tampoco pudo pasar del NO al gobierno, a una organización minina que sostenga la conflictividad bajo banderas menos principistas. La relación compleja entre los sectores medios y el Poder Político es vieja. Con el peronismo en especial, pero también con toda la clase política existe una desconfianza manifiesta que no parece revertirse.
En la presente campaña se pone en evidencia ese déficit de credibilidad. El apoyo al gobierno nacional ha bajado, pero casi no se ha movido la aguja de los líderes opositores, que no acumulan las pérdidas ajenas. Esto de a poco los ha llevado a entender que los votos que les faltan para ganarle al gobierno solo puede “sacárselos” a los demás opositores; con lo cual, las flores que se tiraban hasta ayer ahora se reducen a sus espinas.
Mientras tanto, la agenda propuesta por la oposición muestra la desorganización en que cayeron por el adelantamiento electoral del 28 de junio: los periodistas se asumen opositores, los opositores actúan como jueces electorales, los candidatos a diputados de una provincia prometen un plan de seguridad como si fueran presidentes o gobernadores, los mismos aliados en una provincia son opositores en otras, etc.
Más aún, el Radicalismo, que desde el fracaso de la Alianza viene buscando la manera de reconstruirse, hace un nuevo intento de contener sus contradicciones, que además se ponen en tensión con el intento de incorporar toda expresión de protesta contra el gobierno. Lejos de fortalecerlos, esto los expone a no poder formular propuestas económicas, más allá de la reivindicación al voleo de todo reclamo insatisfecho. Hasta hoy, lo único que se ha escuchado es al candidato de la capital, Prat Gay, proponiendo volver a endeudarnos con el FMI para compensar la hipotética eliminación de las retenciones, lo que constituiría una enorme transferencia de recursos de todos los argentinos, hacia un sector de los más beneficiados históricamente del país.
Es difícil que esa estrategia no sea percibida como un rejunte electoral del que ya dieron testimonio en 2001. Vale como ejemplo Carrió, que en los últimos 10 años formó parte de cuatro Alianzas distintas a las que fue metódicamente renunciando, y donde la única vez que ganó fue cuando hizo campaña por De La Rúa.
Hablando de rejuntes electorales que van a separarse el mismo 29 de junio, en el PRO peronismo de Mauricio Macri, Francisco De Narváez puede ser caracterizado como la figura opuesta nada menos que de Julio Cobos, a pesar de que tienen en común que nadie sabe a ciencia cierta que piensa cada uno. De Narváez quiere el poder a toda costa y pretende “comprarlo”, a pesar de que en el camino pierda legitimidad y aires de renovación. En cambio, Cobos ama el prestigio, y se aferra a el, aun resignando el Poder. Incluso ha dicho que no tiene problemas en compartirlo si alguna vez llega a ser Presidente, de acuerdo a su vocación dialoguista y de consenso.
En el peronismo la actual elección será un adelanto de las posibles internas para el 2011. El que gane en su distrito se asegurará un lugar en la mesa donde se decida el futuro candidato presidencial, que seguramente ganará las elecciones para suceder a Cristina. Fatalmente, aquella etiqueta que algunos denominaron kirchnerismo y que representó la simplificación de un fenómeno más amplio y complejo, será cada vez menos popular. Muchos tenderán a aclararles a los periodistas que ellos siempre fueron peronistas, a secas.
Más acostumbrados a estos cambios de escenarios que algunos opositores, los gobernadores juegan su juego. Sin perjuicio de las ligas que se armen, en lo sustancial, hay dos proyectos económicos distintos que se ponen en contradicción.
El de Reutemann, Busti, Schiaretti y otros, no parece distinto del duhaldista. Esto es, afirmar que las ventajas del tipo de cambio competitivo que permitió la recuperación desde el segundo semestre del 2002 se agotaron, y hay que tomar medidas para que los sectores exportadores e industriales recuperen rentabilidad. En pocas palabras, devaluar el peso y quitar las retenciones. De esta forma se beneficia el campo, la minería y demás exportaciones primarias que mantienen buena parte de sus costos en pesos, y obtienen ganancias en dólares. Sus aliados son los industriales que no comparten con los ruralistas su modelo agroexportador, pero sostienen que una buena devaluación les devuelve también a ellos una rentabilidad que los preserva de importaciones en el mercado local.
Enfrente está el modelo kirchnerista, por nombrarlo de alguna manera. Este propone retenciones para captar rentas de los exportadores, y que el Estado utiliza para seguir expandiendo su influencia en la economía, combatir la pobreza y las necesidades de infraestructura. El otro componente es un dólar controlado, que garantiza un cierto poder adquisitivo para los trabajadores y una competitividad regulada para la industria y las exportaciones.
Lo bueno del modelo del ex corredor de Formula 1 y de los industriales devaluadores es que no propone volver al 1 a 1, con sus consecuencias de destrucción de la industria y el consiguiente aumento de la desocupación. La actividad económica puede seguir en expansión y con un crecimiento interesante. Lo malo es que tiene un efecto directo sobre el nivel de los salarios y sobre los ingresos del Estado. Es decir, los más perjudicados por esta propuesta son los asalariados que van a ver disminuidos sus ingresos, y más aún los trabajadores estatales que en la mayor parte del país representan cerca del 40 % del empleo directo e indirecto, o aún más. Ellos sufrirán las consecuencias de un Estado con menos recursos para garantizarles que no pierdan la carrera contra la inflación.
La CGT sabe que las alternativas a lo que hay son peores para los trabajadores que lo actual, y por eso se ha convertido en el principal sostén del gobierno, junto a la mayoría de las provincias que dependen fundamentalmente del empleo estatal (NOA) o que demandan más recursos para recuperar a los excluidos (Gran Bs. As.).
En esta clave hay que mirar la movilización de hace unos días en la avenida 9 de julio, que demostró que la CGT es la única estructura política-gremial nacional organizada y movilizada, capaz de sostener la pugna por modificar las condiciones económicas del país.
En eso ha quedado reducido el apoyo al gobierno luego de la pérdida de la confianza de los sectores medios urbanos. Quizás no sea mucho, pero está lejos de ser poco.

16 de abril de 2009

Lastres y calidades institucionales.



Por Sebastián Negri

Existen varias teorías para explicar el origen de los Estados modernos como formas de organización social. Una lectura posible y simple, que reconoce algún ascendiente en nuestros primeros constituyentes, y que, creo, tiene exponentes hoy día, da cuenta del Estado como mecanismo para asegurar el derecho de propiedad. Quiero decir con esto, que el Estado sería posterior a este derecho impuesto por la fuerza (en nuestro caso podríamos ubicar ese punto en la batalla de Caseros) y su creación sirvió para cristalizar una distribución de la riqueza sobre la base de una estructura de incentivos y amenazas dirigidos a quienes quedaron fuera del reparto. En este sentido:
1) Se educaron a los ciudadanos para poder ganarse la vida sin atacar la propiedad de otros.
2) Se dictaron códigos penales para castigar a quienes robaban.
3) Se apoyaron religiones que decían que en el cielo los últimos serán los primeros.
4) Se ayudó en la medida de lo posible a que nadie pasara necesidades extremas por situaciones de fuerza mayor.
5) Se trató de que las personas en lugar de enojarse con los que más tienen, se entusiasmaran con llegar a ser como ellos.
6) Se sostuvo que las decisiones sobre el país se tomaban democráticamente, sin votos calificados.

Así y todo, y pese a que esta formula dio buenos resultados en muchos países durante muchos años, el esquema se vuelve complicado cuando durante un periodo prolongado se registra alto desempleo y pobreza estructural. También se hace difícil sostenerlo cuando existe una toma de conciencia de los sectores que no tienen propiedades, respecto de las limitaciones del sistema para producir una distribución equitativa de la riqueza. En la Argentina hemos tenido de todo esto. Hubo toma de conciencia con el peronismo del 45, hubo alto desempleo en la década del noventa y buena parte de la actual, y hay pobreza estructural.
Naturalmente, el sistema cruje. Los puntos enunciados arriba no se cumplieron y hoy tenemos millones de personas que no respetan el derecho de propiedad. ¿De quien es la culpa? Los que tienen propiedades dicen: del Estado. Los que no tienen propiedades dicen: del Estado. Será entonces. ¿Pero que pasó en los últimos 30 años? El neoliberalismo, como conjunto de ideas que dieron sustento al achicamiento del Estado (además de destruir el aparato productivo), se colocó por encima de las medidas necesarias para generar la paz social pretendida. Hizo falta una dictadura sangrienta para imponerlo. Increíblemente, en democracia, esas políticas fueron votadas al menos dos veces, en el 95 y en el 99, trayendo su secuela de deterioro de la conciencia de los sectores desposeídos, aumento el desempleo y pobreza.
Hasta 1976, la Argentina era un país con porcentajes bajos de indigencia. En comparación con la actualidad, la pobreza no era el principal problema a solucionar. El Estado era fundamentalmente una herramienta de los sectores intermedios para contener sus expectativas de acceso a propiedades, ya sea en sus políticas (educación universitaria gratuita, créditos del banco hipotecario para comprar viviendas) como desde el punto de vista de los empleos en el sector publico.
La explosión del neoliberalismo en el 2001 dejó un escenario complicado que todavía arrastramos. Hoy, los sectores propietarios protestan, porque ven que su sistema esta fallando, y piden reforzar las medidas represivas, que implican reconocer el fracaso de los incentivos. Los sectores intermedios de pequeños propietarios ven que el Estado ahora mira a los que no tienen nada y protestan, porque ya no representa sus intereses, no los contiene con empleos, ni sus políticas se dirigen a mejorar su acceso a las propiedades. Por último, los sectores desposeídos protestan, porque el Estado no esta preparado para trabajar para ellos y es ineficiente.
Todas estas consideraciones, que por supuesto merecen un tratamiento mucho mas extenso, conforman un escenario de descomposición social, donde “se ven los hilos” del trasfondo del sistema y su discurso. Los sectores propietarios, que se toman de la bandera de ser quienes solventan con sus impuestos el país, exigen un castigo ejemplar para los que no respetan el principio básico del respeto absoluto a la propiedad, ya sean delincuentes comunes o el propio Estado. Pero lo hacen ya despojados del carácter democrático, para recurrir a lo que consideran la esencia pre-estatal de las relaciones sociales, donde admiten un criterio jerárquico, en el cual ellos se colocan en el lugar de socios fundadores de la Nación, y los sectores desposeídos representan un verdadero lastre para la viabilidad del sistema.
Como ejemplo del presente planteo, conviene mirar a los sectores que invocan ese pacto fundacional del respeto a la propiedad que es la Constitución Nacional, pero no se someten a sus normas de representación para dirimir la conducción del Estado, en la idea que existe una legitimidad superior a la democrática, que obliga a quien sea a consensuar con ellos.
En definitiva, la irrupción de los dueños del sistema como consecuencia de su crisis, se vuelve peor cuando muchos de estos sectores, y también una parte de los sectores intermedios que buscan emularlos, expresan que la ruptura social es irreversible, por lo cual la solución pasa por establecer divisiones físicas (muros), condenas por peligrosidad (reclusión para los menores de edad con antecedentes), o soluciones finales (pena de muerte).
El Estado no está preparado para estas medidas, lo mismo que no está preparado para tratar la pobreza estructural que generó el neoliberalismo. En mi opinión, lo más probable, es que la falta de perspectivas políticas y sociales para plantear soluciones a largo plazo, que impliquen educar a las nuevas generaciones en el sistema, devengan en procesos híbridos de avances y retrocesos, dependientes del viento a favor del comercio internacional. O también pueden ocurrir tentativas mágicas de solución, al estilo de derechas populistas, que combinen represión y polarización entre quienes acceden a la propiedad y quienes no.

11 de marzo de 2009

La crisis y la soja


Por Sebastián Negri

Nuestra generación está teniendo un raro privilegio: vivir una nueva época de la humanidad. El cambio que se estaba produciendo de manera lenta y anunciada se aceleró con la crisis y seguramente en diez años tendremos una economía con paradigmas distintos y una correlación de fuerzas políticas entre los bloques de naciones diferente a la actual.
Los países que hoy son los centros de la producción y consumo del mundo, y por consiguiente del poder de condicionar los precios y su volumen, dejarán de serlo. China e India ocuparán ese lugar. También aumentarán sus presupuestos militares y su desarrollo tecnológico.
Esto ya es sabido.
Lo que no está claro es cual va a ser el rol de Latinoamérica en ese nuevo sistema político y económico. Revisemos en todo caso lo que nos pasó en nuestros quinientos años de vínculo con el mundo. Ahí contamos con tres siglos de coloniaje, monopolio comercial asimétrico y sin representación en las cortes del reino. Nada de política y economía de expoliación.
A partir de 1820 vino la alianza de todo el subcontinente con la potencia oceánica hegemónica, Gran Bretaña, que nos propuso una distribución internacional del trabajo con ellos en el centro económico y político.
Nuestra tarea era producir materias primas, que se llevaban en ferrocarriles ingleses, alimentados con carbón inglés, para ser subidas a los barcos ingleses, después de pagar los seguros y demás transacciones financieras a los bancos ingleses. Nuestros gobiernos eran independientes, pero no se relacionaban entre sí, y mantenían un vínculo radial con el centro económico. Londres no permitía agrupamientos, ni hegemonías, incluso si quien la intentara fuera Estados Unidos.
En el período de entreguerras el Reino Unido fue sobrepasado por Estados Unidos en todos los rubros de producción y consumo, proceso que se tornó definitivo a la salida de la segunda guerra mundial. Como subcontinente, quedamos dentro de su espacio de influencia.
En materia económica, a diferencia de los ingleses, Estados Unidos tenía campo, tenía alimentos y no nos necesitaba. La niña mimada de los ingleses en la región, la Argentina, se cayó del mapa del mundo, y no hubo gobierno que pudiera remediarlo. Más aún, los europeos crearon en la década del 60 la Política Agrícola Común, que todavía representa un 50 % del presupuesto de la Unión Europea, para no depender de nadie para alimentarse o, en última instancia, comprarnos barato en razón a la abundancia de alimentos.
La industrialización y sustitución de exportaciones que intentamos a partir de la década del 30 no lograron dar el salto cualitativo por la estrechez de los mercados nacionales (no había integración regional), por no contar con capitales para grandes inversiones (las clase alta vivía en una sociedad privilegiada de consumo, nunca se formó la burguesía nacional) y la resistencia de Estados Unidos y Europa a realizar transferencias de tecnología industrial, o permitirnos innovar por nuestra cuenta.
En materia política, Latinoamérica fue dividida en dos por el Canal de Panamá. De allí para el norte hubo “patio trasero”, doctrina de la seguridad nacional, la CIA, la protección de los monopolios extractivos, y hasta hoy se perdió todo intento de forjar un proyecto de nación sin la tutela norteamericana, salvo el destacable caso de Cuba.
De allí para el Sur, hubo apoyo a dictaduras asesinas, doctrina de la seguridad nacional, CIA, aliados privilegiados con Brasil a la cabeza, y nada de “alianza para el progreso”.
No obstante lo malo, el desarrollo industrial insuficiente que tuvimos hasta, en algunos casos, los años 70 u 80, se ha comprobado muchísimo mejor y más inclusivo que lo que vino después con el neoliberalismo y la economía financiera post crisis del petróleo.
El bajón fue relativamente revertido a partir del 2002, cuando toda Latinoamérica vivió un crecimiento importante, con reducción de la pobreza y la desocupación, aumento de producción industrial y exportaciones. Mejoraron las variables externas y la relación entre Producto Bruto y deuda externa.
Esto se acabó. Estuvimos en este período breve cabalgando entre dos etapas del mundo, donde el nacimiento de una convivía con la que todavía no se había ido. Las dos combinadas permitían obtener ganancias que ya no van a volver.
Pues bien, una de las dos ruedas dejó de girar. La crisis financiera puso en evidencia la fantasía de sustentar el crecimiento en el crédito por parte de los europeos y norteamericanos. La destrucción de riqueza virtual operada en este año todavía se está calculando. Muchos países que estaban viviendo de rentas, se encuentran hoy en una situación sumamente difícil. Seguramente saldrán adelante, pero ya no serán ricos, estarán endeudados y sus niveles de consumo bajarán, por consiguiente también su influencia en el mundo.
A Hamburgo le pasará lo que le pasó a Venecia y a Rótterdam lo que le pasó a Alejandría. Así como el Atlántico reemplazó al Mediterráneo como eje de los flujos comerciales, lo mismo le pasará a Atlántico respecto del Pacífico.
A su vez, la configuración política inestable posterior a la caída del muro de Berlín no sufrió modificaciones, y los mecanismos establecidos por los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial (Fondo Monetario, Naciones Unidas, Organización Mundial del Comercio), están muy lejos ser capaces de enfrentar una crisis económica como la actual, y menos que menos una crisis política.
Mientras todo esto sucede, el gobierno chino acaba de anunciar la puesta en marcha en el país de una política para brindar ingresos a jubilados, desocupados y subsidios de todo tipo, además de un fenomenal plan de inversiones en infraestructura e inversiones en tecnología. Todo esto implica un cambio notorio en el modelo de desarrollo chino, que ahora dará más importancia al mercado interno, lo que implica elevar el nivel de consumo popular de 1.300 millones de chinos.
En términos económicos, le propondrán al mundo una nueva división internacional del trabajo donde Latinoamérica podrá romper la cadena económica y política que la mantiene atada a Estados Unidos y Europa desde hace cinco siglos, pero le ofrecerán otra más nueva para colgarse al hombro.
Los altos precios de las materias primas que ellos necesitan, en particular la soja y el petróleo, el cobre, el gas, y otros minerales, serán el estimulo para cerrar filas detrás de las nuevas condiciones, como lo fueron la carne, la lana, el café, el oro, la plata, el guano y el trigo durante el período de hegemonía británica. En tanto, así como Estados Unidos tenía alimentos de sobra, China e India tienen trabajadores de sobra, y van a intentar retener para sus habitantes todo el valor agregado posible, para poder darles empleo a sus casi 2.000 millones de habitantes.
Es decir, el ciclo se repite con todas sus oportunidades y amenazas. En Latinoamérica, los posibles beneficiaron de la nueva etapa de exportaciones de materias primas sin procesar, están presionando con fuerza contra todo intento de interferir con el negocio. La diferencia con 150 años atrás es que ya no somos pocos habitantes, sino más de 500 millones, y en ningún lado están diciendo que van a hacer con los 400 millones que sobrarían si se privilegiara una economía exportadora de materias primas.
El conflicto con el campo en la Argentina hay que entenderlo en esta clave política. Se trata de una expresión de la pelea entre un modelo que acepta la reglas políticas que se le imponen a la economía desde los nuevos centros de poder, frente a la opción de un desarrollo autónomo con base regional, que todavía, hay que decirlo, está muy verde. Ni el MERCOSUR, la UNASUR (Unión de Naciones de Sudamérica) o la CAN (Comunidad Andina de Naciones) están haciendo suficiente para profundizar esto, y puede que no quede mucho tiempo para hacerlo.
Si, en cambio, están actuando los gobiernos en materia política. Los primeros días de marzo de 2009 se conformó el Consejo de Defensa de la UNASUR, que se ocupará de trazar una estrategia de defensa común subcontinental. Allí se condicionó el ingreso de Estados Unidos (que luego de intentar boicotear la iniciativa pidió sumarse como veedor) a que primero cambie su política hacia Cuba. También se le dijo a Rusia que “por ahora” no seria admitida como veedora.

12 de febrero de 2009

Con los pies en el barro

Por Carlos Fusco

El jueves 12 de febrero de 2009 quizá pueda recordarse como uno de esos días en que la realidad muestra toda su crudeza para hacernos ver quién es quién en política, ante la superposición de dos hechos que -por su contraste- no pueden pasarse por alto.

Luego de que la furia de la naturaleza azotara sin piedad a los que menos tienen, despojando a más de 1200 familias de todas sus pertenencias, la Presidenta de los argentinos -Cristina Fernández de Kirchner- apenas arribada de su viaje a España visitó el lugar de la tragedia en Tartagal, Provincia de Salta, coordinando los equipos de ayuda humanitaria y llevando un mensaje de esperanza a los desolados pobladores, que sorprendidos ante el abrazo de la presidenta podían escuchar de su propia boca “tranquilos, no los vamos a abandonar, la ayuda llegará inmediatamente”.

Así relató Clarín el testimonio de María Vega, 59 años, pobladora de Tartagal: “Le pedí que me ayude con una casa, la mía es de ladrillo puro, sin revoque. Pero como está al lado del río en cualquier momento se la lleva”, le explicó a Clarín la mujer que primero se abrazó con el gobernador Juan Manuel Urtubey, luego con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y después con la Presidenta. Las dos caminaron abrazadas unos metros y María aprovechó la oportunidad.


Convengamos que en los más de 30 años de democracia, durante los que sucedieron múltiples siniestros de gravedad en el territorio nacional, esta es la primera vez que un Presidente se presenta junto a sus ministros en el lugar del desastre, actuando con rapidez para que las soluciones concretas empiecen a llegar. Ya se encuentran en el lugar los equipos de ayuda humanitaria, salud y los técnicos que se ocuparán de la remoción de los escombros así como de la reconstrucción del pueblo.

Bien lejos de ese lugar, en las comodidades de un céntrico hotel de cinco estrellas, la triple entente bonaerense compuesta por Macri, Solá y De Narváez se aprestaba a sellar un acuerdo de cara a las próximas elecciones con la finalidad de esmerilar el poder de los Kirchner y “renovar la política”. La estampa se completó con la presencia de Carlos Brown, Eduardo Amadeo, Jorge Sarghini y Osvaldo Mércuri, cuatro viejos exponentes del llamado “peronismo disidente” que articulan bajo el padrinazgo de Eduardo Duhalde.

El notorio contraste de la Presidenta “poniéndole el cuerpo a la crisis”, por contraposición con el lanzamiento del frente electoral de “los ingenieros”, merece aquí al menos la reflexión que la pantalla dividida de TN no permitió.

La postal de “los ingenieros” sonriendo en un hotel céntrico con toda la pompa, acentúa el estilo digno de la portada de Caras que la sola presencia de Macri y De Narváez evocan.

Lo ridículo de lanzar un frente electoral bonaerense en territorio capitalino no hace más que denotar la madre de todas las mentiras: que trabajarán para la gente.

Pero sería pecata minuta frente a la gran mentira de fuste, que viene siendo la supuesta renovación de la política que pretende encarnar este frente, nada más ni nada menos que trayendo consigo a lo más vetusto del duhaldismo, y que tuvieron responsabilidad no sólo en el deterioro de la provincia los últimos 20 años sino también en algunas de las medidas tomadas por la presidencia de Duhalde y que poco favorecieron a la gente, como la pesificación asimétrica.

Por último, mientras aún se debate sobre las dificultades que el 2009 nos depara justamente en términos económicos, la oposición se apura a hablar de candidaturas cuando todavía faltan 9 meses para la elección, y en lugar de hacer propuestas programáticas concretas se nuclean en torno a nombres que supuestamente “miden”, como lo demuestra el rápido cobijo de Macri a Solá y la resignación del primer puesto en la lista por parte de De Narváez.

Nace así lo que podemos llamar “un frente marketinero”. ¿Comprará la gente?

Mientras la oposición se apura al armado de frentes y alianzas, el kirchnerismo sigue gobernando y solucionando problemas. Sin arriesgar todavía nombres ni candidaturas mide en silencio sus “pingos”, y aún cuando los números no le son por completo adversos y podría sacar rédito de un lanzamiento temprano, elige dar pelea demostrando con hechos desde lo mejor que tiene: la gestión de gobierno.

Ante esto, la pregunta es obligada y cae por sí sola: ¿se animará esta oposición “cinco estrellas” a meter los pies en el barro para llegar a ser gobierno? ¿o será puro marketing?

Va a estar buena la Provincia.

8 de enero de 2009

La escalada de los halcones como estrategia electoral


Por Carlos Fusco

Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, según lo expresaba Von Clausevitz, no queda claro cuál es la que estaría sustentando al ataque israelí en Gaza, a todas luces inútil pues los cohetes palestinos continúan internándose cada vez más en territorio israelí, el descrédito internacional va sepultando cada vez más al gobierno en un mar de críticas, y por último, la supuesta razón invocada de combatir el terrorismo cae por su propio peso ya que el ataque se está convirtiendo en un virulento revulsivo que está produciendo más y más voluntades decididas a unirse a las filas de las organizaciones insurgentes árabes, incluso aquellas más radicales y que hacen de la inmolación su táctica de combate.

La herencia del gobierno de George W. Bus en Oriente Medio no es otra cosa que caos, violencia y un nivel de degradación del ser humano pocas veces visto, poblaciones enteras vienen siendo empujadas a una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.

Irak, Afganistán, Paquistán (incluyendo el reciente agravamiento del conflicto con India a causa de los ataques terroristas de Mumbai) y el siempre latente fantasma de una guerra con Irán, no hacen más que ratificar la idea de que el incremento de los niveles de agresión en esta zona caliente del mundo por parte del gobierno israelí, eterno aliado de Washington, no es otra cosa que una nueva quimera pergeñada en la lógica de este socio, donde la persecución y muerte del enemigo invisible se concreta lanzando un ataque monumental en todos los frentes cobrándose a la vez miles de inocentes víctimas civiles, en lugar de eliminar las condiciones que hicieron propicia la aparición en escena de la amenaza terrorista, no pocas veces, relacionadas con injusticia, hambre y exclusión de los derechos más elementales.

Sin embargo, los tintes electorales que parecería tener esta vez el conflicto armado de Gaza -según algunos sospechosamente diseñado para reforzar la posición en las encuestas de los duros del gobierno de Tel Aviv- estarían eliminando toda lógica para ingresar en el cenagoso terreno de la paradoja: si los halcones de un lado se fortalecen, entonces crecerán los del otro, que a su vez con su amenaza de crecimiento no hacen más que fortalecer a los primeros. Una auténtica escalada de halcones en un ámbito donde la noción de miedo parecería adquirir valor electoral, haciendo correr como reguero un mecanismo muy semejante a la psicosis colectiva donde la única salvación posible estaría en contar con un liderazgo rígido y dispuesto a todo.

Sobran los ejemplos históricos acerca de qué tipos de gobierno genera un mecanismo de este tipo en electorados atemorizados por un gran terror, ni más ni menos que otro gran terror. En cualquier caso, si hay un colectivo capaz de interpretar desde su propia memoria histórica el significado de la pérdida de miles de víctimas civiles inocentes, justamente ese colectivo debería ser el pueblo israelí. Si así ocurriera, la escalada de los halcones no debiera dar el resultado electoral esperado. No obstante, pareciera estar ocurriendo lo contrario y una nueva guerra está dejando otra vez al ser humano en la frontera con el absurdo más cruel.

29 de diciembre de 2008

Pronósticos 2009

Por Sebastián Negri

Cristina arrancó virtualmente su gobierno en noviembre con la catarata de anuncios para paliar la crisis. Antes de eso había tenido que enfrentar la operación de la CIA sobre la valija y la rebelión de los pudientes, que frenaron al país después de haber ganado como nunca entre 2003 y 2007. En estos doce meses se fue la mitad de su popularidad. Como dijera el poeta y ex canciller Rafael Bielsa, el gobierno andaba “resbalando como chorizo en fuente e´ loza”
Por eso, si la crisis no hubiera aparecido habría que haberla inventado.
En este contexto internacional, Cristina tuvo que enfrentar problemas nuevos, que como no eran herencia del gobierno anterior, le facilitaron su diagnóstico y tratamiento. Así, la crisis, las medidas y el verano le garantizan un transito tranquilo hasta marzo.
Pero no hay que dormirse. El 2009 va a ser tremendamente conflictivo. Ya está en marcha el frente antiK. Este tendrá éxito en una sociedad como la nuestra, desmemoriada e hipócrita, que no mejoró nada desde la década del noventa y la tremenda crisis del 2001. Como siempre, la culpa de todos los males la tiene el otro y ese otro (hoy) son los Kirchner. Ellos son los culpables de la degradación moral, ética y republicana del país, y en la medida que los eliminemos todo va a volver a ser como antes, occidental y cristiano. Yo creo que este país puede seguir echando chivos expiatorios al río varias generaciones más, antes de darse cuenta que cada argentino contribuye a que el trabajo y la riqueza que generamos no esté dirigida a nuestro desarrollo, sino a hacernos más desiguales, egoístas e injustos.
Como dijimos, el calendario de protestas arranca en marzo, y van a ir hasta el fondo. Las elecciones legislativas van a ser solo una escala entre las estaciones previstas, con la expectativa de máxima de echar a la presidenta. Radicalizarse va a pagar más que nunca y la consigna es polarizar al máximo.
El frente antiK va a dar un salto sin retorno haciendo listas conjuntas en 2009. Este proceso solo puede continuar con una nueva alianza electoral en el 2011, igual de frágil que la formula De la Rua y Chacho Alvarez. Si se vuelven a separar, mostrarán su incapacidad para construir y sumar. Quedarán afuera.
Ahora, si descorremos el velo del frente antiK vemos que el Duhaldismo no puede crecer solo, porque es una sombra de lo que era, y quienes se alejaron de él no van a volver, sino que irán por la suya o buscarán liderazgos nuevos.
A Solá le auguro una trayectoria parecida a la de Lavagna. Un frente político frágil, una propuesta electoral que prometa un justo medio entre la locura de Bliblita Carrió y el mesianismo de los Kirchner. Pero todo eso estará cruzado por su pertenencia (tan) reciente al kirchnerismo que tornará poco creíble su conversión al credo republicano y su ubicación a la cabeza del espacio opositor. Recomendación para él: vacaciones en Las Toninas hasta el 2010.
Lo de Cobos es difícil. Alguna vez tendría que decir que piensa y ahí se verá que suerte tiene.
Biblita Carrió por su parte va a tener una buena elección, que va a hacer feliz a Kirchner, a quien debe encantarle tenerla como adversaria.
Mientras tanto, para adelante, el peronismo que ya no es K pero que tampoco será antiK se afirmará en las gobernaciones de provincias, y planteará elegir sucesor en 2010 sin el dedo elector de K. En todo caso negociarán. Hasta ahora Scioli es el mejor candidato, seguido por Capitanich y Reutemann. Veremos. En todos los casos, hay reconciliación con Duhalde.
Igualmente, toda esta especulación depende de la relación entre los Kirchner y la sociedad. Hay que decir que desde 2005 venimos en un lento declive en la consideración pública, y ese 70 % de imagen positiva de NCK no llegó al 40 % de los votos nacionales en esa elección legislativa.
El escenario probable es que esa caída gradual siga al desgaste de la gestión en un país que siempre está a punto de explotar. Para esta lectura probable, el modelo K ya pasó por su mejor momento en 2006. Todo lo que aporte ahora va a ser para mantenerse, para evitar que suba la pobreza y el desempleo, ya no para mejorar la distribución de la riqueza. Además, cualquier beneficio en materia de ingresos será como regalarle flores a una ex novia que ya no nos quiere. La clase media votará mayoritariamente en contra.
Con el contraste electoral en Córdoba, Capital, Mendoza, San Luis, y alguna provincia más, sumado al empate en Santa Fe y una elección peleada en la Provincia de Buenos Aires, al kirchnerismo le quedarán poco amigos. Hace unos días un amigo me dijo que en realidad el kirchnerismo son un grupo de pinguinos que entran en una combi, y que todos los demás eran aliados tácticos. No creo que se así, pero si lo fuera, habrá sido una lástima desaprovechar la oportunidad para construir un nuevo peronismo.
Ya empezaron a escucharse los primeros portazos mediáticos del progresismo K, que si alguna vez existió, ahora se va con ruido después de no haber conseguido ninguna embajada o ministerio en ultimo año. Hay que decir también que no aportaron en el 2007 un solo voto.
Con una mirada resignada que siempre festejó las medidas favorables y esperó que se cambien en algún momento las que faltaban corregir, uno puede ver que el modelo se quedó a mitad de camino. Por un lado está el esqueleto del imaginado por Menem y Cavallo: capitalista liberal en lo económico y conservador en lo político. Por el otro, el congelamiento de tarifas a las privatizadas, la estatización de las AFJP y la política de derechos humanos. Cuando se quisieron tocar las rentas extraordinarias del agro, la banca y la minería no dieron las espaldas para aguantar, no había construcción para soportar tanta presión. Lo mismo con los medios.
Por otra parte, ya no vamos a crecer más al 9 %. Ese dinamismo creador de empleos y tibia movilidad social se acabó. Por fin la realidad se va a parecer a lo que viene escribiendo en La Nación Joaquín Morales Sola desde el 2003. A los K se les pasaron los mejores años y ahora el tigre tiene demasiadas manchas como para meterse en peleas con los pesos pesados del poder. Se viene una etapa pragmática.
Los que dicen que si pierden la elección del 2009 y se quedan sin hegemonía se van a ir, tienen frágil la memoria. Acaso no se acuerdan cuando llegaron de la mano de Duhalde y se bancaron a Lavagna hasta diciembre del 2005. Entonces si ya lo fueron en 2003, también pueden ser pragmáticos en 2009. Las medidas que van a desinflar las protestas de marzo van por ese lado.
En lugar de eso, quizás el Paso Adelante que podría contribuir a retomar la agenda que Cristina no pudo poner en marcha durante 2008, tenga que ver con una reforma política y una reforma estatal. Lo mejor sería extender la invitación a las provincias. Los objetivos podrían ser varios y combinados, pero apuntarían a mejorar la gestión y el funcionamiento del Estado Nacional, y reconstruir la legitimidad política, que hoy esta en un punto bajísimo, no muy lejos del 2001.

Estas medidas deberían ser discutidas con los gremios estatales, pero con una fuerte vocación de sostener interlocutores democráticos y estigmatizar hasta desplazar a quienes desde los partidos de extrema izquierda chantajean al Estado. Lo mismo cabe para la reforma política. Esta debe ser discutida por la sociedad civil, sin descartar votarla en plebiscito en las elecciones de octubre, según convenga. Detrás de estas ideas está la convicción de que el Estado es el único actor capaz de distribuir la riqueza y enfrentar a los grupos concentrados del país y el exterior.
Por eso, creo que sin un Estado Nuevo, que sepa cuales son sus objetivos y los medios disponibles, vamos camino a contentarnos con pagar sueldos y algunas obras, pero la pobreza se hará estructural en la Argentina y los grupos de poder van a definir la agenda de siempre. Este es el contexto donde viene una derechización creciente, con el mundo público cada vez más privatizado y un Estado incapaz de torcer el rumbo, cooptado por miles de quintas personales o grupales, que gastan pero que no inciden, que gestionan pero no planifican.
Incluso, creo que si el peronismo no da este Paso Adelante que implica la creación de un Estado Nuevo, va camino a perder esa garantía de gobernabilidad que todavía hoy ofrece.

22 de diciembre de 2008

Entre fantasmas no nos vamos a pisar las sábanas



por Germán Calvi

Si la política es el arte de lo posible,
la misión del político no puede ser otra
más que unir utopía y realidad,
lo que debe ser, con lo que puede ser…


algo así decía un poema de Eduardo Galeano…


1.-
Mi suegro vende autos. Vive de eso.
Los otros días llego a su negocio y lo escucho discutiendo con un cliente que le quería bajar el precio a uno de los vehículos haciendo referencia a la crisis financiera internacional, alegando que bajarán mucho los precios de los automóviles.
Mi suegro le decía: eso de la crisis es otra mentira más, ya vas a ver, acá no va a pasar nada y los giles como vos, van a terminar pagando en abril o mayo los autos más caros que ahora, esperá que los gringos levanten la cosecha… es una locura esto de que en estados unidos llueve y acá salimos a comprar paraguas…

¿Qué hay de cierto en este escenario? ¿Qué podemos esperar?
¿Qué podemos hacer para no limitarnos a esperar el destino como una fatalidad?

2.-
Si timbear en la bolsa dejo de ser una alternativa tan tentadora y los grandes especuladores perdieron una moneda, debiéramos estar contentos, no tristes.
Si estos especuladores que perdieron una moneda son tan grandes que son capaces de lograr que los gobiernos compensen sus pérdidas con nuestras monedas, haciéndonos a nosotros perdedores, debiéramos estar enojados, no confundidos.
Contentos porque les tocó perder, enojados porque logran trasladar sus pérdidas a nosotros, conclusión:
- esperamos a sentir que nos meten la mano en el bolsillo y nos lamentamos, ajustando el cinto; ó
- salimos a putear al gobierno cuando nos meta la mano en el bolsillo; ó
- seguimos soñando que no nos va a pasar nada y tal vez le echamos un rezo para fortalecer el sueño; ó
- redoblamos los esfuerzos y le exigimos al MERCOSUR, ó a UNASUR ó a cada Gobierno, que tome las medidas necesarias para que esta crisis impacte en los sectores medios y altos y tenga el menor impacto posible en los sectores humildes y de los trabajadores.
¿Utópico?


3.-
Las crisis generan las condiciones objetivas de las protestas.
Pero sin organización previa, las protestas se reducen a desórdenes, a conflictos aislados, atomizados, anárquicos, que en el mejor de los casos llevan a golpes de mano pero no a cambios importantes.

¿En qué punto estamos?

4.-
UNASUR en pañales, con un pequeño tumor en el eje Caracas – San Pablo.
Sí, en pañales, pero viva, existiendo, con el gran logro de evitar la guerra Colombia – Ecuador; con el gran logro del respaldo al Gobierno Constitucional y Democrático de Bolivia, con varios bluf, de la moneda única, del Banco del Sur, del oleoducto del sur y otros anuncios épicos rimbombantes.
Pero haciendo números:
Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela en el tránsito al socialismo, no sin resistencias.
Ecuador, Argentina y Paraguay, con retórica de izquierda y correlaciones de fuerza desfavorables.
Brasil, el gigante del sur, esquizofrénico. Avanzando en la industrialización a cualquier precio, con una pata en los imperialismos neoliberales rezando al Dios Mercado y otra en la concreción de la Patria Grande, repitiendo a los apóstoles José Matí y Simón Bolivar.
Colombia, Chile, Perú y Uruguay funcionales al imperio –este último tal vez por maltrato regional-, pero albergando crecientes procesos políticos de defensa de los intereses nacionales.

O sea, con hidrocarburos propios, industria en desarrollo y neoliberal, un mercado atomizado y todavía desprotegido, muchísima pobreza, en el mejor momento político de los últimos 50 años y con la sensación de que todavía no alcanza para defendernos de estos embates imperiales.

¿Y hacia adentro cómo estamos?

5.-
¿Qué quieren decir correlaciones de fuerzas desfavorables?
Que no nos da la fuerza para imponer nuestra política.
Por eso nos manejan la agenda, por eso lograron igualarnos al menemismo, en esto de que somos igual de corruptos, por eso deslegitiman cada iniciativa y nos perdemos debatiendo las antinomias. También por eso no nos dan los votos y tenemos que salir a maquillar, a negociar, cada iniciativa.

¿Entonces cómo estamos?

6.-
El año que viene la economía va a dejar de crecer y hasta se puede achicar un poco.
Esto quiere decir, más desempleo, menos salario y que algunas PyMEs se cerrarán.

Nos agarra con un record de reservas.
Esto quiere decir que tenemos algo de caja como para que los grupos financieros no nos operen tan fácilmente y tengamos algo de espalda para resistir los embates especulativos que promuevan desestabilización.
También quiere decir que podemos salir a gastar.

También nos agarra con menos del 10% de desocupación, con un par de millones más de jubilados y pensionados y con una red de contención social cien veces más potente que la que teníamos en 2001.

Los sindicatos que verán debilitado su poder de negociación frente a los primeros despidos, pasarán a la retaguardia. Las organizaciones sociales recibirán una nueva avalancha de nuevos excluidos y renovarán su poder de fuego. Y el peronismo volverá a contener la contradicción principal en sus entrañas, proponiendo dos alianzas, una de centro – derecha, con mayores chances para esta Argentina que todavía no aprende y otra de centro – izquierda, con más mañas que fuerza, que radicalizará su discurso impotente ante la falta de resultados contundentes, saliendo a vender las viejas novedades al mayor precio posible.

7.-
Hay que industrializar más el país.
Para eso necesitamos la guita que tienen los ricos argentinos en el exterior.
Después discutamos cuánto más limpios son estos billetes que los que nos prestaba el FMI, mientras tanto, platita en casa, industria que crece, empleo que se genera, mercado interno que vive, pueblo contento, elecciones salvadas, rumbo resguardado.

Hay que poner toda la guita que se pueda en obra pública que genere empleo, mejore la infraestructura productiva y las condiciones de vida del pueblo. Achiquemos la caja muchachos y aceleremos el paso.

Hay que recuperar la política, debatiendo el origen de esta crisis, las causas, las medidas que se toman, no reducir esto a un toma y daca electoral. Necesitamos reforzar a los Ministros, a los Gobernadores, a los intendentes, sacarlos a todos a la cancha, a poner la cara, a dar el debate.

8.-
Después de la crisis nos tiene que quedar una idea más fuerte sobre la necesidad de la defensa de este proyecto de país, un sentimiento latinoamericanista más fuerte, una mayor valoración de UNASUR y MERCOSUR, un mayor sentimiento antinorteamericano.
Después de la crisis tiene que valer más la solidaridad, tiene que haber ahondado más la recuperación de la memoria y sobre todo, tiene que existir una profunda convicción de que es posible, de que se puede lograr una patria grande, justa y soberana.
Por eso necesitamos imperiosamente que después de la crisis haya mejores y más grandes organizaciones, que se fortalezcan los partidos políticos y que se recuperen las instituciones.

Debemos enfrentar la crisis con más democracia, más participación y más protagonismo.

¡Patria Grande o Colonias Chicas!
¡No a que la crisis la paguen los trabajadores y los humildes!
¡Viva la UNASUR y el MERCOSUR!
¡Vivan los Gobiernos del Pueblo!

Por un 2.009 con valor y coraje para luchar, con claridad y organización para triunfar.
Hasta la Victoria final, ni un paso atrás.

2 de diciembre de 2008

Saudade

Por Luis Macagno

Se termina un año y con este año se va mas que una hoja calendario, se va una epoca, un ciclo, una etapa; en lo político por la durísima derrota a manos del “no-positivismo” con la consecuente sangría de dirgentes y apoyo social; en lo económico porque es el comienzo fin del viento de cola, de la expansión, del crecimiento de la producción, de “los gemelos”, de la recaudación; y en lo social por el temor altamente fundado del regreso de los fantasmas del desempleo, la pobreza, la indigencia y la conflictividad social con toda la violencia que ello provoca.

Para enfrentar el frío polar que se viene, hacen falta ciertos “activos” que el Kirchnerismo no posee y haber hecho algunos “deberes” que el Kirchnerismo no hizo.


De que se carece:

De un gabinete preparado, ágil y con estatura política propia, este gabinete es un “Lado B” o “muleto” del que supimos tener: Massita / Alberto, La Hormiguita / Ginés, Carlos Fernández / Lavagna, Tomada / Tomada (desgastadisimo, cansado), Bielsa / Taina, Filmus / todesca, todesco o como se llame.

De identidad entre poder formal ypoder real: existe una distorsión muy grande entre el lugar en el que se deberían tomar las decisiones y en el que realmente se toman, lo cual colabora a la ineficiencia y demora en la respuestas a los problemas y al mismo tiempo difumina el vértice en el que se canalizan las políticas, los problemas, las soluciones, las consultas, es decir complica la diaria de la administración del Estado y del Poder. Esto ocurre tanto al máximo nivel como a niveles inferiores, cuyo caso paradigmático es el poli-funcional Guillermo Moreno.

Resumiendo: presentamos la 3ra y encima el 10 juega de 4 y el DT ataja, patea los penales y los corners con todo lo que eso implica:“penal bien pateado es gol” y “corner mal tirado es un contragolpe contrario” Bilardo (sic), y si lo patea el arquero medio gol en contra - agregaría yo -



Que no se hizo:

Faltó una visión estratégica sobre la política subestimando el valor de la construccion de algo superador a lo existente en 2003 cuando estaban dadas holgadamente las condiciones para hacerlo. Como dice un amigo que suele escribir en este blog “tienen una urna en la cabeza” y la urna no construye, solo sirve para contar boletas. La política de la urna se degrada fácilmente a una mera burocracia electoral.

La urna no tiene proyecto, tiene campaña,

la urna solo entiende de necesidades urgentes,

la urna no demanda política y épica, solo logística y recursos

la urna en las malas, solo sirve para llenar un par de plazas para TN,

la urna no premia las lealtades, solo paga a ganador,

y lo mas triste es que la urna… es de cartón.



Llegó el invierno.

Y con él “la era del hielo”, la opinión pública ya sabe a quien no va a votar en 2009 y sobre todo en 2011, con el pobrerío del NOA, NEA y AMBA es difícil que alcance, y poco importa que “del otro lado sean de terror”, que nosotros seamos mejores, que tenemos los cuadros, que tengamos la caja, que sepamos manejar las crisis etc. El malhumor esta instalado y el voto castigo (siempre irracional) tarde o temprano será cruel con nosotros.

Nunca hubo una intención de comulgar el proyecto, no se coparticipó de las grandes decisiones a los cuadros intermedios y a las bases con lo cual no se ha sabido crear complicidad, dejando a todos, propios y extraños, como meros espectadores del proyecto nacional y popular que se esta llevando adelante.

Consecuencia de ello, toda iniciativa económica aparece errónea en la lectura previa, descalzada en los tiempos y denotando una gran fragilidad de origen. El pago al Club de Paris y la repatriación de capitales son botones de muestra suficientes de esto. Y en lo político la posible candidatura de Nestor Kircher en la provincia de Buenos Aires (Senador, Diputado, Presidente de Gimnasia, etc.) huele demasiado a desesperación. Con metáfora ajedrecística de por medio, cuando se “juega La Reina” es por que se está a la ofensiva, ahora, si el que se mueve es “El Rey” es por una situación de extrema debilidad.

Lo inevitable de esta situación hace que la falta de contención de la angustia y la ansiedad de los compañeros esté dejando en la intemperie a las bases que se ilusionaron (y con razón) con este proyecto. Afuera de esto no hay nada, y adentro hay muy poco margen para sumar valor agregado si seguimos con la ñata contra el vidrio. Una sensación cristalizada de pétrea orfandad se ha instalado y contra ese desamparo debemos luchar, los que todavía creemos que podemos ser parte del mejor proyecto de los últimos 50 años.

2 de noviembre de 2008

El efecto Maradona


Por Sebastián Negri

La noticia de la designación de Diego Maradona al frente de la selección nacional de futbol representa una victoria sobre el discurso dominante, que desde hace quince años se ha dedicado a estigmatizarlo a raíz de su adicción a las drogas. Detrás de esa descalificación está también el interés por condenar a quien se ha enfrentado históricamente con el establishment futbolístico mundial, sobretodo a partir de aquella idea del sindicato de futbolistas. Su provocación llegó hasta a apoyar a líderes considerados populistas. Lo cierto es que sus adversarios nunca pudieron reemplazarlo con otras figuras y Diego Maradona todavía representa un ideal para mucha gente, no solo como deportista sino como ejemplo de lucha contra el poder establecido. Que sea el nuevo técnico de la selección implica también que hay cosas que están cambiando. En primer lugar el propio Diego.
Lo primero que cabe decir, es que lo de Maradona tiene que ver con una oportunidad que puede presentarse como efímera, y fruto de una coyuntura inestable. Incluso que puede representar un plan para cambiar algo, paro que nada cambie de verdad. Por lo tanto, que la aproveche o no, depende de la necesaria madurez de una persona que, como la Argentina, ha vivido destinada al éxito, pero que en el camino tropezó varias veces, y conoció tanto los éxitos, como los fracasos más dolorosos. Siempre su vida fue tema de conversación, y la sociedad vive con él una relación contradictoria de amor y odio, que se traslada a todas las casas del país, y de la cual solo logrará cierto equilibrio en su nueva función en la medida que sea exitoso. Para esto, Diego decidió aceptar las reglas que tanto combatió. Deberá también trabajar con personas que no le son afines y aceptar que no puede hacer lo que quiere, sino que hace falta ser metódico y previsible. Si le sale bien se le abrirá un nuevo horizonte, donde hasta puede presentarse la chance de jugar fuerte en la FIFA, y poder cambiar esas reglas de la corporación que explota futbolistas, y que tiene al brasileño Pele como expresión de la traición a los jugadores. Además, si le va bien en el Mundial, recuperará para nosotros el orgullo y la alegría que nos hizo sentir como jugador y se reivindicará completamente de sus errores. Si no tiene suerte, se irá a su casa pronto, o terminará siendo funcional al poder que combatió, legitimándolo.

Nuestro país también enfrenta una oportunidad similar a la del Diez, en un contexto dificilísimo desde el punto de vista diplomático, que requiere una madurez que no hemos demostrado en muchos años de historia. La Argentina es un país imprevisible y adolescente, que gastó su crédito pensando que era ilimitado. Estuvo ajeno al dictado de las reglas que rigen el mundo político actual y siempre ha oscilado entre aceptarlas y desafiarlas. Esas reglas se escribieron luego de la segunda guerra mundial, e incluyeron la creación del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Naciones Unidas y el reconocimiento de Estado Unidos como potencia hegemónica en occidente. Allí comenzó un período complicado para nuestra inserción internacional.
A diferencia de nuestro vinculo privilegiado con los británicos, sostenido durante 80 años, el nuevo orden de mediados del siglo XX nos dejaba en la órbita de un Poder que no nos necesitaba, porque producía todos los alimentos que consumía, por lo cual tampoco teníamos como dañarlo si nos agredía. Además, nuestra falta de definición entre los aliados y los nazis hasta recién entrado el año 1945, nos fue recompensada con un boicot industrial que trabó el crecimiento, y alentó el surgimiento del liderazgo alternativo brasileño, que si había acompañado a los aliados a Normandía.
Esa es la historia, a la cual también agregamos nuestra propia cuota de errores, donde la guerra Malvinas es un hito tan importante para la construcción de nuestra imagen de imprevisibilidad, como que una dictadura que asesinó a 30.000 personas haya contado con cierto apoyo popular.
Esa chance de la que hablábamos para la Argentina va a comenzar a tener lugar el quince de noviembre en Estados Unidos. Allí un grupo de países, entre los cuales estamos nosotros, va a discutir medidas tendientes a conformar una nueva arquitectura política internacional. Es decir, vamos a asistir a la reunión donde se van a escribir las nuevas reglas. De América Latina estaremos nosotros, los brasileños y mexicanos. Hay que decir que España nos está pidiendo ayuda para participar en esa mesa, de la que quedó afuera. ¿Es posible que esta noticia no esté en la tapa de los diarios?¿Como es que un país como el nuestro, que ha sido estigmatizado y condenado por su default, y por no aceptar las reglas del mercado financiero, ahora va a participar del reducido club de reformadores?¿Que es lo que nos hizo subir a las grandes ligas?
Sin duda, están cambiando algunas cosas. Estamos en un contexto inestable y efímero, y el mundo que está por venir no va a ser el que nos condenó a un papel de extra en la película. Eso no quiere decir que sea mejor, o que llegue de la noche a la mañana. Incluso, puede demorar cincuenta años que Estado Unidos acepte nuevos principios multilaterales, que tengan como eje la preservación de la paz y el desarrollo económico.
Pero eso no es lo único que importa.
Lo que tiene que preocuparnos, es tener éxito en nuestra estrategia de inserción en el nuevo escenario donde vamos a tener aliados cambiantes. Vale notar que las experiencias de la Concertación Chilena, el PT de Brasil, el propio Chávez o el Frente Amplio, ya no son lo nuevo de las políticas regionales, y bien pueden comenzar a perder terreno frente a opciones de derecha o centro remozadas. Eso también significa que ya no podemos solo vincularnos en función de las afinidades. Para jugar en las grandes ligas hay que madurar y operar sobre los intereses comunes y complementarios de las naciones en ascenso. Solo así vamos a poder proyectar nuestro crecimiento geopolítico para una Argentina de cien millones de habitantes en el 2050. Esto se traduce en ganar presencia en exportaciones e inversiones en África y Asia; influir para cerrar todos los programas de subsidios a las exportaciones agrícolas del mundo desarrollado, que bajan los precios de nuestro productos; crecer industrialmente en nuestro mercado interno y expandirnos a la región; convertirnos en acreedores y salir de la posición de deudores internacionales; exportar conocimiento tecnológico, etc.
Para eso necesitamos que el Estado Nacional, como expresión colectiva del interés nacional, tenga todos los fondos necesarios para sobrellevar la crisis que puede durar uno o cinco años, nadie lo sabe. En este sentido, la disposición de los fondos de las jubilaciones que tenían las AFJP es fundamental. Nuestros impuestos no podían seguir subsidiando un negocio infame de un puñado de bancos, y dejar que esos recursos se apliquen en negocios financieros y no en la economía real. También hay otros recursos para recuperar y ponerlos al servicio del país: las rentas extraordinarias de la gran minería, la gran agricultura, el petróleo y el gas.
El crecimiento, el desarrollo y la diplomacia son las herramientas principales para ganar partidos en este escenario internacional. De eso depende reconstruir nuestra autoestima, nuestro orgullo como argentinos y la felicidad del pueblo.
Claro que la derrota también es posible, pero la opción de no hacerse cargo del desafío no admite siquiera el análisis. Además, no arriesgar no solo tendría consecuencia en el plano teórico o abstracto del poder mundial, sino que nos llevaría a aceptar como estructural la condición de pueblo agrícola pero con hambre, y donde los nuevos poderes globales hiperpoblados vengan a llevarse materias primas que nosotros no usamos para nuestro propio desarrollo.
La derrota también conlleva –necesariamente- un cambio de manos en el poder local, en beneficio de los gerentes de la decadencia, de la autoflagelación y el complejo de inferioridad, de la mezquindad y la falta de grandeza, donde todo lo extranjero es mejor. Esos actores son los que hoy están esperando una especie de materialismo histórico al revés, donde las propias contradicciones del crecimiento industrial de los últimos años, les debería dejar el poder servido para que ellos construyan una República sin Pueblo, y un Estado que consensúa con las Corporaciones a las cuales debería cobrarles impuestos, para asegurarles leyes que consagren la desigual distribución de la riqueza.
Ojala por todos nosotros, Diego y el país tengan suerte.

30 de octubre de 2008

Paradojas y mitos de la estatización jubilatoria

Por Carlos Fusco

La posibilidad de contar con un gobierno que gestione “combatiendo al capital” parece no ser del agrado de muchos especialistas en economía y finanzas, aunque algunos de ellos se llamen así mismos “peronistas”, por lo que han empezado a hacer circular toda clase de mitos urbanos, con respecto a las AFJP´s. Así oiremos por ejemplo que “impacta en el mercado de capitales productivos también”, que “no era el mejor momento”, que “afecta la credibilidad de la Argentina en el largo plazo”, que “perdemos acceso a los créditos internacionales”, y miles de etcéteras.

Definitivamente esta es la decisión más audaz que ha tomado el gobierno, una de esas medidas que caracterizan una época.

En efecto, la política de des-endeudamiento público llevada adelante por los Kirchner (como gustan nombrar al gobierno Morales Solá y Van Der Kooy para resaltar una supuesta tendencia autoritaria) afectará profundamente al mercado de capitales financieros argentino, tan pequeño, incipiente, inmaduro y casi estado-dependiente. Las AFJP´s no hubieran tenido posibilidad de existencia sin la emisión de bonos de deuda pública en los ´90, lo que en buen romance sería estatizar deuda privada, una política económica muy utilizada no solamente por Cavallo sino también por Martínez de Hoz, en diferentes momentos de la historia pero con semejante daño para las clases trabajadoras (léase clase media, media baja y baja).


La alusión del impacto en el mercado productivo se refiere a los fideicomisos y otros fondos en los que las AFJP´s invierten y que financian parte de la llamada economía real (pregunta al margen ¿habrá alguna “economía irreal”?), pero que en el proyecto gubernamental de reforma del sistema quedarían salvaguardados ya que el ANSES se haría cargo de éstos, del mismo modo que hoy dicho organismo administra inversiones cuya finalidad es que las jubilaciones no se deprecien. En otras palabras, esos fondos seguirán disponibles para la economía real. Tranquilos muchachos “lo suyo” está.

Para los adalides del libre mercado, está bien que el estado genere y financie artificialmente un mercado de capitales con fondos destinados a la seguridad social como cuando se crearon las AFJP´s, pero está mal que lo borre de un plumazo cuando ese mercado de capitales justamente no capitaliza y sólo aporta renta a las empresas nacidas para sostenerlo, producto de las enormes comisiones que éstas cobran (casi 30% del aporte salarial bruto), perjudicando a la gente.


El momento elegido, otra gran falacia esgrimida por los defensores del sistema, donde se supone que habrá algún momento propicio en el que los empresarios resignarán conformes sus ganancias. ¿Qué mejor momento que esta crisis sistémica internacional -de proporciones aún no previstas- para defender las futuras jubilaciones y pensiones de un deterioro irreversible?


Hablemos de la credibilidad argentina en el largo plazo. Cuando todavía estamos siendo castigados por el default de la última crisis de fin de siglo, razón por la que todos los analistas económicos internacionales insisten en que la Argentina se está preparando para una nueva cesación de pagos (pese a que todos los indicadores muestran lo contrario y que el gobierno anunció planes de reordenamiento de los compromisos caídos) ¿Es justamente la estatización de los fondos de pensión lo que nos va a restar credibilidad? ¿No será que nuestra credibilidad ya está definitivamente perdida por impericias pasadas?

A propósito de esto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) –organismo que dictó las medidas económicas que provocaron el padecimiento de los argentinos- acaba de liberar partidas de dinero para bancos centrales de países emergentes excluyendo expresamente a nuestro país, generando la profecía auto cumplida de que la Argentina no podría acceder a préstamos internacionales por la irresponsabilidad de las medidas que toma, según lo dicho ayer mismo por un referente del FMI ante Alberto Padilla, cronista de la CNN en español. Resulta paradojal y casi hasta gracioso, porque los mismos que sumieron al país en la miseria lo castigan cuando toma medidas que ellos consideran poco responsables económicamente.

Tan paradojal como decir “jubilación privada” un sin sentido absoluto cuando la seguridad social debe estar garantizada por el estado, tal como lo expresa el artículo 14 bis.

Pero claro, vulnerar la Constitución para algunos no es inseguridad jurídica.

18 de septiembre de 2008

Las problemáticas de Bolivia lo son de toda América Latina

Marisa Toscani

El análisis de la actual situación en Bolivia nos lleva a entroncarlo con un proceso que abarca en especial a América del Sur y su nuevo posicionamiento frente a Estados Unidos. Esta “rebelión en la granja,” como la llama Waldo Ansaldi poniendo un poco de humor a la difícil situación que vive nuestro continente, se produce luego de haber asumido el gobierno una serie de presidentes en Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile, Uruguay y Argentina que si bien, tienen matices ideológicos diferenciados y formas de accionar que responden a estos matices, han podido conformar un compacto espacio de poder, inédito en la Historia de América Latina.
¿En qué contexto cobran significados estos hechos?
Estados Unidos ha trabajado sus posicionamientos de dominio utilizando diversas estrategias, el endeudamiento es uno de las principales herramientas, también el manejo de los medios de comunicación social que funcionan como generadores de pensamiento y direcciona las conductas de amplias mayorías de clase media. Un tema clave dentro de las estrategias ocupación sin embargo, lo constituyen la posesión de bases militares que ubicadas en lugares estratégicos sirven de rampas de lanzamiento para el accionar coercitivo sobre los distintos países del Sur. La elección de los nuevos presidentes le quita a USA la posesión de la base de Manta en Ecuador que revocará el acuerdo en 2009 y otra en Paraguay. Esta última cobra importancia decisiva al ubicarse en un lugar desde el cual se controla la cuenca Guaraní de enorme valor estratégico por su extraordinario volumen de agua dulce renovable , además de poder controlar desde ahí las reservas gasíferas de Bolivia y la nueva riqueza de hidrocarburos de Brasil.
Ante la nuevas problemáticas que debe enfrentar la política exterior de USA recurre a la vieja pero eficaz estrategia de desestabilizar los gobiernos democráticos y populares y que llevan adelante acciones de defensa de los intereses nacionales como es el caso del gobierno de Evo Morales.
La Historia de Bolivia en el siglo XX ha estado atravesada por la lucha permanente de los sectores populares en contra de lo que ellos llaman “la rosca” representada por la oligarquía minera y terrateniente.
Para entender con que experiencia de lucha se llega al momento actual, es necesario hacer un muy breve repaso sobre la Historia de Bolivia más reciente.
De esta manera ponemos la mirada en la larga historia de rebeliones entre las cuales destacaremos las más significativas como fueron los levantamientos de Tupac Amaru y Tupac Catari en los finales del siglo XVIII para relacionarlos con los ocurridos en el final del siglo XIX donde el dirigente indio Wilka lideró la rebelión ante el saqueo de tierras a las Comunidades de Bolivia. Los hechos mostraron que la principal deuda de este país era con el pueblo indígena, por lo que lo convertía en el potencial elemento más revolucionario. Como Tupac Amaru también Wilka pagó con su muerte el enfrentar al sistema opresor.
Ya en el siglo XX la historia muestra como se alternarán en el poder distintos sectores del conservadorismo. En ese período la economía que se sustentó en la explotación de la plata y posteriormente también del estaño. Este será explotado por tres familias: Aramayo, Hochschilde y Patiño.
Mires, historiador chileno, los define a quienes detentan el poder económico no como clase, sino como grupos en permanente lucha entre sí, para procurar cada uno la mayor acumulación de ganancias. El objetivo del control del Estado por parte de “la rosca” ha sido siempre la apropiación de la riqueza obtenida a través de la expoliación de los recursos y la explotación de los obreros mineros y de los campesinos. La debilidad de los sectores dominantes para sostenerse en el poder hizo que el ejército se transformara en su brazo armado para reprimir de manera sangrienta al pueblo cada vez que éste se levantaba para defenderse. El otro poder que sostiene a la oligarquía minera y terrateniente han sido los distintos gobiernos de USA. En esta breve síntesis destacaremos dos momentos históricos.
El proceso revolucionario de 1952
Se inicia con una insurrección armada liderada por los obreros mineros junto a campesinos y pobres urbanos que permitió el ascenso al gobierno de Bolivia a Paz Estenssoro y Siles Zuazo elegidos por el voto popular. Ambos eran los líderes del Movimiento Nacional Revolucionario(MNR), a quienes el ejército rehusaba entregar el poder.
El gobierno del MNR en su primera etapa fue respaldado por la férrea organización de la Central Obrera Boliviana, liderada por el dirigente minero Juan Lechín, quien integrará junto a otros trabajadores el gobierno. Esa alianza permitió poner en marcha dos reivindicaciones largamente reclamadas: la reforma agraria y la expropiación de las grandes empresas mineras.
En el contexto de la Guerra Fría y tras la finalización de la guerra de Corea con un empate que no satisfizo a los sectores de la gran economía de USA, su gobierno comenzó a accionar a fin de recobrar los espacios perdidos.
En la acción estratégica se evitó la acción directa de una ocupación, pero se buscó explotar las diferencias internas del MNR. Condicionó su ayuda a que fuera viabilizada a través de los sectores moderados del Partido, a lo que agregaba el boicot económico para obstaculizar el normal desenvolvimiento del aparato productivo de Bolivia.
Paz Estenssoro aceptó, por ejemplo, presionado por la Casa Blanca, reorganizar el ejército quien será instruido en la Escuela de las Américas. Todo esto sabiendo que ese sería el semillero de futuras conspiraciones. Otras de las defecciones es cuando acepta el pago de indemnizaciones a Patiño, Hochschilde y Aramayo. Se termina de completar el cerco en 1954 cuando el gobierno de Eisenhower inunda de créditos la economía boliviana.
Las claudicaciones del gobierno del MNR no impedía sin embargo un fortalecimiento de las organizaciones populares en especial los campesinas dentro de los cuales los de Cochabamba liderada por Sinforoso Rivas y José Rojas fueron ejemplo, que los llevó a ocupar espacios de decisión dentro del gobierno. La creciente sindicalización campesina fue presionando sobre el gobierno y desde 1953 hasta 1964 se otorgaron 300.000 títulos ejecutoriales de reforma agraria con una superficie total de 7.000.000 de has.
La experiencia revolucionaria del MNR terminó con un golpe de Estado encabezado por el general Barrientos en 1964. Este general, preparado en escuelas militares de USA no dudó en bajar los sueldos de los trabajadores en un 40% y frente a las protestas reprimir de manera sangrienta como fue el caso de una huelga de mineros donde para dominarlos se utilizaron ataques aéreos a los pueblos mineros y a barrios de La Paz. El hecho es conocido como la “matanza de San Juan”. También fue el autor de la orden de asesinar al Che Guevara al ser hecho prisionero en la sierra boliviana en 1968.
Sus políticas permitieron enormes concesiones al capital extranjero para radicarse en Bolivia, en condiciones humillantes para el país.
En 1969 Barrientos pierde la vida al caer el helicóptero que lo conducía a Cochabamba. Se suceden una serie de militares en el gobierno hasta que en octubre de 1970 encabezando a sectores del ejército con vocación nacional, asume el gobierno el general Juan José Torres.
El gobierno del general Juan José Torres
El gobierno surgido de un golpe de Estado es el segundo ejemplo de un proceso de cambio que se dio en Bolivia.
Las primeras medidas del gobierno fueron subir el valor de los salarios de los trabajadores. En un diálogo con el pueblo en una de las tantas movilizaciones aseguró “Las fuerzas Armadas y su pueblo defenderán los intereses de Bolivia, pero si las FFAA no lo hacen, repartiré las armas entre el pueblo”
A partir de enero de 1971 lleva a cabo medidas revolucionarias, como la de dejar sin efecto la concesiones y anular contratos de empresas norteamericanas que explotaba la riqueza minera boliviana. Todas estas medidas fueron acompañadas por un aumento decisivo en las relaciones con los países del área socialista. Las medidas del gobierno de Torres habían generado una drástica mejora en las condiciones de vida de los trabajadores y una recuperación por parte del Estado de las herramientas estratégicas para decidir sobre las políticas económicas y sociales que beneficiaban al conjunto de la Nación.
A pesar de la contundencia revolucionaria de las políticas del gobierno, éste sufrió el ataque frontal por parte de la COB liderada por Juan Lechín quien acusaba a Torres “de no haber tocado todavía los intereses imperialistas”
La CIA en tanto trabajaba activamente para socavar el gobierno revolucionario y algunos grupos izquierdistas de hecho le facilitaban el juego.
En el IV Congreso de la COB Lechín fue duramente atacado por nuevos sectores que pugnaban por abrirse paso frente a una conducción burocrática como la que él representaba y de hecho lograron cambiar algunas conducciones como la de la mina de Catavi, escenario de tantas represiones y matanzas. Jaqueado desde distintos sectores en especial la derecha del ejército, aliado a USA, es derrocado en agosto de 1971.
En 1976 en Argentina donde se había exiliado, es secuestrado y muerto a manos de la dictadura militar.
En esta rápida mirada sobre la historia reciente de Bolivia uno advierte que, los enfrentamientos que hoy debe soportar el gobierno democrático y revolucionario de Evo Morales, son impulsados por los mismos actores, quizás con otros rostros pero el mismo origen y con los mismos intereses.
Ahí están los agentes del gobierno de USA representados en su embajador Philip Goldberg que entre 1994 y 1996, trabajó como "jefe de oficinas del Departamento de Estado para Bosnia durante la guerra separatista de los Balcanes", y que luego entre 2004 y 2006 fue jefe de misión en Pristina, Kosovo, y "allí consolidó la separación o independencia de esa región, dejando miles de muertos".
Esta vez la resistencia no está encabezada por Lechín, ahora se llama Solares y encabeza la COB de Oruro. Sin embargo al igual que en 1971 el enfrentamiento desde los sectores tradicionalmente de extrema izquierda genera desconcierto pues son los únicos identificables como pseudo proletarios, como son los mineros y docentes(profesores de Escuela y colegio).
En el primer caso, en la actualidad los mineros, representan al cooperativismo minero que en la práctica funciona como una sociedad anónima y cuyos intereses los asemeja más a los empresarios privados de Santa Cruz que a sus compañeros mineros federalizados. El sector mencionado escoge este momento para manipular una COB deteriorada y anacrónica e intentar imponer una ley de pensiones que beneficia a su sector en desmedro del resto de los trabajadores. En este contexto no resulta casual que sea un viejo paramilitar como el caso de Solares, ex ejecutivo de la COB quien dirija el actual movimiento minero de Oruro.
Lamentablemente, este sector en violentos enfrentamientos con la policía determinó la muerte de dos de sus compañeros, que ahora se convierten en mártires de la derecha
La reunión convocada por la presidenta de Chile a la Unión Sudamericana de Naciones para el lunes 15 de septiembre, pone una nota de esperanza en medio de la preocupante situación actual de América Latina. Sin embargo, la reunión de los mandatarios, con el propósito de buscar políticas comunes que ayuden a enfrentar el accionar imperial de USA, demuestra que las lecciones dejadas por San Martín, Bolivar, Artigas, O´Higgins y Martí han sido finalmente entendidas y se trabaja por la unión de América Latina en contraposición a las políticas disociatorias que de manera permanente ejercieron los países imperialistas desmembrando y empobreciendo nuestra región.

9 de septiembre de 2008

Más allá de las coyunturas

Por Sebastián Negri

Tres etapas

En momentos donde el presente se impone en el análisis por sobre toda otra perspectiva, de vez en cuando no está mal ir contra la corriente, para intentar desentrañar la realidad desde un punto de vista más amplio.

En este sentido, ¿Qué podemos decir en relación a la pregunta de si en los últimos años estamos más cerca o más lejos del ansiado desarrollo económico y social?

Usamos el término desarrollo, entendido como el resultado necesario de la acumulación del conocimiento, el capital, la cultura y el trabajo de generaciones de hombres y mujeres, detrás de un proyecto que implique una toma de conciencia nacional sobre el lugar que pretende ocupar el país en el mundo. Puede haber casos donde esa toma de conciencia se de solo en las elites, pero para eso se requiere un consenso importante entre ellas.

En mi opinión, esa combinación particular de hechos sociales significativos se dio en la Argentina solo una sola vez, y media.

La caída de Rosas marcó el inicio de la primera etapa. Los protagonistas ideológicos de la victoria sobre Don Juan Manuel, a pesar de disputarse el poder entre ellos, estaban de acuerdo en la Argentina agroexportadora, en la necesidad de sancionar una Constitución liberal, en atraer población, en la introducción de las técnicas de producción modernas, en la importancia de la inversión extranjera, el ferrocarril, la ciencia, la estadística, la navegación de los ríos, la educación masiva, la creación del Estado Nacional, la expulsión de los indios de la pampa, entre otras cosas. Era una generación de dirigentes que había sobrellevado el exilio, preparando su retorno con las lecciones obtenidas en sus viajes por el mundo. La lista incluye a Alberdi, Sarmiento, Mitre, Juan María Gutiérrez, Valentín Alsina, Velez Sarfield, Vicente Fidel López, Mariano Fragueiro, por solo decir algunos nombres. Esta era la elite, pero su mandato provenía del sujeto histórico determinante del período, que era la economía ganadera del litoral, junto con las casas comerciales de Buenos Aires ligadas al capital internacional, fortalecidas además por la masiva inmigración que fue poblando las ciudades del litoral, y le aportó capital humano al modelo económico.

La generación que los continuó siguió con sus ideas y realizaciones, a las que le agregó la laicidad en la educación y el matrimonio. Además, resolvió la cuestión de la Capital, creando la ciudad de La Plata como capital de la provincia de Buenos Aires. Los inmigrantes serían integrados al sistema educativo para evitar todo sectarismo, y se les enseñaría a componer desde el jardín poemas sobre la importancia de la vaca y el campo. Estados Unidos sería visto como un competidor y había que neutralizar su influencia en el continente. Ahí estuvieron los Roca, Pellegrini, Joaquín V. González, Roque Sáenz Peña, Dardo Rocha, Miguel Cané, entre otros.

La Segunda Etapa, que quedó inconclusa, es la que tuvo como sujeto histórico determinante a esa otra inmigración, la interna. Se trata de ese millón de personas que se instaló en la periferia de Buenos Aires y otras ciudades para cubrir la oferta de empleos industriales, mejor pagos que los rurales del modelo anterior. Este fenómeno de empleo masivo fue posible debido a la sustitución de importaciones que debió hacer el país, en razón de la necesidad de cubrir en el mercado interno la falta de productos que venían habitualmente de los países que se enfrentaban en la segunda guerra mundial.

El gobierno de Perón obtuvo el mandato de ese nuevo actor social, como respuesta al reconocimiento de derechos históricamente postergados por el otro modelo, al mismo tiempo que trató de consolidar la sustitución de importaciones con el apoyo del Estado en numerosas industrias. Al igual que la generación de 1850, Perón modificó la Constitución Nacional en 1949, para dejar sentados en la Carta Magna los principios y objetivos del nuevo modelo económico y social. Pero Perón no era una generación, y no alcanzaba con la lucidez de algunos hombres como Savio, Cook, Sampay, Pepe Rosa, Scalabrini, Jauretche, Discepolo o Miranda para conformarla.

La experiencia fue abortada el 16 de setiembre de 1955, cuando los representantes del modelo agroexportador entendieron, junto a sus socios históricos del comercio y los servicios ligados al capital internacional, que recuperadas las economías de los países del primer mundo de la postguerra, la Argentina ya podía volver a su destino tradicional de proveedor de materias primas agrícolas.

El problema era que el país ya no era el mismo. La población excedía largamente la ideal para un país agroexportador, en tanto el mercado interno presionaba para absorber los saldos exportables de los alimentos. Entonces ocurría que si no había exportación, no se podían importar los bienes manufacturados del primer mundo, tanto para inversión como para consumo suntuario. La solución era empobrecer la demanda local, promoviendo devaluaciones que devuelvan el superávit comercial, y transfieran el ingreso a los sectores concentrados exportadores y comerciales. En los años siguientes, con el peronismo proscripto, los intentos de los gobiernos de Frondizi e Illia no pudieron frente al bloque agrícola-comercial, a pesar de los buenos resultados económicos en términos de crecimiento de la industria.

En la década del 70, el retorno del peronismo al poder intentó recuperar el modelo del 46, pero las contradicciones internas en el movimiento, y la feroz represión de los militares y sus empleadores agrícolas y comerciales, volvió las cosas al estado anterior, con dos agravantes. Por un lado, la crisis del petróleo inició el camino hacia la transformación del capitalismo mundial, que desde allí lentamente fue perdiendo empleos en la industria, absorbidos solo en parte por los servicios, mientras que las inversiones se transfirieron al sector financiero especulativo.

Por el otro, la dictadura se encargó de asesinar y desaparecer a buena parte de los hombres y mujeres que representaban el recambio generacional del proyecto industrialista.

La década del noventa fue la tormenta perfecta. El peronismo entregó la economía al sector comercial, ahora crecientemente financiero y de servicios, junto a los agroexportadores. El resultado del 1 a 1 fue devastador para la industria y los pequeños productores rurales. Millones de personas sobraban en el país para este modelo ya viejo; muchas más que en el 55 y el 76. El desastre de diciembre del 2001 era la crónica de una muerte anunciada.

Desde el 2002 hasta hoy estamos viviendo una etapa diferente. La puja por el modelo está en pleno desarrollo, pero hasta hoy se puede mantener un cierto equilibrio, a raíz de que el saldo exportable agrícola aumentó. Esto se debe al precio record de las materias primas, a la mejora de la productividad agraria y a que la soja se exporta en un 95 %. Eso permite no tener que frenar el aumento del consumo en el mercado interno para sostener la balanza comercial positiva, cuyo efecto es estimular con la demanda local el crecimiento de la industria, que ahora también puede exportar a la región sudamericana.

La Puja hoy

En este contexto, el gobierno de los Kirchner tiene una agenda dirigida a la base social del modelo industrial de todo el país, pero geográficamente concentrada en el conurbano bonaerense. También tienen su lugar en este esquema otras regiones a las cuales no llegó nunca el Estado del modelo agro-comercial, como el NOA y algunas partes del NEA. En los últimos años, la reactivación permitió mejorar sustancialmente la generación de empleos, en tanto la mejora en los servicios básicos a través de la obra pública hizo hincapié en estas zonas. El mercado interno y la devaluación mantuvieron alto el nivel de actividad económica general, y todas las economías regionales se tornaron relativamente rentables.

No obstante, el problema mayor para poner en marcha el proyecto industrialista es que el mundo cambió también para este modelo. La sustitución de importaciones demostró sus límites ya hace 50 años. La economía mundial del presente y sobretodo del futuro, está basada en el conocimiento, las técnicas y la información renovada año a año para competir y agregar valor a los productos. Las industrias más dinámicas son la biotecnología, la informática, el turismo, algunos servicios complejos, la investigación aplicada en ciencias duras.

Ahí se encuentra la cuestión. La base social, el sujeto histórico determinante clásico del modelo industrialista, no está preparado para este nuevo período. No va a poder ser el actor fundamental de la tercera etapa de crecimiento, con vistas al desarrollo. Venimos de dos generaciones de desocupados, y los trabajos manuales que se pueden generar para muchos de ellos apenas llegan a sacarlos de la indigencia. Todos esos empleos de baja calificación van a tender a exportarse o a mantenerse en industrias con bajos salarios sin incentivos a la mejora de la productividad, por tanto deben tomarse como temporales o habrá que acostumbrarse a la pobreza actual. Es un dato de la realidad que el 80 % del valor agregado nacional lo producen empresas extranjeras. En esas condiciones no tenemos con que subirnos al tren del desarrollo.

Mientras tanto, la alianza entre los agroexportadores y los comerciantes, los sectores financieros y de servicios, está tratando de consolidar nuevos liderazgos. A diferencia del sujeto industrialista, el sujeto histórico determinante agro-servicios-finanzas-comercio, tiene asiento geográfico en buena parte de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, la provincia de Buenos Aires y todo el corredor norte metropolitano, desde Capital Federal hasta Pilar.

Este polo de poder cuenta con las mejores universidades del país y miles de cuadros formados; tienen los contactos internacionales, están al día de todos los avances tecnológicos y tienen recursos para acceder a ellos, tienen la demanda externa asegurada para sus productos, tienen a los medios masivos de comunicación de su lado, y tienen conciencia de su vocación de poder, incluso como para proyectar su modelo hacia las futuras generaciones.

Su problema medular es que no pueden darle empleos a los 40 millones de habitantes del país, y ese desfasaje demográfico le va a suponer un esfuerzo cada vez mayor si quieren imponer su modelo al país. Si lograran ponerlo en marcha otra vez, sencillamente no alcanzarían las murallas de los countries para frenar el estallido social.

Conclusión:

Frente a este enorme y complejo desafío, podemos arriesgar algunas ideas que nos permitan acercarnos a la realidad actual. Ambos modelos tienen severas dificultades para llevar al país al desarrollo, empezando por la falta de continuidad en la aplicación de sus políticas y en la oposición que generan. De un lado tenemos el peso demográfico y la memoria industrial, y por el otro las ventajas comparativas y el dinamismo de los servicios. Además, el industrial tiene que resolver deficiencias graves aunque reparables, pero que llevan mucho tiempo mejorar, como la acumulación de capitales, la capacitación de los recursos humanos y la falta de un Estado inteligente y eficiente. En tanto, el modelo agro-comercial tiene fallas de origen, pero que puede mitigar volviéndose agroindustrial. No genera suficientes empleos, concentra la riqueza y no acumula localmente su renta.

Sobre esto vale decir que entendemos que la opción agro-comercial exportadora puede haber sido pragmática en 1850, con un país de 1.800.000 habitantes. Pero plantearla como la solución al desarrollo nacional en 2008 con 40 millones de argentinos, equivale a plantear que sobran 20 millones de personas.

En definitiva, hoy no existe esa base social nueva que va a impulsarnos detrás de un proyecto de crecimiento y desarrollo superador. Lo que tenemos es lo que hay, y tanto los empates como las victorias transitorias que venimos sobrellevando desde 1955, nos están alejando cada vez más del objetivo de lograr continuidad por décadas de políticas coherentes, acumulación de conocimientos y capitales, y administración racional de los conflictos.

Como estrategia para imponerse, creemos que los representantes del modelo industrial deberían estar trabajando para resignificar el proyecto adaptándolo a la nueva era del conocimiento. Para eso necesitan transferir todos los recursos disponibles para capacitar a la base social clásica del modelo industrial e invertir en equipos. Esta tarea ya la hicieron sus adversarios que duplicaron la cosecha en 10 años en base a la tecnología y la genética. A la inversión en recursos humanos y materiales se suma una alianza con los sectores medios comerciales y profesionales, que deben generar el valor agregado en los servicios, el comercio internacional, la investigación y el desarrollo. Este es un actor que debe disputársele al modelo agro-comercial, lo mismo que los productores agrícolas tradicionales y su complejo industrial. En términos geográficos, el proyecto no puede perder en Córdoba, Santa Fe y el interior de Buenos Aires, mientras conserva al conurbano, el NOA y parte del NEA.

Al mismo tiempo, tienen que promover la formación de las nuevas generaciones que continuarán con el proyecto, convirtiendo las ideas y tácticas en doctrina explícita, para no correr el riesgo de que las estructuras políticas se queden repitiendo nostálgicamente la militancia de los cincuenta o los setenta, sin entender que los momentos históricos son distintos y requieren de otra cosa. Lo cierto es que quienes deben pagar por todo esto deben ser los estratos superiores del modelo agro-comercial, por lo cual inevitablemente va a haber conflicto. Si esto no se hace, el peso demográfico no va a alcanzar para mantener el poder si se va a un escenario de polarización como se plantea, contra un modelo industrial que no se actualizó y quedó a mitad de camino.

En cuanto al proyecto agro-comercial, tiene que lograr que el Estado no les impida exportar todo lo que puedan, a pesar del desabastecimiento local. La creciente demanda interna se puede controlar con desocupación o una devaluación, mientras la producción sube estimulada por los precios internacionales. El dinamismo de los servicios, el comercio y el campo, pueden llegar a tomar una parte de los empleos industriales que desaparezcan. En términos geográficos, tienen que sumar a su peso en los centros urbanos más importantes del país, socios territoriales que puedan garantizar cierta paz social en las áreas geográficas perdedoras. La potencial alianza entre Macri con Duhalde, Puerta, Busti, De la Sota y de Narvaez, tiene que ver con esto. El precio de este acuerdo puede ser un tipo de cambio devaluado para favorecer exportaciones y no destruir industrias, mientras se quitan las retenciones, para no distribuir la renta diferencial.

En su acción política, ambos proyectos trabajan por la victoria definitiva tratando de sumar apoyos de los sectores menos polarizados del adversario, de manera de inclinar la balanza a su favor. Claro que eso no puede darse en situaciones de pelea exacerbada, como fue durante el conflicto con el campo, cuando las posiciones se llevaron a los extremos y no hubo lugar para los tibios.

El resultado de toda esta puja histórica puede llegar en cinco años o en cincuenta, en tanto las oportunidades para el desarrollo se van perdiendo por no ir resolviendo algunos temas que quizás no hagan al núcleo del modelo. La pregunta sería: ¿No se pueden ir acordando mientras tanto algunas políticas de Estado sobre las cuales si estemos de acuerdo? ¿Se puede tomar a Brasil y su política energética e industrial como ejemplo? ¿Cual es el costo político del acuerdo? A modo de ejemplo, acá van algunos temas:

Porcentaje del presupuesto para Investigación y Desarrollo, importancia de la integración regional, rol activo del Estado en promover emprendimientos productivos, aumentar el presupuesto de salud, hacer un plan de mejora cualitativa y cuantitativa en la educación, acordar leyes impositivas que garanticen ingresos al Estado y estabilidad a algunas actividades industrias o agrícola-industriales con mas valor agregado y generación de empleo, política de desendeudamiento público, avanzar en la reforma política, plan de obras publicas en autopistas, puertos, viviendas y cloacas, tipo de cambio competitivo, etc.

En definitiva, la pelea es legítima y en mayor o menor medida se reproduce en todos los países del mundo. Lo que las naciones más avanzadas han logrado es identificar las diferencias, racionalizarlas y tratar de acotarlas lo más posible. Los cambios de gobierno y proyecto no representan modificaciones extremas, que pongan en juego lo que generaciones y generaciones de dirigentes han ido acordando. En nuestro caso, es posible que la generación actual de dirigentes no llegue a ningún Acuerdo de Estado, porque los egoísmos y las ambiciones de muchos dirigentes lo hagan imposible. Entonces será responsabilidad de los que vienen intentarlo, para salir del empate paralizante, y sin perder de vista la pelea de fondo que debemos ganar. A lo mejor en el camino aparece otro actor social relevante y una generación con vocación transformadora que nos vuelva a poner en carrera.

26 de agosto de 2008

Olor a viejo

por Luis Macagno

Pasado ya un mes de la histórica sesión en el Senado de la Nación, y del (para algunos pocos), catastrófico desenlace de la crisis agraria, todo parece seguir igual y todo parece querer cambiar. No voy a escribir sobre Moreno, ni sobre la crisis del campo y tampoco sobre la re-estatización de Aerolíneas, aclaro por las dudas.
Lo que si puedo afirmar, es que ya no se puede entender la política y el proceso actual con las mismas categorías de análisis que hace un par de meses, tanto para el oficialismo como para las oposiciones.

En lo institucional, ha nacido un nuevo actor en este proceso, El Congreso de la Nación conformado por los Diputados y Senadores, que con todas sus contradicciones, defectos y legajos/prontuarios cambiaron para siempre la mecánica funcional del kirchnerismo. Ninguna medida de fondo podrá salir a “gusto y piacere” de la grisácea pluma de Zanini. La discrecionalidad “Devidista” ya no es una practica ni válida, ni tiene efectos neutros para el animo social como para seguir apelando a ella como si nada y sin costo aparente.


En lo político, cuando muchos sostiene que el kirchnerismo sufrió una gran sangría a causa del conflicto agrario, yo sostengo lo contrario, se puede observar que el kirchnerismo afortunadamente se convirtió en algo mas de lo que era hasta ese momento: Cristina, Néstor, Zanini, Alberto, De Vido y Cía., un puñado de pingüinos, D´elía, “La Camporita” y poco mas.
Nombres como Massa, Randazzo, Rossi, Picchetto, Scioli, Capitanich, Uribarri, Zamora entre otros se terminaron convirtiendo (inclusive a pesar de algunos kirchneristas “puros”) en actores renovadores que le han aportado una dinámica y una escala distinta al proceso.

El Gobierno por primera vez se debate dialécticamente entre la supervivencia y el proyecto grande, ¿cuanto hay que entregar y/o negociar para sobrevivir y cuanto hay que retener y/o conservar para no abandonar “el proyecto”? Por primera vez, en definitiva, tiene la necesidad de hacer política con el sistema y dentro del sistema. Ya no se si el Gobierno esta en condiciones de pensarse como un proceso fundacional que se completa a si mismo y no como un eslabón mas de una cadena larga en la que cada etapa es una transición a otra superadora y perfectible en el tiempo.

Como todos sabemos, o presumimos, ya nada será igual, los errores se pagan cada vez mas caros, las facturas acumuladas son demasiadas, la opinión publica ya dejo hace tiempo de ser el partido oficial del Gobierno… y ya no se puede hacer política con el pasado, ni con el 2001, ni con los noventa, ni con los setenta. La épica huele a viejo, y lo viejo, hoy, en este país tiene mala prensa.

La sociedad se hastió de los discursos difíciles e ideologizados, parte de ella inclusive no los entiende, discursos anclados en categorías perimidas y vetustas: oligarquía, golpista, memoria, derechos humanos, grupos de tareas, deuda externa, FMI, imperialismo, colonia, neoliberalismo, menemismo ya no definen la realidad, ya no sirven para crecer, acumular y trascender los propios límites; mas inclusive si en lo discursivo se esta demasiado a la izquierda de lo real.


Que la desocupación baje a causa de que la gente ya no busca trabajo y no por que consiguió algún conchavo, que el trabajo en negro se mantenga casi inalterable en niveles escandalosamente altos, que la mortalidad infantil vuelva a ser tapa de diarios porque aumenta, que Venezuela la única fuente de financiamiento externo nos cobre tasas similares a las que Cavallo pagó en pleno 2001, que el aumento del superávit fiscal sea a causa de atrasos en los pagos a contratistas, que desde el primer trimestre del 2007 el INDEC no publique las estadísticas sobre distribución del ingreso, son señales de alerta que se ciernen sobre los pilares del modelo, son indicios que la realidad le esta imponiendo la agenda al Gobierno y no al revés como hasta hace poco en épocas mas dulces.

¿Como se sale de este atolladero? No lo se... Sí, intuyo que quizás haya que empezar por aceptar la realidad tal cual es, quizás haya que empezar a hablar en clave de futuro, quizás haya que “descafeinar” el discurso… en definitiva quizás haya que acortar la brecha, “ideologizar” las políticas y retomar la iniciativa transformadora para no tener la necesidad de forzar en lo discursivo los límites y carencias del proyecto.