23 de marzo de 2006

Ideas de una OPA


Hostile Take Over sobre YPF

En el derecho societario europeo, y de allí en el nuestro, OPA es la sigla de Oferta Pública de Adquisición, take-over bid o take-over offer en el derecho angloamericano, operación comercial que consiste, es una definición primaria, en una maniobra de compra de una sociedad por otros, socios o no, mediante una mecánica que pone a la primera (en realidad a sus socios controlantes) bajo la situación de ser compelidos a vender o a asumir los costos de una guerra societaria y/o comercial y/o política por no hacerlo. No siempre se pretende la totalidad de las acciones, lo importante es tomar las que resulten suficientes para acceder al control del negocio.

Una OPA es una operación de apariencias complejas pero en realidad la idea base es muy simple. Si no se está ante una maniobra de depredadores financieros (quienes compran para hacer diferencias a corto plazo muchas veces liquidando la empresa), siempre se trata de poner a los socios de la empresa que se adquiere en situación de peligro para que vendan el paquete de control y tomar posición dominante en uno, varios o la totalidad de los mercados.

En los últimos años hemos escuchado al Presidente Kirchner decir que las petroleras lo “están extorsionando”, que “están tapando los pozos”, para reducir la producción y tener que importar aumentando los precios, y al Sr. Brufau, presidente de Repsol YPF, decir que tendremos que importar crudo, lo que, dice, es normal en el mundo globalizado en tiempos de aumento de demanda.

Una mínima digresión para explicar los efectos de la cuestión. El costo promedio de producción del barril de petróleo crudo en la Argentina ronda los 8 dólares. El precio internacional WTI (West Texas Intermediate) anda hoy por los U$S 65. El petróleo y el gas son recursos no renovables, su tendencia mas allá de toda y cualquier especulación es a aumentar su precio. Si disponemos de nuestro petróleo podemos transferir esta extraordinaria ventaja competitiva al conjunto de la economía, si en cambio lo tenemos que pagar al precio internacional el costo de la energía se disparará a las nubes. No hay que ser un sabio para darse cuenta, alcanza con no ser opa. El negocio de las petroleras es exportar el petróleo crudo y el gas, a precios internacionales, e importarlos para el mercado interno también a precios internacionales, porque así maximizan sus ganancias; el interés de los argentinos definitivamente no, nosotros debiéramos administrar con mucho cuidado y esmero este recurso no renovable que es la segunda fuente de renta del país. En este camino, posiblemente, el gobierno del Presidente Kirchner estableció, además de la creación de Enarsa y de las retenciones a las exportaciones que surgen de la ley de emergencia económica (25% del precio WTI), una escala progresiva de retenciones adicionales que, cuando el precio pasa los U$S 45 llega a agregar un 20% más. Pero hay algún que otro problemita: primero, con estos precios volvió a ser negocio exportar es decir que hay que revisar las escalas de retenciones y convertirlas en un gravamen racional y permanente que establezca una participación en la renta compatible con los estándares internacionales; segundo, nadie sabe en realidad cuanto se exporta, la aduana argentina en el 2003 descubrió que Repsol no declaraba sus verdaderos movimientos y en estos días, en Bolivia, los directivos de Repsol están siendo procesados justamente por contrabando. Ahora bien, si además de que el Presidente dice que lo extorsionan y que están tapando los pozos el Sr. Brufau nos cuenta que vamos a tener que importar, es evidente que o hacemos algo o estamos fritos.

La diversidad de maniobras que preceden y concurren a una OPA, amistosa u hostil, es múltiple, ilimitada, salvo en los países en los que está prohibido o severamente dificultado solo se requiere transparencia, aunque nunca la hay.
La primera acción está dirigida a bajar el precio de las acciones de la sociedad cuyo control se pretende adquirir, para pagar menos, es claro.
Nadie en el mundo capitalista puede quejarse por ser objeto de una OPA. Repsol adquirió el control de YPF mediante una en 1999.

Comienzo por recordar que de acuerdo con el artículo 8º de la infamante ley 24145, reformado por la ley 24474, mientras el Estado Argentino tenga al menos una acción de la Clase “A” (hoy tiene 1000), será necesario su voto para decidir sobre: la fusión de YPF, aceptar una OPA, ceder los derechos de explotación a terceros o admitir la disolución de la sociedad, en estos dos últimos casos es necesaria, además, una ley del Congreso.YPF es una sociedad bajo control de la sedicente española Repsol YPF S.A., que dispone según sus balances de 2004 del 99,04% del paquete accionario.

YPF no tiene ninguna propiedad ni minera ni de ningún tipo sobre las reservas de petróleo y gas probadas, solo tiene concesiones para la explotación y comercialización, no puede tener otra cosa porque nadie le podría haber cedido la propiedad, ni las provincias titulares del dominio originario según el artículo 124 de la Constitución pueden hacerlo, la Constitución no les otorga tal facultad.
Si la situación de las reservas es crítica como dice Repsol-YPF, que no sabemos si lo es, pero sí sabemos que no invierten en exploración y siguen explotando los pozos detectados por la YPF estatal, entonces no hay mas alternativas que prohibir la exportación de petróleo y de gas, luego se verá como se soluciona el problema que ya existe con la provisión de gas comprometida a Chile.
Otra cosita. Las divisas que se consiguen de la exportación son de libre disponibilidad, es decir que quienes exportan no están obligados a ingresar el producido de la venta al mercado argentino, esta historia es larga, en realidad desde diciembre del 2002 están obligados a ingresar el 30%, debe aclararse, el 30% de lo que voluntariamente declaren. En síntesis: no sabemos cuanto petróleo y gas se va, ni tampoco ingresa en la economía argentina su producido, esto es un disparate, se va el recurso y se va la renta, corresponde entonces establecer un serio contralor sobre el movimiento de los bienes y establecer la obligatoriedad de la liquidación de divisas aquí.

El 13 de diciembre de 2007 se cumplirán 100 años desde que la Dirección General de Minas, Geología e Hidrografía del Ministerio de Agricultura de la Nación, descubrió petróleo en Comodoro Rivadavia, sería mas que útil que se organizara un juicio público para deslindar responsabilidades por la privatización/extranjerización de YPF.
En fin, se pueden impulsar desde el partido del gobierno proyectos de ley para expropiar o para comprar (ya hay algunos), se puede organizar una OPA desde Enarsa, se puede intentar una asociación con Venezuela, Bolivia, Chile, quizás Brasil y, porqué no, España. Estas cifras solo pretenden acercar ideas de magnitud, y mostrar que el negocio de recuperar YPF no es ni imposible ni descabellado, no digo que sea fácil. Obsérvese que en 6 años Repsol recuperó en utilidades netas, es decir luego de efectuadas las amortizaciones, el 60% de la inversión que dice que realizó tomando prestado de terceros. Y habrá que apurarse porque con esta dinámica de no explorar pueden ponernos en poco tiempo ante situaciones de crisis grave. Y ojo: no vaya a ocurrir que terminemos recomprando, ahora agotados y caros, el montón de pozos que teníamos, que invertimos fortunas para encontrarlos y vendimos con reservas y baratos.

Son solo ideas, ni siquiera las pretendo originales.

Carlos Negri ..., apenas un opa, nada mas pero nada menos ...

22 de marzo de 2006

La internacionalización de las PyMEs, el nuevo objetivo: El financiamiento, el mismo desafío


por Julián Suárez Migliozzi

Históricamente, tanto por cuestiones estructurales como de coyuntura, los empresarios PyME argentinos han desarrollado sus actividades en un contexto de escasa interrelación con el mundo, e incluso con sus pares locales. Han basado el crecimiento de sus empresas en un mercado interno difícilmente estable, lo cual muchas veces se ha traducido en problemas de sustentabilidad para un número importante de estas empresas. En el mejor de los casos, los mercados externos han sido tradicionalmente un nicho exclusivo de los grandes actores del empresariado nacional, quedando las empresas PyMEs al margen de las oportunidades que estos inagotables mercados generan.

Hoy, la realidad económica, tanto mundial como nacional, marca una agenda distinta a la que ha escrito la historia del tradicional empresariado PyME argentino. La apertura económica, el avance de la globalización, los adelantos tecnológicos y de las comunicaciones, sumados a la concreción de reformas – particularmente macroeconómicas-, plantean un nuevo escenario para el desarrollo emprendedor de las PyMEs argentina.

En efecto, el mercado mundial ya no parece un destino inalcanzable para nuestros productos. Incluso, superar la otrora infranqueable barrera del mercadointernismo debería al menos formar parte de la visión de un importante sector del empresariado PyME, que más allá de la euforia de los últimos años, no debiera conformarse con sus logros y, sí en cambio, debería plantearse objetivos más exigentes, tales como la integración competitiva a los mercados de bienes y servicios internacionales.

Estos inagotables y crecientes mercados generan, valga la redundancia, innumerables oportunidades. Claro que también plantean nuevos desafíos, particularmente en materia de competitividad. A saber: superar barreras tecnológicas, de ahogante restricción financiera, de escala, de logística y de cultura gerencial, entre otros. Particularmente el lastre que la tradicional y poco competitiva estructura de capital de las PyMEs exportadoras presentan atenta contra esta estrategia. Más del 75% del financiamiento de las pequeñas exportadoras (tanto exportadoras directas como indirectas) y más de un 60% de las medianas exportadoras (nuevamente directas e indirectas) se financia con reinversión de utilidades o aportes societarios, tal cual surge de la Encuesta Empresaria que IERAL lleva a cabo cuatrimestralmente. El ciclo de caja (proveedores-clientes) aporta un 20%-25% adicional, mientras que opciones no tradicionales, pero potencialmente más competitivas en términos de costo y plazos financieros, no superan el 2%. Llama la atención que el apalancamiento a través de financiamiento bancario no supere el 3% y 8% dentro de la estructura de capital de las pequeñas y medianas empresas exportadoras, respectivamente. Ello no hace más que remarcar lo acentuado del distanciamiento que existe entre el empresario PyME y los bancos, dos actores que necesariamente debieran mirar hacia el mismo lado y actuar en consecuencia, tal como demanda toda estrategia de crecimiento sustentable en el mediano plazo.

En este contexto, que genera nuevas oportunidades pero impone nuevos desafíos, la agenda de los hacedores de política, conjuntamente con los agentes económicos, debiera concentrarse en ensamblar las piezas de este rompecabezas lo antes posible, de forma de no perder el tren exportador que, a todas luces, ya se encuentra en el andén. Los beneficios de integrar a las PyMEs a una estrategia de crecimiento exportador no sólo redundarán en una mayor captación de divisas para el país, sino que además contribuirá a generar un tejido microeconómico más sustentable y potencialmente más equitativo.

9 de marzo de 2006

Vencedores y vencidos

Por Jose Sbatella


Cuando se debate sobre el sistema tributario, lo primero a desmitificar es la teoría que se enseña en las cátedras de Finanzas Públicas sobre el origen de los impuestos. Se afirma con liviandad su derivación del contrato social explicitado en la subordinación de los ciudadanos al poder de Imperio del Estado, que debería proveer los bienes públicos.

En rigor, el origen de los impuestos está ligado directamente al control de un territorio por una fuerza imperial, en donde, desde el origen de las conquistas territoriales, los impuestos los pagan los vencidos.

Antropológicamente, está demostrado que los Estados imperiales antiguos emitieron moneda para que los pueblos conquistados pudieran pagar sus impuestos, es decir, que también es falso lo que se enseña en las cátedras de Economía sobre el origen del dinero; éste no estuvo asociado a las molestias que causaba el trueque, sino que tiene origen fiscal.

El significado original de la palabra tributo, lo que el vencido entrega al vencedor, y que se hable de “impuestos” en lugar de “voluntarios”, cierra la discusión.

En la actualidad lo esencial no ha variado: los impuestos los siguen pagando los vencidos. Y para saber quiénes son los sectores sociales vencidos y vencedores, sólo basta observar la estructura impositiva. Si está basada en impuestos al consumo y no discrimina por grados de riqueza, los vencidos son los sectores más postergados de la sociedad, ya que pagan por todo lo que consumen. Si el sistema es progresivo, los sectores a los cuales se les torció el brazo para pagar son los pudientes.

Para cobrar los impuestos, ya sea a los ricos o a los pobres, siempre hay que tener un sistema sancionatorio: es claro que a nadie le gusta pagar, justamente porque se siente que perdió. Suenan ridículas las pretensiones de que se paguen los impuestos alegremente, con “cultura tributaria”, puesto que el que paga lo hace por el nivel de riesgo que corre y no porque le remuerda la conciencia.

El sistema tributario argentino se transformó, desde 1976 y en especial después de los ‘90, en uno de los más regresivos del mundo, donde los impuestos al consumo llegaron a representar más del 70% de la recaudación total. El Impuesto al Valor Agregado fue la estrella de ese esquema, pasando de un 13% en 1989 al 21% actual.
El agravante que tiene este esquema es que el “evasor” no es el ciudadano vencido que si no paga no come, sino las empresas que venden y recaudan el 21% de cada 100, debiendo luego entregarlo al Fisco. Se hace difícil con un alícuota tan alta no tener tentaciones de quedarse con algo, o si no hay riesgo, todo.Conviene aclarar que los países desarrollados tienen una estructura exactamente inversa.

"Las Heras: coletazo de la privatizacion de YPF"

Autor: Federico Bernal *
Si algo define al hombre, se ha dicho, es la historia. La historia que da sentido a lo hecho, a lo que se hace y a lo que puede hacerse. En pocas palabras, pasado, presente y futuro, definen al hombre y por extensión a la sociedad o comunidad de la que es parte. A propósito, el genial filósofo mexicano Leopoldo Zea señaló: “sólo en pueblos como los hispanoamericanos, donde el pasado es todavía un presente, pueden subsistir formas políticas como las coloniales que parecían ya abandonadas. Sólo pueblos que no han asimilado su historia pueden continuar sintiéndose amenazados por su pasado”.
Asimilar históricamente el estallido social de Las Heras de febrero de 2006, significa analizarlo sin sesgos políticos ni prejuicios sociales, razonando sesudamente para descubrir y comprender las causas socioeconómicas y políticas que lo produjeron. Esta lógica de pensamiento permitirá, en primer lugar, encuadrarlo en la tónica de los conflictos sociales vividos en la casi totalidad de las localidades petroleras del país, prácticamente sin pausa desde 1995. En segundo, hallar el factor detonante común: la privatización de la mayor empresa estatal argentina, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) SE.

Con el agotamiento de las indemnizaciones otorgadas a muchos de sus ex trabajadores, agravado por el cierre de pequeños y medianos comercios propiedad de numerosos ex agentes calificados de la empresa, germinaron los conflictos sociales directamente vinculados a los hidrocarburos. Cutral Có y Plaza Huincul (Neuquén) en 1996 y 1997; General Mosconi y Tartagal (Salta) desde 1997 a 2000; Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado, Las Heras y Comodoro Rivadavia (Santa Cruz y Chubut), entre 2000 y 2006.

Sin excepción, comprendieron una masiva participación de la población, entre desocupados, trabajadores estatales, obreros, docentes, indígenas, comerciantes, estudiantes y pequeños productores. Desde sus inicios, los reclamos abarcaron desde mejoras salariales y creación de empleo hasta reinversión de las regalías en obras públicas, todas medidas tendientes a la reactivación de las zonas involucradas. Las protestas del último lustro demandaron: la aplicación de una política energética que entendiera a los hidrocarburos como bienes sociales estratégicos y prohibiera su exportación, una mayor protección del medio ambiente, la reestatización de YPF y el cumplimiento de la Ley Nacional de Hidrocarburos (sistemáticamente quebrantada).

Ahora reflexionemos desde la historia para asimilarla. Según el documento Memoria de 1993 de YPF SA (1994), de un total algo superior a los 51.000 empleados (incluidos cerca de 15.000 empleados bajo contrato), al 31 de Diciembre de 1990 fueron cesanteados aproximadamente 43.500, quedando una dotación de 7.500 empleados tres años después. A partir de 1994 la fuerza de trabajo sería reducida a 7.000 empleados.

Entre Cutral Có, Plaza Huincul, Tartagal y Las Heras (que además sufrió una migración del 44% de su población original) totalizaron unos 10.200 desocupados, equivalentes a una reducción de personal del 90%. Caleta Olivia y Pico Truncado, donde las tasas de desocupación se mantuvieron siempre por debajo del 5%, entre 1993 y 1995 llegaron al 15 y 19% respectivamente, con picos de casi 30%. A modo de ejemplo global, luego de la privatización sólo un 5 por ciento de los 2 mil empleados de los yacimientos de Caleta Olivia consiguieron reinsertarse.

Aunque reservamos al lector las conclusiones, anhelamos se advierta la urgente necesidad de asimilar nuestra historia, es decir, ser concientes de ella para aprehenderla y que ya no tenga necesidad de volver a ser. Esta magna tarea le debe el grueso de la sociedad –favorable a las políticas de privatización iniciadas a partir de 1976 y culminadas en la década del 90– a los pueblos petroleros devastados por el cambio de modelo energético.
Se comprenderá entonces por qué existen conflictos sociales allí donde las riquezas del subsuelo de propiedad pública generan ganancias diarias por 2.900.000 dólares; razonamiento que obligadamente conducirá a las siguientes preguntas: ¿quién y en qué proporción usufructúa esa renta? ¿Y antes de la privatización de YPF? ---------
* Bioquímico y biotecnólogo (UBA), autor del libro “Petróleo, Estado y Soberanía: hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos” (Biblos, Mayo 2005).

7 de marzo de 2006

Opinion Publica y Actores Politicos


por Luis Macagno

La gran crisis sufrida por la sociedad argentina en los principios de este siglo, ha provocado en el mapa político nacional un fenómeno casi inédito pero no por ello sorpresivo en la historia poiítica argentina, el cual consiste en la destrucción y extincion del sistema de partidos políticos existentes, es decir que las instituciones a los que la CN les otorga el monopolio de las candidaturas electivas se han visto relegadas por el crecimiento exponencial de dos actores que han copado de manera casi excluyente la realidad política nacional. Uno conduciendo, y el otro acompañando, asintiendo y al mismo tiempo guiando con sus valoraciones y expectativas los movimientos del conductor; me refiero en primer lugar al Presidente Kirchner por un lado y a la Opinión Pública por el otro, es la aparición de esta ultima como actor central, la que hace al proceso político que se vive tan fascinante e incierto al mismo tiempo.

Es sabido que el Presidente mide casi diariamente a la opinión pública para conocer en que terreno pisar y al mismo tiempo alimenta su relacion con ella y la guia e intenta modelarla (aveces lo logra) a su gusto, otras veces es la Opinión Pública la que le indica al Presidente como actuar en determinada cuestión, que decir, que callar. Incluso algunos sostienen como tesis que la Opinión Pública es el partido del Presidente.

¿Y los partidos políticos? ¿Y las estructuras? Ya no rinden los frutos de otros tiempos. Creo que los partidos politicos y las estructuras tienen en mayor o menor medida una función de contención de cuadros dirigentes y de afiliados y/o simpatizantes a los fines de, en la próxima eleccion tener mano de obra para instrumentar la logística y maquinaria electoral, ya dejaron de ser usinas de debates de ideas y formación política, ya no quieren(¿no pueden?) seducir al hombre comun para participar en política, es decir tienen una postura defensiva y no ofensiva respecto de la sociedad.

Lo que tambien es novedoso es la importancia que han cobrado en este proceso los llamados "armados"o "espacios", creo que son intentos de la politica clásica de adaptarse a este nuevo pulso poltico, como esta demostrado que con partidos y estructuras no se puede, se intenta con los armados; tienen ciertas ventajas, por un lado se crean del día a la noche, no necesitan estructura ya que esta se alquila, con un referente mas o menos importante alcanza para lanzarse al ruedo sumado eso si y como condicion necesaria a una buena campaña mediática.

Es la lucha por ser el mejor interprete del presidente y el mejor comunicador del pensamiento del Presidente a la Opinión Pública el que esta en juego, eso otorgara posicionamiento para la lucha por los cargos en el futuro, ahí si se necesitarán de los partidos políticos y estructuras, solo como herramientas auxiliares de este curioso sistema politico actual.

¿Va a ser siempre así? No creo, pero por ahora y por un tiempo mas (mientras no se deteriore lo suficiente la relacion Opinión Pública – Presidente) seguramente la situacion no se modificará substancialmente.