8 de agosto de 2011

Aislados del mundo




A poco más de dos meses de la elección presidencial, el clima de campaña en la Argentina no parece el habitual en un escenario electoral. La mayoría de los candidatos, tanto nacionales como provinciales, han decidido postergar toda afirmación de una política pública determinada, para concentrarse en transmitir mensajes de unidad, de confianza, de cercanía con el elector, de “imágenes que generen emociones, en lugar de discursos que postulen ideas”, como dice Duran Barba.
La coincidencia del slogan entre Scioli, Luis Juez y la dupla Alfonsín-De Narváez: “yo creo en vos” es una perlita que nos debería dejar pensando. ¿Es preciso decir tan poco? O mejor dicho, no decir nada. Posiblemente en las encuestas, la importancia del “Estado”, de “la política”, de “lo público”, haya caído profundamente desde el año 2003 hasta acá. La gente tiene más confianza en conseguir lo suyo por sus propios medios, cuando no piensa que el Estado en general estorba, o es injusto en el reparto de beneficios sociales.
Entonces esa apelación a la unidad, a evitar conflictos, a la paz, a superar la contradicciones y concentrarse en lo que nos mantiene “juntos”, otra palabra que estaba en la campaña de Macri y Aguad en Córdoba, se manifiesta como conservadora, como expresión de la satisfacción de la mayoría con el status quo. “Juntos” significa también “no sin mi consentimiento”. Es decir, ningún cambio en el que no se alcance el “consenso”, lo cual habilita a toda minoría a bloquear cualquier cambio.
Esta fantasía de país en paz y unido fue también el eje de la campaña de aquel joven Obama, allá por el 2008. Frente a la división y polarización que había generado Bush en su mandato, provocando que no se pueda hablar de política en muchas casas norteamericanas para evitar peleas, Obama venía a recomponer todo lo que los hacía ser parte de una misma nación, orgullosa de su historia y de sus valores.
Lamentablemente para Obama, pero sobre todo para quienes votaron por él, su exitosa campaña no pudo hacer nada contra el surgimiento de un poderoso grupo conservador de derecha, conocido como Tea Party. En los primeros días de agosto, un agotado Obama debió ceder a la presión de esta minoría y promulgar una serie de recortes del gasto que van contra sus promesas más sensibles, a cambio de un escuálido alivio en la extensión del tope de la deuda externa. Y esta fue solo una de las tantas derrotas que una minoría de derecha le provocó a quien venía a “gobernar para todos y todas”, y que no supo o no quiso, mientras pudo, utilizar su poder para hacer de Estados Unidos un país más justo, mas productivo y más saludable ambientalmente.
Hay que ver las cosas que se dicen sobre el “terrorista” Obama desde estos sectores, para darse cuenta que la “unidad” con estos grupos es imposible.
¿Y que pasa en otras partes del mundo? La crisis económica esta acumulando demandas insatisfechas en el Reino Unido, Irlanda, Portugal, Italia, España, Israel y sobretodo en Grecia. Ya han caído varios gobiernos, hay elecciones anticipadas, y los debates en los sistemas políticos están lejos de buscar consensos. Los paquetes de ajustes se aprueban con apuro y con los votos justos, sin sobrarles nada. Además, los conflictos se expresan en la calle y con la policía reprimiendo a los manifestantes por puro deporte, que se indignan por lo palos y porque están pagando los platos rotos de los banqueros y su codicia. Incluso, sus manifestaciones ya no solo se limitan a lo económico, sino que también aparecen reclamos por otros motivos, como el racismo, el aumento de precios y la violencia policial.
Nadie en estos países está apelando a la “unidad”. Lo que quieren es no ver mas a los responsables de la crisis, quieren echarlos a todos, y si es posible ver gente presa. Hay claramente un “nosotros” y un “ellos”, como nos pasó a nosotros en 2001. Decirles que “juntos es mejor” es insultar su inteligencia.
También en Chile por estos días hay palos para los estudiantes que reclaman algo que nosotros tenemos, como es la educación pública gratuita en todos los niveles, demanda social que ya convocó su primer paro general. Las encuestas dicen que el 80 % de la población está de acuerdo con el reclamo. Por contrapartida, Piñera bajó su popularidad hasta un mínimo del 26 %. A ningun manifestante se le ocurriría apelar a la “unidad” con la derecha de Chile, uno de cuyos exponentes más importantes acuso a los manifestantes de “inútiles subversivos”.
Es decir, la democracia es básicamente un sistema para procesar las demandas sociales insatisfechas por vías pacíficas. Lo peor que puede hacerse es negarlas, silenciarlas o reprimirlas como forma primaria para evitar que crezcan, se unan con otras y terminen adquiriendo una expresión política, que sería lo ideal, o una reacción violenta, que ya tuvimos demasiado.
Ahora bien, quienes luchan por ampliar sus derechos o tan solo defenderlos, lo hacen frente a quienes no quieren concedérselos, eso es lógico, como lo postula Laclau. Y eso determina identidades, parcialidades, minorías y mayorías que impiden el surgimiento de un “nosotros”, de un “juntos”, como postulaba Obama, y repiten hoy tantos candidatos en la Argentina.
A esta altura es clara la intención de diferenciarse del estilo confrontativo con el cual las editoriales de los diarios hacen hablar a Cristina Fernandez de Kirchner. Pero eso no va a evitar la dialéctica de confrontación/cooperación que hace a la vida pública en todo el mundo, aunque quieran mantener a la Argentina aislada del mundo.

14 de mayo de 2011

El renacer Argentino





El renacimiento de la Argentina como país a partir de altos niveles de crecimiento durante casi una década, nos coloca frente a nuevas oportunidades y desafíos en la escena internacional que merecen explicitarse. La recuperación industrial hace tiempo dejo de ser un rebote, y estamos por encima de los niveles record de cualquier época. Por caso, la producción proyectada de autos de este año, de alrededor de 800.000 autos, es el doble que la de 1994, el mejor año de la década del noventa. Estos resultados son auspiciosos si además se le suma la tasa de inversión del 23 % del Producto Bruto y un mercado interno pujante. Variables como estas, permiten suponer la continuidad de la expansión económica. Claro que también tenemos desequilibrios, como la inflación y las crecientes importaciones.
Para ambas cuestiones, la solución viene por el lado de la demanda. Es decir, ampliar aún más la producción para superar los cuellos de botella y los ajustes por cantidades, de forma tal de aumentar la disponibilidad de bienes y servicios en el ámbito local, y acelerar el ritmo de exportaciones para acompañar el desempeño de las importaciones. Aquí se presenta el problema de que buena parte de las grandes empresas que operan en la Argentina son extranjeras. Sus decisiones de inversión se toman fuera de nuestro país, y en lugar de invertir sus ganancias, prefieren repartir los dividendos en el exterior. Frente a ello, entre otras medidas, se deben acentuar los incentivos a reinvertir las utilidades, a compensar sus importaciones con exportaciones, y a integrar pymes a sus cadenas de producción, sumando eslabones de agregación de valor. Además, el Estado debe ayudar con créditos y apoyo en misiones al exterior a las empresas argentinas chicas a convertirse en medianas, y a las medianas en grandes. Ellas son las que naturalmente van a acumular capital en el país, y sostener el nivel de crecimiento.
Pero también los demás actores juegan. El resto de los países que compiten contra nuestros productos, no están tan encantados con nuestra recuperación. Por estos días aparecieron conflictos con los dos países con los cuales tenemos los mayores déficits comerciales: Brasil y China. Restricciones a las importaciones tomadas por nuestro país están siendo retaliadas por contramedidas de esos países, que no se dan cuenta que son quienes tienen más que perder en el corto plazo, pues están en riesgo saldos comerciales que los benefician. Es cierto también que nuestro país es terriblemente dependiente de un puñado de productos de exportación y concentra gran parte de sus exportaciones industriales a Brasil. Por eso hay que saber que no habrá mayores niveles de autonomía, y capacidad de negociación, si no conseguimos diversificar la producción y abrir nuevos mercados.
En este sentido, el futuro de la Argentina está en Asia. Nuestro país tiene que ser capaz de generar un espacio de cooperación e intercambio económico entre Sudamérica y Asia, al estilo del que tenemos con Europa o el Medio Oriente, con una cumbre anual de presidentes, y reuniones ministeriales semestrales. En ese continente no solo se ubican 1/3 de la población mundial, a la cual hay que alimentar, vestir y entretener. También tienen economías con similares niveles de desarrollo al nuestro, y enormes posibilidades de complementación. También Africa, en especial el Magreb, Egipto y Medio Oriente, comparten algunas de esas características. Pero la cercanía e influencia por parte Estados Unidos y Europa en esas regiones, hacen muy difícil que podamos encontrar un nivel de comercio, inversiones y cooperación, que no nos hagan competir y perder frente a las empresas del primer mundo, que ven en estas geografías los patios traseros de su abastecimiento energético, y barreras de entrada a los inmigrantes indeseables. Naturalmente, lo mismo vale para el caso de México y Centro América en nuestro continente.
La oportunidad es grande. Tenemos la chance de proyectar el desarrollo de la Argentina, fijar su matriz de acumulación, y resolver el problema de la pobreza en menos de dos décadas. Para eso, hay que vencer la inercia que nos lleva a seguir disfrutando pasivamente de los niveles de renta de la soja, que nos atan a China y Europa, y el negocio de las multinacionales industriales, que nos atan a Brasil. En cierta forma, estamos atravesando uno de los momentos más trascendentes de los próximos cien años. Podemos ser dóciles, y respetar la nueva división internacional del trabajo, o ser rebeldes, aprovechar al máximo los niveles de autonomía que tenemos, y construir una inserción internacional independiente. En poco tiempo podemos ser un país importante, si nos atrevemos.
Algunos de los atributos de la política exterior de un país son tener una economía y un mercado interno que funcionen, tener cierta cohesión política y social que no se ponga en riesgo en cada cambio de gobierno, y tener conflictos que no amenacen la existencia misma del Estado. Hace diez años no teníamos resuelto ninguno de estos elementos. Hoy por suerte si. Todavía nos falta definir o, en todo caso, falta volver irreversible lo que Alberdi llamaba la “ley del desarrollo” de cada nación, su modelo de país, su modelo de inserción.
Los próximos cuatro años pueden marcar ese camino. De ello depende no volver a cometer el error de la década del 30 del siglo XX, cuando la elite dirigente nacional prefirió sellar nuestro destino colonial, pensando que solo así podríamos superar la crisis de aquellos años. Hoy sabemos que los demás países solo respetan a los que se hacen respetar, y eso implica no hacer lo que ellos quieren. Por eso, los conflictos que sobrevengan no van a implicar más que las tensiones de romper con 200 años de atraso y subdesarrollo. Así que nadie se asuste.

9 de febrero de 2011

Egipto en Red


En relación a la proliferación de diagnósticos acerca de Egipto y su crisis política creo que es útil despejar de la maraña informativa algunos aspectos. El primero tiene que ver con la configuración de un sujeto político, social y cultural que no son los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil, los líderes religiosos o los grandes medios de comunicación. Se trata de lo que Antonio Negri llama Multitud. Actor sin voluntad unificada, sin vanguardia ni programa de acción. No se trata de un pueblo, en una sus tantas acepciones políticas, porque en la Multitud no se resume toda la sociedad, no se masifican los reclamos y se procesan en general a través de un liderazgo (político, gremial, religioso, movimientista, etc). En el caso de la multitud no se produce ese mix que homogeiniza a los grandes colectivos. Cada uno es en la Multitud uno mismo y no uno más. Eso le da complejidad, riqueza y lo hace impredecible. Este nuevo sujeto es posible, en parte, producto de la desarticulación de las relaciones de producción del siglo XX y su correlato en la pérdida de legitimidad de las organizaciones sociales institucionalizadas en los sistemas políticos, que no pueden dar respuesta a los fenómenos de nueva marginalidad, inestabilidad laboral y desempleo masivo. Sucede entonces que cuando los gobiernos quieren encarcelar a los cabecillas (fundamentalmente a quienes tienen una historia de militancia colectiva de algún tipo), se encuentran que están apenas deteniendo a los propagadores, a los nodos más activos, pero la llama que ellos difunden está siendo prendida en cien lugares mas al mismo tiempo, de forma tal que nunca pueden extinguir el fuego porque no hay una cabeza que cortar. Así funcionan las redes distribuidas.

También es cierto que hasta ahora, es más fácil que puedan surgir estos movimientos a partir de una noción negativa, una consigna “Basta!”, como puede haber sido el 13-M en Madrid, o las revueltas en Asia Menor en lo que se llamó la Primavera de las Redes, y que está bien explicado por David de Ugarte. Es probable que este elemento último elemento explique en parte porque los partidos y movimientos históricamente opositores a Mubarak recién ahora estén tomando algo de protagonismo en un diálogo con el régimen, que por otra parte los manifestantes rechazan por claudicante y colaboracionista. Manifestantes que son en su mayoría jóvenes, que no se sienten representados por nada ni nadie, que no militan en ninguna organización, no tienen una ideología clara y canalizan su desesperanza como pueden, como en cualquier parte del mundo.

Antonio Negri dice que esta Multitud tiene un comportamiento que se asemeja a un enjambre, en la manera que se mueve y sus integrantes entrar en contacto para producir acciones. En este sentido, las fotos de los hombres y mujeres rodeando los tanques durante los peores momentos del conflicto se asemejaban bastante a la imagen de los insectos atacando a un elefante. También dice Negri que la inteligencia del enjambre está precisamente en su comunicación. Repito: la inteligencia está en la comunicación. Quizás alguno de los asesores de Mubarak leyó el libro, porque una de las primeras reacciones frente a la protesta fue cortar Internet, que era el canal por donde se transmitían las consignas.

Ahí aparece la segunda de las cosas que más llaman la atención, porque un analista pronorteamericano como Jorge Castro, que es uno más de todos los que han escrito desde diarios hegemónicos y antipopulares, escribió en Clarín que para esos jóvenes “el mensaje es el medio”. Es decir, nos está proponiendo a Internet como una ideología en si misma, y no como un medio, una herramienta por el cual los manifestantes se comunican. Esto no deja de ser interesante, porque alrededor de Internet se construye un relato que la convierte en metáfora de libertad, revolución, modernidad, democracia, y otros valores fundamentalmente occidentales. De alguna manera, Internet estaría provocando en Medio Oriente la caída de un supuesto muro de Berlín Musulmán, a partir del cual los jóvenes árabes van a amar sus blackberrys y sus jeans, y las mujeres van a andar con el pelo suelto. Así logran una conjunción entre la sociedad de consumo occidental, con sus twitter y facebook, y los jóvenes árabes, a los cuales se les vacía su verdadero discurso revolucionario, antisistema, antinorteamericano y antiisraelí, para destacar fundamentalmente el uso de la tecnología y las redes.

Esto que hacen es obviamente adrede, y omiten un hecho clave. La sociedad de consumo, individualista y alienante, es precisamente opuesta a todo movimiento popular, participativo y concientizador, porque a diferencia de este, nos mete en un mundo privado y de consumo, en lugar de dejarnos expresar en la calle. Incluso, decir que internet es un espacio participativo es pura mentira. Está probado que la hipótesis de que ahora los ciudadanos pueden expresarse es un fenómeno de excepción. Todavía los grandes emisores, los medios, entre otros, acaparan el 90 y pico por ciento de la información de la web. El fenómeno de los blogger es mínimo, y solo se leen muy pocos y sobretodo recién cuando los grandes medios los empiezan a comentar, a subir a sus plataformas, o consiguen algún otro tipo de financiamiento, por ejemplo de organismos de inteligencia nacionales y de otros países. Creo que un caso testigo de esto son los famosos blogger cubanos.

Bien, habiendo dicho que internet es un medio y no un fin, y que es masivamente usado para consumo y entretenimiento, hay que decir algo importante. Internet también es el ámbito físico, el espacio de encuentro, por decirlo de alguna manera, en el que el nuevo actor, la Multitud, toma conciencia de si misma, se vuelve inteligente diría Antonio Negri, y emprende por la paz o por la fuerza los cambios sociales que consigue articular de una forma imprevista. Ese ámbito que constituye Internet, es similar a lo que eran las grandes fábricas de la primera mitad del siglo XX en las cuales los trabajadores se encontraban todos los días, tomaban conciencia de si mismos, les permitía fortalecer las organizaciones sindicales y mejorar sus condiciones de vida.

También Internet permite romper el cerco que los Estados de Sitio y el Toque de Queda intentan proponer. Allí donde esta prohibida toda reunión, aparecen mil foros. Y cortar la Web, como antes se declaraba feriado un día de huelga, así los trabajadores se quedaban en sus casas, como intentó Ongañía durante el Cordobaza, solo puede ser por un tiempo limitado, porque la censura a Internet es equiparable a la libertad de prensa, tótem sagrado que no se puede tocar sin convertirse en Dictador. Así, Internet conspira contra el miedo, contra la represión, porque en apariencia el ciberactivismo no genera consecuencias físicas desfavorables, como un tiro en la cabeza o un palazo en la nuca.

Internet cumple ese rol, luego de décadas de “no lugar”, de que el desempleo y los mayoritarios trabajadores de servicios de la actualidad perdieran su identidad de clase, si quieren, de generación, puede ser, o de simples ciudadanos de estos Estados delegativos, que conforman las democracias actuales.

Por último, y por fuera de este diagnóstico falso, que nos muestra las revueltas en Medio Oriente como una reacción de la modernidad contra gobiernos corruptos y cuasimonarquícos, está la lucha de la mayoría del pueblo egipcio y de otros países de la región, por un Estado y un gobierno que procese sus demandas, tanto en política interna, económica y social, y externas. Si consiguen sus objetivos, estos no implicarán una mayor occidentalización, como sobrevuela en muchos discursos periodísticos, sino posiblemente un gobierno teocrático moderado en el país más importante de Medio Oriente. Semejante cambio en el tablero, puede suponer una crisis grave en la estrategia del gobierno israelí, que ve abrirse un nuevo frente de conflicto en el Sur, junto cuando confiaba que su estrategia de superioridad militar, unida al garrote y la zanahoria norteamericana, iba a quebrar la resistencia palestina y desarticular de cualquier forma la amenaza iraní. Ahora, sin una legitimidad conseguida en una negociación, sin socios fuertes en la región, y con un Obama que no se entiende si apoya o no a su socio Mubarak, el resultado de la Primavera Egipcia parece preanunciar mucha inestabilidad a la región más inestable del mundo.

25 de enero de 2011

El detrás de escena del lockout






El pasado lunes 17 de enero comenzó un nuevo paro en la comercialización de cereales y oleaginosas en Argentina impulsada por la mesa de enlace que nuclea las cuatro principales asociaciones de productores agropecuarios del país: La Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y CONINAGRO.

Los mayores reclamos que alentaron la protesta se basan principalmente en dos: por un lado el rechazo a los cupos de exportación establecidos por el gobierno, aunque no siempre se expresa abiertamente, y por otro la posibilidad de acceso al precio pleno del trigo por parte de los productores, especialmente a los que poseen menor poder de negociación frente a las empresas multinacionales como son los pequeños y medianos productores.

Tomando como punto de partida el primer reclamo, es útil hacer una breve reseña de la función que tienen los cupos de exportación.

El establecimiento de cupos a la exportación sobre bienes de primera necesidad como es el trigo, tiene como objetivo regular el abastecimiento del mercado interno. Es decir, una vez asegurado el abastecimiento del mercado interno, el saldo producido por encima del cupo puede venderse al mercado internacional.

Si no existiera esta regulación, el precio interno del trigo sería determinado por el mercado internacional y aún siendo un país productor de este bien, pagaríamos por el pan un precio establecido por variables externas. Esto resulta más peligroso en el contexto actual post crisis mundial donde los flujos internacionales de capital se refugian en este tipo de commodities y su precio no refleja necesariamente la escasez del producto.

En nuestro país, los cupos se instrumentan a través de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONNCA), donde deben presentarse las solicitudes de permisos de exportación, para esto deben adelantarse fondos de las retenciones y luego se procede a la comercialización.

Entonces, la función del establecimiento de cupos no es otra más que atender el mercado interno asegurando su abastecimiento y así también se regula el precio del trigo y sus derivados. Es decir que esta medida apunta a defender el bolsillo de los consumidores nacionales, al controlar el precio que pagamos por el pan que tenemos en nuestra mesa.

En segundo lugar, otra de las banderas que levanta la mesa de enlace es la necesidad que tiene el pequeño productor de poder acceder al precio pleno del trigo que produce.

Cuando hablamos de precio pleno, nos referimos al precio de exportación menos las retenciones y costos de embarque. A primera vista el reclamo parece razonable, pero si investigamos un poco más como se compone la cadena de comercialización en nuestro país, salen a la luz otras cuestiones que al menos resultan contradictorias.

Los productores asociados a la Federación Agraria y a Coninagro, siendo en su mayoría pequeños y medianos, debería poder acceder al precio pleno por sus granos a través de sus patas exportadoras: Agricultores Federados Argentinos (AFA) vinculada a la Federación Agraria y Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) vinculada a Coninagro .

Ambas empresas poseen una amplia capacidad de acopio y exportación, por lo cual no debería ocurrir que estas empresas perjudiquen a sus propios cooperativistas pagando un precio inferior al pleno. Es decir, si el reclamo al gobierno se dirige a la posibilidad de acceso a este precio, las mismas empresas exportadoras de aquellos que encabezan la protesta deberían cumplir con este precio y no perjudicar a sus propios productores.

La realidad muestra que estas empresas realizan las mismas prácticas abusivas que las multinacionales como Cargill hacen con los productores más indefensos y con bajo poder de negociación pagando por la producción precios inferiores al pleno. Según declaraciones Fabián Francioni, intendente de Leones, ambas empresas abonan a los productores precios inferiores al denominado precio pleno que reclama la mesa de enlace.

Esta situación nos deja entrever que el objetivo del lock out al menos en sus “lideres” no sería verdaderamente la reivindicación del pequeño productor sino más bien una muestra del poder económico y de intenciones políticas de fondo.

Ahora bien, ya pasamos revista sobre los “reclamos” de la mesa de enlace, veamos que otras políticas ha tomado este gobierno sobre los productores de trigo.

La política para el sector gira básicamente alrededor de los siguientes puntos: En primer lugar se apunta al cuidado del suelo y su rotación con otros cultivos como el maíz, trigo, soja y girasol. El segundo punto es el logro de la siembra de trigo por parte de todos los productores que deseen hacerlo, especialmente en las zonas afectadas por la sequía en el sudoeste de Buenos Aires, para esto se creó el fondo rotatorio para el financiamiento a tasa cero para la compra de semillas y gasoil. En tercer lugar se buscó garantizar un mercado para la producción, con este objetivo se abrieron cinco consejerías agrícolas. También se facilitó el financiamiento a tasa cero para los productores a través de créditos del Banco Nación para costear las erogaciones que implican retener la producción a fin de no vender a un precio inferior al pleno.

Con las políticas mencionadas y el logro de un contexto macroeconómico estable, los objetivos requeridos por el sector se están cumpliendo. Esto refleja una vez más que las verdaderas intenciones del paro impulsado por la mesa de enlace tienen un trasfondo político más que de reivindicaciones sectoriales.

Existe claramente una decisión política de este gobierno de apoyar a los productores y de fomentar la industrialización de la producción primaria para lograr una mayor generación de valor agregado a nuestros productos. No olvidemos que hace una década el sector agropecuario se encontraba devastado y la mayor parte de los campos estaban siendo rematados.

En palabras del titular del INTA Rodolfo Casamiquela, el mediano productor tuvo este año una rentabilidad que supera en 40% la media histórica del sector. La cosecha de este año es el doble que la de 2009, sin embargo aparecen reclamos vinculados al precio de comercialización, pero este año hay 14 millones de toneladas, el país consume 7 millones, es decir que la mitad es saldo exportable.

En conclusión, los reclamos que originaron el lock out agropecuario que finaliza hoy, tal como los plantea desde la mesa de enlace, quedan al menos sin sustento en la realidad y si bien hay mucho trabajo por hacer, enumeramos algunas políticas activas que se están realizando en beneficio de los pequeños productores y consumidores de nuestro país.

No hay que olvidarse que el Estado debe articular los intereses de todos los habitantes y no sólo los de un grupo de poder concentrado.

Mercedes Ramos

24 de noviembre de 2010

La reacción de Estados Unidos




La derrota de Obama en las elecciones legislativas de noviembre de 2010 no implica solo un freno total a la agenda de reformas del gobierno demócrata. También tiene un correlato internacional. Este se manifestó como primera medida a través del anuncio, previo a la cumbre del G-20 en Seul, del plan para imprimir otros 600 mil millones de dólares para impulsar la frágil recuperación económica norteamericana.

La nueva avalancha de dólares devaluados, ordenada de manera inconsulta y sin coordinarla con los demás países, representa un intento por exportar la crisis y achicar su propio déficit comercial y fiscal. Al mismo tiempo, constituye una medida tendiente a romper la tendencia hacia la profundización de los nuevos equilibrios comerciales generados en los últimos años, y que tienen a Asia como principal triunfador del Nuevo Orden Mundial. En particular, Estados Unidos y Europa esperan reconvertir sus modelos de desarrollo a partir de industrias de alta productividad y elevadas exportaciones al estilo alemán, pero hasta el presente lo único que se percibe es que ninguna producción va a reemplazar en el corto o mediano plazo a la industria de las finanzas y el endeudamiento, que alimentó su crecimiento durante los últimos quince años. Los casos de Irlanda e Islandia, entre otros, son una prueba de esta falta de proyecto, que se evidencia cuando sobrevienen explosiones de las burbujas financieras e inmobiliarias.

El tema con Estados Unidos es que Obama, un presidente que solo pudo haber llegado al poder porque una mayoría quiso sacar a los republicanos de la Casa Blanca, se está enfrentando con un mundo que no lo ayuda a resolver sus problemas internos. El multilateralismo que pregonó, en oposición al unilateralismo de Bush, no obtuvo ningún resultado apreciable. El electorado también se cansó de ver a su presidente de gira por el mundo sin traer nada a cambio. En este sentido, es bastante posible que el próximo presidente norteamericano no vaya a repetir la misma receta esperando conseguir una respuesta distinta. Quien suceda a Obama, luego que fracase en su intento por ser reelecto en 2012, será menos flexible a las demandas de sus socios, y más duro con sus adversarios externos.

Al mismo tiempo, no es novedad el hecho que las instituciones surgidas en Bretton Wood para regular el mundo de la segunda posguerra, no están a la altura de las amenazas actuales a la paz y prosperidad internacional. Y no es dotándole al Banco Mundial de más recursos, u otorgando mas poder de voto a los países emergentes en el FMI. Estos organismos fueron creados de forma tal que emparchándolos solo se consigue perpetuar sus fines acotados, su metodología inapropiada y sus paradigmas neoliberales. Distintas son las críticas para las Naciones Unidas, pero el diagnóstico es similar, y tampoco se va a solucionar con tres o cuatro sillas nuevas en el Consejo de Seguridad. Lo que cabe para los países emergentes en este punto, es esperar que terminen de decantar los cambios económicos y políticos que marca la tendencia, aunque puedan demorarse un par de décadas.

Por tanto, el escenario de multipolaridad que muchos todavía ven, ingenuamente, como mas democrático y equilibrado, posiblemente se torne inestable, imprevisible y violento. En el medio, la exportación de commodities que América del Sur le vende a Asia, sobretodo a China, puede tener enormes fluctuaciones que van a generar crisis fiscales y el agravamiento de pujas distributivas. Esto también pone presión sobre nuestros modelos de desarrollo e inserción internacional, que deberán enfocar los actuales superávit en fortalecer la innovación productiva y, al mismo tiempo, hacer transferencias de ingresos, bajo la idea que distribuir la riqueza genera crecimiento. Por lo pronto, cuando la pelea por la hegemonía mundial se torne virulenta, nosotros estaremos en el área del globo más pacífica que existe, fortaleciendo el mercado interno regional, y tratando de solucionar nuestro mayor problema que es la desigualdad, sobretodo después de la asunción del dialoguista Santos en la presidencia de Colombia.

29 de octubre de 2010

Poner el cuerpo


Borges dijo alguna vez que durante el último segundo de vida de una persona, puede pasar que se le revele el sentido de su existencia; la razón de su muerte.

Nestor Kirchner es parte de una generacion que creyó en la política como herramienta de transformación, y en el Estado como instrumento principal de las clases populares para enfrentar a los grupos concentrados de poder. Su generación fue la última que se atrevió a dar la vida por esos ideales: puso su cuerpo frente a las balas de la triple A y los campos de concentración de la dictadura.


A los sobrevivientes, la vida volvió a sorprenderlos con la posibilidad cercana de convertir sueños en realidades. Ese milagro ocurrió con la inesperada elección de 2003, que llevó a Kirchner a la Casa Rosada. En estos años, y aún con errores y condicionamientos de todo tipo, se consiguió reconstruir la autoridad presidencial, poner en marcha politicas sociales revolucionarias, meter presos a los genocidas, desactivar la bomba de la deuda externa, y desarmar enormes negociados de grupos finacieros y economicos. Se creció como nunca, y se logró el increible resultado de reindustrializar el país, que venía en caída libre desde las políticas antinacionales de Martinez de Hoz.


Pero con el correr del tiempo, la toma de conciencia general del 2001 se olvidó. La propia sociedad cambió su agenda, a medida que se alejaba del infierno. Subida al caballo del consumo, empezó a demandar políticas que no estaban en el repertorio, que no estaban en las banderas, que no eran partes de las viejas luchas, que hablaban mas de los egoismos de la década del noventa, que de los sacrificios de aquellos jóvenes de los 70.


¿Podía evitarse eso? ¿Podía Kirchner ser diferente a si mismo? ¿Era inevitable que la sociedad se cansara de un gobierno? ¿Faltaba inteligencia, pragmatismo, sentido de la oportunidad, saber seguir la ola? Lo seguro era que no habría una tercera chance para esta generación. Lo que no se hiciera en este período, quedaría trunco. ¿Que hacer entonces con todo lo que faltaba, con todas las transformaciones inconclusas? ¿Que hacer para revertir la tendencia?


El destino quiso que ayer por la mañana el corazón de Nestor Kirchner no resistiera el peso de un país. Dos operaciones este mismo año le habían señalado las limitaciones que insistió en desconocer. Y era lógico que así fuera. Nestor terminó poniendo su cuerpo, y se fue a reunir con sus compañeros y compañeras que lo hicieron también hace treinta años, sin importarles otra cosa más que el destino del país y la felicidad del pueblo. En este sentido, su muerte cierra un circulo perfecto.


Tan grande acto de generosidad por una causa política, totalmente desactualizado para una sociedad anestesiada como la nuestra, causa admiración, respeto o, al menos, descoloca a sus adversarios. Quienes tuvieron la bajeza de festejar por un momento su muerte, deben estar reflexionando. El enorme hecho politico que constituye su despedida, el reconocimiento del pueblo y los países hermanos, no puede confundirse con un evento más, totalmente coyuntural. La muerte de Kirchner entró directamente en la historia del país, y representa un momento bisagra que revierte la tendencia iniciada durante el conflicto con las patronales del campo. Va a quedar en la memoria de millones de personas, junto a la fortaleza de la presidenta, que enfrentó su dolor y lo compartió con el pueblo en jornadas interminables.


Voluntariamente o no, inconcientemente o no, Kirchner resolvió con su muerte el problema de la continuidad del proyecto de reconstrucción nacional. Con el sacrificio personal, saltó el cerco del relato mediático-opositor, que convenció a la clase media de la existencia de una figura megalómana que anteponía su vocación de poder ante todo. Si, es cierto. Para eso pagó con su vida. Si, se fue, pero blindó a Cristina de una manera única. En adelante, cualquier deslealtad será inadmisible, y condenada en las urnas en octubre de 2011. Si, nos dejó, pero puso fin a la polarización política, que obligaba a todos los opositores a atacar lo hecho por el gobierno, como un acto de fe antiK.


Pero sobretodo, envió un mensaje a la sociedad, al dejarnos a Cristina como parte de lo que más amaba (pensemos que si él hubiera sido reelecto como todos especulaban, hoy estaría jurando Cobos). Con ese hecho, reinvindicó también la comunión entre el amor y la militancia, que es un valor sagrado del peronismo, y guía de aquella generación que dio la vida en los 70. Ahora más que nunca, Cristina encarna el proyecto, y va a ser muy fácil ayudarla. Porque después del sacrificio de Nestor Kirchner, no tengo dudas que el pueblo va a acompañar sus ideas como bandera hasta la victoria.

12 de julio de 2010

Cristina en China


Tratando de retomar la actividad en el blog, pensé en escribir un artículo sobre los cambios que sigue generando la acumulación de capital en Asia, y como este proceso se aceleró con la crisis financiera y económica internacional, que arrancó en 2008.

Claro que esto no va a influir en las elecciones para el 2011 en la Argentina (o tal vez si). Tampoco va a mejorar o ampliar los derechos de las minorías en nuestro país, o las políticas sociales para disminuir la pobreza (o tal vez si). Ni siquiera va a garantizarnos mejores sueldos o ingresos en los próximos años a nosotros, nuestras familias, amigos y vecinos (o tal vez si). A estas cuestiones de mediano plazo siempre conviene ponerlas en potencial, y evaluar que la lentitud de los procesos no significa que no tengan efectos microeconómicos.

Vinculado en algún sentido con el desplazamiento de liderazgo económico hacia oriente, Natalio Botana escribió el fin de semana un artículo en Clarín sobre el agotamiento del modelo de bienestar europeo, bajo la pesada carga de sus sistemas previsionales, el endeudamiento público, y la crisis demográfica. Europa en 100 años –decimos nosotros- se va a parecer a la Venecia actual. Un paraíso turístico: muy lejos de de las corrientes comerciales que la hicieron poderosa y prospera.

El nuevo modelo económico que se viene, que también será cultural y político, no se conoce con precisión. Si sabemos que este semestre las exportaciones chinas aumentaron un 43 % respecto del año pasado y que su superávit comercial, solo en junio, fue de 20.000 millones de dólares. Este dato no puede tomarse livianamente sin resaltar los bajísimos salarios chicos, y que en su legislación no está permitido el derecho de huelga. Además, los últimos días se conocieron noticias sobre una ola de suicidios en el marco de planes de lucha obrera y arrestos por “perjudicar la producción”. También podríamos agregar que en su sistema político existe un partido único, hay censura previa y la democracia al estilo liberal no existe.

Si bien no nos interesa criticar el modelo chino, si podemos anotar que no es el nuestro. El pueblo argentino ha conquistado después de años de luchas ciertos derechos laborales, políticos y sociales que no va a resignar.

En todo caso, en lo que a nosotros respecta, vale preguntarse que podemos esperar del futuro. Hagámoslo a través de un ejemplo. Imaginemos una zapatería muy bien decorada, con dos empleados de 60 años que se enferman mucho y faltan, por los cuales se pagan salarios altos a causa de su antigüedad. Pero todo eso se compensa con su dedicación a los clientes y conocimiento de lo que venden. El precio, claro está, no es bajo. Bueno, enfrente se instala un negocio enorme, con cientos de empleados que ganan 500 pesos mas comisiones, con productos baratos y de calidad dudosa, etc. El primer caso es, digamos, Italia, y el segundo, obviamente es China. La consecuencia natural en un sistema capitalista como el actual, es que la tienda chica se funda. Así de simple.

Ahora bien, los europeos todavía están lejos de fundirse, porque conservan mucho capital como para modificar su negocio, subsidiar a los que estén mal, y otras estrategias de supervivencia. Pero en definitiva es eso, supervivencia, frente a la alternativa de terminar resignando su modelo, flexibilizándolo para poder competir. Esa es la discusión.

Que le queda al resto del mundo, a los argentinos y sudamericanos, en esta competencia desigual. Como dice Paul Krugman en su artículo de ayer, Estados Unidos está complicado por el peso de su deuda, y en lugar de salir hacia delante, corre el riesgo de entrar en deflación y repetir la parálisis japonesa que ya lleva 10 años de estancamiento. En el ejemplo que dimos, Estados Unidos no sería ese pequeño negocio de zapatos italianos. Es mas bien un gran negocio, de productos de buena calidad, todavía paga buenos salarios e innova en sus productos. Pero es caro, y no tiene interés en aumentar la productividad para bajar costos. Antes que eso, piensa en echar personal, cerrar, y dedicarse a rubros donde pueda competir en mejores condiciones. Es decir, utilizar su capital para trasladar sus factores de producción hacia negocios rentables, antes que resistir donde los chinos serán inevitablemente más eficaces. El costo del cambio es el aumento del desempleo, mientras que los europeos pagarán con menos crecimiento.

Por último, estamos nosotros los latinoamericanos, y argentinos en particular. Nuestro país ni siquiera tiene un negocio de zapatos. Estamos fuera de esa liga. Apenas los brasileños pusieron un puesto en la feria de La Salada, mientras que los mexicanos están peleando para no cerrar el suyo. La Argentina vende cuero para zapatos.

Que Cristina haya ido a China siempre es bueno. La diplomacia presidencial siempre es y será más eficaz con países donde en la cúspide del Estado se toman la mayoría de las decisiones. El contexto de la relación bilateral lo ocupa la extorsión que representa el freno a las exportaciones argentinas de aceite de soja de hace dos meses. Ante este problema, el gobierno de Cristina resolvió bien la cuestión. Acelero la introducción de biodiesel a la matriz energética argentina, que utiliza al aceite de soja como insumo. Con esta medida restó oferta al mercado mundial de aceite de soja. Por un lado, como la Argentina es el principal exportador de aceite de soja del mundo el retiro de parte de su producción generará beneficios por el aumento del precio, y por el otro, se mejorará nuestra matriz energética, demasiado dependiente de combustibles fósiles en manos de multinacionales extranjeras.

Con esta respuesta al plantea hecho por los chinos, ir allá a negociar tiene otro color. No vamos a depender de sus compras, así como tampoco serán los únicos compradores. Es bien diferente a lo ocurrido en la última visita presidencial en el 2004, donde apenas nos estábamos recuperando de la crisis del 2002 y el tema de la deuda externa era el principal punto de la política exterior. Allí fuimos sin nada para negociar, solo con la esperanza de que compren nuestros productos y lleguen inversiones.

Ahora esta previsto que nosotros también hagamos grandes compras por miles de millones de dólares, de tal forma que la relación parece ir logrando cierta bilateralidad, y no sea tan asimétrica. Si ellos no ceden, pagarán un costo en términos de compras argentinas de materiales de alto valor que ellos nos quieren vender.

Volviendo al ejemplo presentado, la cuestión pasaría por aprovechar este escenario de competencia entre las zapaterías viejas y nuevas, para lograr una suba del precio del cuero. Sobre esa base, y la necesaria acumulación de capital subsiguiente, aprovechar las escasas oportunidades para poner nuestro propio negocio, en el cual podamos defender la producción nacional, sin resignar nuestro modelo económico, político y social.

8 de abril de 2010

Encuentro Nacional de Estrella Federal - 9 y 10 de Abril




Profundizar la articulación del Estado con la Sociedad para transformar la comunicación,
erradicar la pobreza extrema y el hambre
y generar trabajo decente para todos.


Viernes 09 de abril de 2010
Llegada de los compañeros de los diferentes puntos del país.

12:00 hs.
Salón Delia Parodi, Cámara de Diputados de la Nación. Recepción.

13:00 hs. Apertura.
Eleonor Faur (Oficial de Enlace UNFPA)
Juan Carlos Díaz Roig (Diputado Nacional)
(Asoc. Civil Estrella Federal)

13:30 hs. Panel 1.
La comunicación en la articulación entre el Gobierno y la Sociedad Civil para impulsar políticas de Estado.

Liliana Mazure (Presidenta del INCAA)
Luis Lázaro (Coordinador General del Comité Federal de Radiodifusión)
Sergio Novoa (RTA)
Moderadora: Lucrecia Cardoso (Asoc. Civil Estrella Federal)

15:00 hs. Panel 2.
ODM 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre y ODM 9: Trabajo decente.

Demian Panigo (Investigador CONICET)
Emilio Pérsico (Movimiento Evita)
Roberto Baradel (SUTEBA / CTA)
Omar Plaini (Diputado Nacional, CGT)
Moderador: Luis Macagno (Asoc. Civil Estrella Federal)

22:00 hs. Cena (Salón de SUTEBA, Piedras 740)

Sábado 10 de abril de 2010
Hotel BAUEN

10:00 hs. Plenario y luego Trabajo en comisiones.

13:00 hs. Almuerzo

14:00 a 18:00 hs Talleres de debate.

31 de marzo de 2010

25 de febrero de 2010

Tirando el off side




La metáfora vale. El bloque oficialista en el Senado está con ocho jugadores y van recién 10 minutos del primer tiempo. Frente a un centro peligroso al área, dieron el pasito adelante y quedaron todos los adversarios fuera de juego.
Claro que nadie en la tribuna festeja un off side, porque todos están esperando goles. Pero es un gesto que sirve en varios sentidos.
Fortalece al bloque, que se muestra organizado y con capacidad para manejar la jugada. Fortalece a los simpatizantes y militantes del gobierno, que sienten que no están derrotados, a pesar de que no se respete a la primera minoría de ambas cámaras. Mete presión sobre los opositores, que ahora van a tener que cuidarse mas de la cuenta, después de haberse recriminado entre ellos el exceso de confianza.
Pero hay más. La política y el fútbol son muy dinámicos. Seguramente los opositores consigan dominar todas las comisiones del Senado en unos pocos días. Eso implicará estar en condiciones de imponer una goleada al oficialismo. Pero a partir de ese momento, todos los plazos les empiezan a jugar en contra. Quien tiene superioridad numérica debe enfrentar su propia ansiedad por derrotar al adversario.
Los 8 jugadores del oficialismo pueden convertir su lucha desigual en un acto heroico, a fuerza de patear la pelota afuera y aguantar el cero a cero, con la esperanza de que sucedan dos cosas. Todavía es posible que algunos de los opositores sean expulsados de la cancha. Así ocurrió con Evo Morales, que logró debilitar a las regiones opositores, con el encarcelamiento de un gobernador que ordenó una represión brutal sobre indígenas; o Lula, que logra fortalecer a la candidata de su partido, mientras la derecha brasileña se debilita por las acusaciones de corrupción contra sus principales candidatos a las presidenciales.
En segundo lugar, el mero paso del tiempo provoca que ese combinado del resto del mundo se ponga tan ansioso, que comiencen a aparecer las vanidades y las disputas personales ocultas detrás de la búsqueda del éxito inmediato. Esos últimos treinta minutos, que comienzan en el segundo semestre de este año (o antes, si la goleada se produce y se cumple el objetivo que los reunió), pueden ser los más salvajes en términos de patadas y zancadillas, no solo respecto del oficialismo, sino también entre ellos. En ese momento tendrán que comenzar a diferenciarse para ofrecerle a la sociedad algo más que el mote de antiK. Cada uno va a querer hacer su gol, y esa es la mejor noticia para una defensa consolidada.
En ese contexto, la oposición va a tener que sostener la ofensiva, convocar las sesiones, priorizar los proyectos y las expectativas, disciplinar a su equipo y convocarlos a cada sesión, incluso a Menem, con quien ninguno de ellos quiere sacarse una foto. Es un trabajo enorme que será difícil que logren desde un combinado con intereses tan heterogéneos, aunque coincidan por ahora con la táctica de juego. Incluso puede que Cobos, como árbitro que es, se tiente con sancionar algún penal, presionado por sus partidarios para mostrarse parte del éxito, a riesgo de que se peleen los goleadores por patear, y él se muestre demasiado parcial en su rol institucional, al punto de forzarse su renuncia.

7 de diciembre de 2009

El día después de mañana




Existe en la Argentina un conflicto de legitimidades. Mientras el Poder Ejecutivo goza de su mandato de cuatro años obtenido por el 46 % de los votos, las oposiciones, en sus múltiples variantes, triunfaron en casi todo el país en las elecciones de medio término. Cabe preguntarse en este punto para que están las elecciones de medio término, ya que desde el 83 a esta parte solo agregaron enfrentamientos entre los dos poderes. En Uruguay, por ejemplo, no existen.
Pero más que pensar en cambiar la Constitución, resulta más efectivo razonar que hacer con el dilema de un Congreso y un Ejecutivo enfrentados y legitimados por el voto popular. ¿Quien manda entonces en la Argentina: el Congreso o el Ejecutivo? Esta claro que en nuestro sistema presidencialista el Poder Ejecutivo tiene preeminencia respecto del Congreso y no hay que ponerse colorados por eso. Entre la capacidad de llevar adelante la gestión y dividir el poder para fortalecer los controles y balances, nuestra cultura, nuestra Constitución y nuestra práctica ha privilegiado al Presidente. ¿Está bien? ¿Está mal? Al que no le guste que vaya a llorar a la tumba de Alberdi, que de esto sabía bastante. Sin embargo, parece que de hecho se quiere cambiar lo escrito, con la idea de quitarle legitimidad de ejercicio a quien ejerce el Poder Ejecutivo actual.
Más aún, éstas oposiciones, como debería decirse, pues unificarlos bajo un concepto singular “la oposición” es una construcción de los editorialistas del domingo, simplifica la expresión electoral y se convierte en la exegeta perfecta dispuesta a “interpretar” al electorado que votó tanto a Néstor Pitrola como a Alfonso Prat Gay. Ese resultado lo traducen en un mandato bíblico: hacerle todo el mal posible al gobierno nacional. Su discurso es interesantísimo. El gobierno en adelante no podrá llevar adelante ninguna política sin consenso y diálogo con las oposiciones, porque así lo dispone la República; pero las oposiciones solo ejercerán el diálogo y el consenso con otros opositores, porque al oficialismo le perdieron la confianza.
Es tan hipócrita el planteo, que quienes alegaban que el gobierno tenía la suma del poder público, ahora que perdió la mayoría en las comisiones dicen que está derrotado y ya anticipan la implosión de lo que le queda de Poder. En todo caso, en algún punto medio de su falso discurso tiene que estar la República, porque si la contrapartida del poder absoluto es la implosión, entonces están reafirmando que solo se puede gobernar de esa forma, o simplemente especulaban con vencer al gobierno con una retórica vacía.
Frente a este diagnóstico, y sin una mayoría que pueda marcar el rumbo, los pronósticos políticos no pueden ser menos que negativos. Pero todo es tan dinámico.
La elección que tradujo en votos el sentimiento de que éste era un gobierno al que le faltaban límites fue la del 28 de junio. Eso ya pasó, ahora viene el 28 de octubre de 2011. Las oposiciones tienen que abandonar su competencia para ver quien dice cosas peores del matrimonio, porque en ésta nueva etapa, en la cual son mayoría, ya no rinde los mismos frutos que antes. Tendrán que reconvertirse rápidamente en opciones de gobierno. Seguramente muchos de ellos no lo lograrán y ya los veremos pelearse entre si por el botín del antikirchnerismo, acusándose mutuamente porque en su construcción de cara a las presidenciales aceptan fragmentos en fuga del universo K.
En este escenario hace su aparición la reforma electoral aprobada la semana pasada, que introduce elementos importantes que son interpretados a favor del gobierno pero que todavía no están claros. El objetivo declarado de combatir la fragmentación política parecería loable, aunque muchas de las modificaciones introducidas licuaron esa iniciativa. Hay que ver también si lo que quedo sirve para superar la situación actual y favorecer los acuerdos entre los partidos, dentro de los cuales hay matices bien diferenciados. A nuestro modo de ver, tenemos en el país tres tipos de partidos. Los Nacionales (la UCR y el PJ), los Parroquiales (MPN, Socialismo de Santa Fe, Pro y ARI Tierra del Fuego) y los Veletas (Pino, Coalición Cívica, Partido Nuevo de Córdoba).
Los Nacionales son aquellos con expectativas reales de llegar al gobierno nacional, tienen responsabilidades a cargo en gobiernos provinciales y municipales y tienden al acuerdo en función de la interdependencia y la alternancia democrática. Los Parroquiales son partidos (o expresiones de partidos nacionales, como Colombi o Zamora) cuyo abanico de relaciones va desde los acuerdos tácticos, hasta el chantaje por recursos. Su objetivo pasa por obtener mejoras para sus territorios a cambio del apoyo en políticas y leyes claves. Estos actores son naturalmente pragmáticos, suelen estar en contra de reformas profundas y vacían la política nacional para colocar su agenda local. También existen grises en razón de su vocación nacional, como el socialismo santafesino, o el Pro de Macri, que ganó hace dos años pero todavía no asumió el gobierno de la ciudad. En esta categoría se da el caso llamativo, donde en las elecciones se presentan como opositores del gobierno, pero son quienes permiten alcanzar mayorías legislativas oficialistas, convirtiendo derrotas en victorias.
Los Veletas son quienes van detrás de las encuestas, o peor aún, detrás de la agenda de los grandes medios. Esta categoría está presente en los fragmentos desprendidos de los grandes partidos, y en partidos nuevos que se presentan como apolíticos. No tienen demasiado arraigo territorial y se jactan de eso. Su lugar para hacer política son los sillones de los programas políticos. Y como no tienen responsabilidad de gobierno no tienen costos en sus cambios de rumbo. Incluso, cuando ganan elecciones ejecutivas, el partido termina rompiéndose entre los que gestionan y los que solo opinan.
Dicho esto, podemos ver que, a grandes rasgos, la reforma ayudará a alcanzar acuerdos estables con los Partidos Nacionales y los Parroquiales, para lo cual la ley hace bien en fortalecerlos. Eso evitará que su debilidad admita que se los coopte desde sectores concentrados o ciertas figuras compren sus apoyos en aventuras millonarias. Con quienes no se puede negociar es con los Veletas, y a ellos van las restricciones. El resultado de esta operación será un sistema político menos histérico y menos permeable a la presión de medios de comunicación y demás poderes concentrados.
En definitiva, y volviendo al escenario post 10 de diciembre de 2009, si algo va a darle continuidad al endeble acuerdo de las oposiciones va a ser terminar de hundir al gobierno y sus expectativas rereeleccionistas, con variantes que incluyen meter preso al matrimonio. Recién después de ese momento, virarán sobre su eje para pelearse entre si. En este punto, la postergación de la campaña hasta mediados del 2011 como introdujo la reforma electoral, con internas abiertas, obligatorias y simultáneas, nos hacen pensar en que Kirchner ya tiene planeada alguna jugada. O se cambia el apellido para evitar un voto en contra mayoritario, o el país vuelve a crecer pero al 15 %, o ensaya alguna salida electoral donde el sea el jefe político, pero no el candidato, cosa que no suele salir bien.
Pero quien sabe.

17 de noviembre de 2009

Un grito de corazón



por Germán Calvi

“una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas”
Fidel Castro

En estos días, se declaró en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, de interés cultural la película “1973, un grito de corazón” dirigida por Liliana Mazure, eso me dió la excusa justa para buscar la peli y mirarla…
Me emocioné mucho y me dejó muchas ideas dando vueltas… repasaba la existencia de un proyecto transformador en un momento en que América Latina estaba cambiando claramente en un sentido más libre, más justo, más soberano, con las características propias que el peronismo le dio, con una impronta que nadie, nunca, pudo borrarle a la identidad popular de nuestro país… luego el golpe, luego dieciocho años de resistencia… ¿existirá otro partido político en la historia de la humanidad que tras ser perseguido, reprimido, silenciado, negado, borrado de la historia oficial, condenado al ostracismo desde la formal mirada de nuestros enemigos, pueda sobrevivir con tanta fuerza como lo hizo el peronismo en Argentina?

Luego, el regreso de Perón, una clara victoria del pueblo organizado.

Y me quedé enganchado con la comparación de las condiciones previas al golpe… del peronismo dividido, de un enemigo unido, de la clase media y la izquierda funcionales al proyecto imperial, de una oportunidad histórica que se diluyó… pudiendo consolidarse. O que se interrumpió porque las fuerzas no dieron para más…

Y recordaba un fragmento, donde Urien (un marino peronista) comenta que un militar de alto rango, que al asumir Cámpora y ver la euforia popular, lo visita en su celda y le pregunta muy preocupado: ¿Ustedes van a hacer la revolución?
Y se responde a sí mismo: No van a poder, no lo vamos a permitir, estamos dispuestos a matar a un millón de personas, pero no van a hacer ninguna revolución acá…

“la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia” decía Perón desde el exilio, en momento de la resistencia…

Y así mezclaba, más que reflexionaba, entre la política, la cultura, la violencia, la militancia, la historia, nosotros, ayer y hoy, el futuro… en este momento en que la política argentina amaga con regresar a lo peor del pasado, con conflictos latentes por la pérdida de derechos de los represores y el sistema político que les daba impunidad, por la pérdida de derechos de los monopolios en la comunicación, por la pérdida de derechos de los grupos financieros en el manejo de las AFJP, por la pérdida de derechos del peronismo neoliberal y neoconservador, que paso a paso va perdiendo algunos privilegios y espacios de poder… enfrentados a una CGT y organizaciones sociales absolutamente comprometidas con este proyecto de país, con un peronismo militante y transformador, con una sociedad que apuesta a la democracia como camino de transformación…

Al medio de esta mezcla, recuerdo el “día de la militancia”, y desde ese recuerdo, le rindo homenaje a Alberto Methol Ferré, un militante uruguayo cuya obra de vida se puede honrar en un día como este, hizo un gran aporte a todas las ideas libertarias de la patria grande con que San Martín soñó… integrante de la resistencia que parió el Frente Amplio, que este mes llevará a un Tupamaro a la Victoria… rendimos homenaje a un compañero que falleció ayer, en Montevideo, y junto con él a toda la generación de historiadores y militantes políticos que con sus escritos han abierto los ojos a generaciones frente a una intelligentzia servil a los intereses foráneos.



Y como él decía, repito: “los traidores están condenados a quedarse afuera de la historia del pueblo, que en cada paso, planta una semilla y en cada lluvia raja la tierra, y aparece, de abajo para arriba, con la contundencia de lo que está condenado a suceder, mientras existan compañeros convencidos de que hay que seguir sembrando…”

Y hablando de sembrar, este fin de semana pude compartir con otras organizaciones del campo popular, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un momento gestacional de algo nuevo… pudimos debatir sobre la producción de contenidos, sobre la comunicación, sobre la cultura, sobre el rol de las organizaciones sociales y políticas, el Estado, los directores de cine… algo realmente interesante…

“no existe un proyecto de nación sin un proyecto cultural de nación, porque lo único que no puede importar un país es su cultura”. Jorge Coscia, Secretario de Cultura de la Nación.



Y así me despido, un tanto disperso, pero sin querer dejar pasar este día, por el día de la militancia, ni este momento, el de la muerte de Alberto Methol Ferré, para recordar para qué militamos los que elegimos seguir sembrando…

¡Viva Methol Ferré y todos los pensadores libertarios!

¡Viva la presidenta Cristina y los presidentes latinoamericanos que son parte de la transformación popular!

¡Viva Perón!
carajo…

Lo de afuera y lo de adentro




Lo que pase en la Argentina durante los próximos días, semanas e incluso meses no tiene demasiada importancia para el destino del país. Quedarse en el calendario de piquetes, los pases de bando de diputados y los comentarios más o menos intencionados de artistas y periodistas es un ejercicio innecesario. Es tan grande el cambio que esta operando el mundo en estos años, que nuestro futuro depende tanto lo que ocurra afuera, como de lo que podamos hacer nosotros.

Este cambio de época que estamos viviendo representa en primer lugar un paso positivo de la humanidad, porque se está dando sin enfrentamientos militares. Todos los procesos históricos y políticos ocurridos desde la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX estuvieron marcados por disputas por la distribución internacional del trabajo, dominio de colonias, esferas de influencia y recursos naturales.

Estas guerras y la legalidad que se construyó en consecuencia para dar estabilidad a una determinada correlación de fuerzas, le permitió a los Estados Victoriosos suficientes márgenes de acción como para acomodar sus políticas y economías a las cambiantes situaciones del comercio internacional y la diplomacia. Es decir, para no perder sus privilegios y la capacidad de cambiar las reglas si entendían que su posición estaba amenazada.

En nuestra región, cada proceso tuvo su correlato en gobiernos que se fueron aliados menores de los Estados Victoriosos de cada confrontación, y que durante todo el periodo referido estuvo liderado por Europa Occidental y Estados Unidos. Ninguno de nuestros gobiernos dejó de representar un sujeto histórico previsible y equivalente con otros gobiernos de la región, de acuerdo al grado de desarrollo industrial y la propia cultura nacional, y que con mayor o menor éxito procesó las demandas sociales de su época.

Lo que esta pasando ahora, es que esos Estados Victoriosos no están pudiendo dar con las reglas que le garanticen continuar con su posición de privilegio. Europa va camino a convertirse en una gran Venecia, que pasó con los siglos de centro comercial a postal de enamorados. Mientras que Estados Unidos enfrentará el desafío de contener la conflictividad social interna, por no poder sostener sus niveles de consumo actuales. Por eso, están admitiendo nuevos socios al club de quienes escriben las leyes, con la idea de compartir con los Estados Emergentes la conducción del proceso histórico, pero sobretodo para hacerlos participes de la responsabilidad de sostenerlo. En esa lógica se inscribe la consolidación del G-20 y el aporte de los más grandes Países Emergentes al FMI, entre otras medidas.

El asunto es que esos Países Emergentes, entre los cuales estamos nosotros, tienen su propia agenda y su propia medicina para la etapa histórica. La crisis financiera y de la economía real que estamos atravesando es el primer test de esta nueva Gobernabilidad Mundial.

En este punto se inscribe el comentario del editorialista norteamericano sobre la reciente visita de Obama a Pekín, y la tragedia que significa para el país más poderoso del mundo, depender comercial y financieramente de China:

“los chinos no parecen entender la situación: en vez de enfrentar la necesidad de cambiar de política monetaria, han preferido sermonear a Estados Unidos, diciéndonos que debemos subir las tasas de interés y reducir el déficit fiscal. Es decir, empeorar aún más nuestro problema de desempleo”. Paul Krugman en The New York Times.

El comentario de las autoridades chinas suena a aplicarle a Estados Unidos su propia receta frente a los desajustes de las economías emergentes en la década del noventa.

¿Qué pueden hacer nuestros países en este contexto en la parte que les toca, como para no desaprovechar la oportunidad histórica de jugar en primera por única vez en nuestra historia?

En primer lugar, tienen la posibilidad de elegir opciones, cuando hasta hace unos años el único camino era el ajuste. Para poder ser parte en ese juego internacional lo primero debe ser lograr cohesión social interna, de forma tal que quede tiempo y recursos como para disponerlos en el tablero internacional. Esa cohesión se logra resolviendo dos temas complejos. Incluyendo a los excluidos, lo que está en camino de lograrse gracias a planes como la asignación universal a la niñez; y en segundo lugar, trabajando en definir el perfil de inserción internacional a largo plazo de los paises, asunto que ha sido responsable del atraso argentino de los últimos 30 años, y que no ha sido posible resolver hasta ahora.

9 de octubre de 2009

Premio Nóbel de la Paz para un Peronista



Por Carlos Fusco


La llegada del Premio Nóbel de la Paz para Barack Obama precisamente cuando en la política doméstica su imagen parece estar presentando señales de fatiga en el electorado, y a tan sólo 9 meses de haber asumido, sólo puede tener una lectura y es en clave política: se ha premiado el giro que le dio su gobierno a la política internacional y la reivindicación a la diplomacia como herramienta de mediación ante los conflictos entre países.

El galardón que tomó por sorpresa a todos, incluso a un escéptico Obama quien dijo “honestamente creo que no lo merezco”, generó un potente rechazo en el partido Republicano que algo perezoso de reflejos salió a fijar posición criticando duramente al Comité Nóbel –la comisión legislativa designada por el parlamento noruego para otorgar el reconocimiento- por su decisión en premiar al presidente norteamericano. “¿No es demasiado pronto?” “¿Qué es lo que Obama ha hecho en realidad? se preguntaban con ironía, resaltando que el presidente nortemericano pone a la retórica por encima de los hechos en una crítica que cada vez más frecuentemente le propinan.

Si bien podría esperarse mucho más de Obama, el Premio Nobel de la Paz en cuanto que es la distinción política más importante del mundo ostenta férreos criterios de selección. En efecto, sus ganadores deben demostrar "la mejor o la mayor intervención a favor de la fraternidad entre Estados, la abolición o el desarme de los Ejércitos, así como la organización y el apoyo a conferencias de paz".

Veamos. Según estos criterios, el solo cambio de marcha en la política norteamericana frente a Irak, la decisión de abolir el presidio de Guantánamo (aún no totalmente implementada y sin contar con Abu Grahib seguirá en pie), las recientes conferencias bilaterales con Rusia por el desarme nuclear, su firme pero dialoguista actitud para con Irán revirtiendo el proceso que hubiera desembocado en una casi segura guerra de consecuencias imprevisibles, y la actitud oficial de su gobierno frente al golpe de estado en Honduras, probablemente lo convierten en merecedor del Premio y resalta la vocación del parlamento noruego por destacar las diferencias con su predecesor, MR. Danger, al decir de Hugo Chávez.

Definitivamente el mundo hoy abriga una esperanza cierta de que algún cambio es posible. Cuando la primer potencia mundial, empezó a dejar su vocación de imperio hegemónico para tender una mano al diálogo y comenzar a tratar a otros países como pares, aún cuando la macroeconomía y otras variables se encargan de desmentir a diario que lo sean, creando la conferencia del G-20 en reemplazo del G-8 como eje de la toma decisiones multilaterales del mundo industrializado, algo claramente diferente a la perspectiva de mundo de la era Bush. Y quizá esto sólo, ya sea para premiar.

Muchos han sido los que han querido ver en Obama un cultor de la “tercera posición”, e incluso la propia Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se apresuró a decir que Obama estaba tomando “las mismas medidas que nosotros” ante la crisis financiera internacional desatada este año, ergo muchos salieron a decir con malicia que “Según Cristina Kirchner Obama es Peronista”.

Lo cierto es que su política estatizadota de empresas en crisis como solución ante el quiebre financiero, de cuño netamente keynesiano (a pesar de haber sido “acusado” de socialista por los republicanos) y que muy bien podría recordar a algunas de las políticas implementadas por el peronismo en diversas épocas. El fervor tendiente a preservar las organizaciones y el bien común antes que dejar que el mercado se auto regule aplicando su propia lógica con consecuencias imprevisibles, expresa más de una coincidencia por proteger al conjunto de la población frente a las apetencias de un pequeño grupo. La mayoría de las veces cobijados por el gobierno norteamericano de turno.

Esta decidida actitud de Obama preservó claramente la economía –no sólo norteamericana- sino de la mayoría de los países occidentales que hubieran caído en catarata ante el colapso. Pero esa enérgica actitud es de una naturaleza sin precedentes en el gran país del norte.

En 1962 Perón le escribía a Kennedy “Esta es la hora de los pueblos” para significarle que, mientras los Estados Unidos ganaban prédica en los gobiernos los rusos en cambio se acercaban más a los pueblos destacando que la justicia social debía ser el eje del debate.

Hoy el mundo ha cambiado sustancialmente como las circunstancias políticas en Argentina y EEUU. Me pregunto qué carta le escribiría un Perón actual a Obama.

Resulta muy interesante ver que en la carta de Perón a Kennedy éste le escribe sobre el papel de los medios de comunicación: “(...) Uno de los peores males que azotan al pueblo y al gobierno norteamericano son sus agencias de noticias y sus cadenas publicitarias, que actúan en todo el continente, dirigidas por la Sociedad Interamericana de Prensa (S.l.P.). No es secreto para nadie que tales agencias y cadenas sirven normalmente a intereses muchas veces inconfesables y que detrás de su acción publicitaria no hay más que sofismas y falsedades al servicio de tales intereses. (...)”.

Parece que a pesar del transcurso de los años, los cambios en el mundo y las circunstancias de cada país, algunos debates siguen siendo exactamente los mismos que hace más de 40 años sobre libertad de empresa y rol del estado. A propósito de esto, en el famoso reportaje que le hiciera Rodolfo Terragno en 1967 en Madrid, El General le decía: “(...) cuando llegué al poder estaba todo organizado. Amortizamos la deuda externa y ya no hubo que pagar más servicios de deuda. Vimos que con los ferrocarriles se nos iba una carrada de oro, y entonces los compramos por el oro que ellos se llevaban en un solo año. Después, teníamos que frenar el contrabando de exportación, porque también por allí se iban las divisas, y creamos el IAPI, que lo calcamos de Estados Unidos. Un día empezamos a contar el dinero y ahí fue la sorpresa: no sabíamos qué hacer con tanta plata. (...)"

Diría un guionista que cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia. ¿Será?

1 de septiembre de 2009

Caminando sobre el filo




El acuerdo implícito de gobernabilidad que alcanzó el gobierno nacional con los gobernadores, intendentes, centrales sindicales y la UIA, es la nueva fuente de legitimidad para encarar la etapa que viene hasta el 2011, o al menos hasta el 2010.
Esta jugada no es de ninguna manera un cheque en blanco, pero aún así, el gobierno va a aprovecharla para hacer el trabajo sucio de llevarse puesto a algunos de los Grupos del Poder Permanente del país. En este sentido, el holding Clarín se compró todos los boletos y hacia él van dirigidos los cañones.
Como lectura posterior a la elección, el gobierno interpretó que puede recuperar los votos del 2007 retomando el centro de la agenda política. Para eso, introduce temas unos tras otros, sin dejar margen a que el tiempo avive las reacciones en contra. Además, sacó de la pelea la conducción del partido justicialista, hizo un cambio de gabinete, está introduciendo cambios en el INDEC, abrió rondas de diálogo, lanzó un plan contra la pobreza y construyó con inteligencia las mayorías que votaron leyes claves en el Congreso. En breve introduciría al debate una reforma política.
Es esperable que avance también con algunas leyes importantes que se constituyan en conquistas difíciles de revertir por el gobierno que venga en 2011. En el camino, le pegan en la frente los costos del desgaste que le produce el discurso opositor, reproducido mil veces por algunos medios hasta convertirlo en un zumbido casi unánime. Aún así, aunque le entren todas las balas, las acusaciones de corrupción, dueño del juego, mafioso, fascista, trata de blancas, y todo lo que quieran, ya fueron asimiladas por el 70 % de la población que les votó en contra. No existen peores palabras que las que ya se dijeron y, pese a todo, obtuvo su 30 % de los votos. Incluso, cuando algún juez procese o meta preso a algún miembro del gobierno, el Ejecutivo no tiene más que desprenderse de él y seguir adelante.
Mientras tanto, los que piensan en el 2011 y decidieron no hacer campaña junto al antikirchnerismo, se refugian en sus gestiones provinciales y se preservan para después de las batallas que enfrenta el gobierno nacional.
En cuanto a la ley de medios, el primer round fue con el tema del fútbol. Su resultado favorable a los intereses del gobierno y del país, y la débil capacidad del Grupo Clarín para impedirlo, llevaron a pensar que era oportuno introducir sin demora el proyecto de ley de medios audiovisuales. La reacción ésta vez promete ser más fuerte y en varios frentes.
La más obvia fue ponerles el micrófono todo el tiempo a radicales y peronistas disidentes para que se despachen contra el gobierno, para de paso olvidarse por un momento de sus propias peleas internas. Esta acción solo sirve para machacar sobre los millones de opositores al gobierno, y plantear una vez más que “está en juego la República”. Su lado débil se encuentra en la incapacidad de la oposición para hacer otra cosa que no sea oponerse, y plantear la antirrepublicana idea de cerrar el Congreso hasta que asuman los nuevos diputados y senadores.
La segunda movida consistió en ir por los presidenciables-peronistas-no antikirchneristas del 2011, en particular Scioli, para decirles que si rompen con el gobierno ahora, van a tener un tratamiento “a lo Cobos”, con cámaras en el hombro para cubrir las caravanas y los besos a los bebés. Caso contrario, lo de Borocotó va a ser un poroto. Esta estrategia incluye ayuda material a diputados poco convencidos, y no es imposible que logre algún resultado.
Por último, la táctica más reciente consiste en sumar al reclamo republicano por una prensa libre, al sector agrario, como lo presentan en la tapa de Clarín del 1 de setiembre. Lograr la unificación del reclamo de los medios y del campo, es el objetivo de la hora. A la fuerza del discurso se le agregaría una infantería que genere piquetes y caos. La diferencia estaría en que ahora el reclamo no pasaría por retirar la 125, sino por retirarlos del poder, porque se les perdió la confianza. Para eso es preciso extender el reclamo del campo por tiempo indeterminado, lo que se conseguiría, por ejemplo, si alguien con una cámara provoca a D Elia para que diga algo sobre la madre de algún integrante de la Mesa de Enlace.
El final está abierto.
El ejercicio de especulación que estamos haciendo puede fácilmente ser desmentido por la propia dinámica de los hechos, que ofrece a los opositores un amplio abanico de posibilidades, limitados por sus propias capacidades y enfrentados al accionar del gobierno y los movimientos de terceros actores. Entre las variantes, tampoco hay que descartar que impulsen después de diciembre un juicio político a la presidenta.
Si no prosperan estas iniciativas, tal como están las cosas hoy, tanto para la ley de medios como para otras, con algunos cambios el gobierno podría sumar bloques de centroizquierda y partidos provinciales a sus propuestas.

29 de julio de 2009

Lo que cambió y lo que no cambia en el nuevo escenario político


Por Germán Calvi

Para la militancia política argentina, del campo popular y nacional, la derrota electoral que sufrimos el 28 de junio, ratificó esa sensación de derrota de nuestro proyecto que se instaló en la sociedad desde que perdimos la votación en el senado con la 125.
El punto exacto en el que la fuerza política no dió para disputar la renta extraordinaria de un sector y que desnudó además las debilidades propias de quienes impulsamos este proyecto.
Hasta ese momento el kirchnerismo era la opción de poder que nos permitía sostener la ilusión de los grandes cambios para la política argentina, ahí vertíamos toda nuestra voluntad militante, sin especulaciones.
Esa derrota generó una fisura en la identidad política de nuestro movimiento, a través de la cual se colaron todos, pero finalmente, lo capitalizaron los especuladores de siempre.

Veníamos de tan atrás que las políticas industrialistas parecieron políticas revolucionarias, que poner en la cárcel a probados genocidas parecieron actos de un gobierno de izquierda, y nos pensamos tan adelante, que dimos pie al debate de los errores propios al calor del que creció un canal de expresión del descontento de la burocracia de Estado defendiendo su prebenda y peleando por “sus naturales aspiraciones”.

Así, hasta que el descontento de la pequeña burguesía agrícola, la falta de resultados sentidos en los sectores más humildes, la manipulación permanente de la información por los grandes medios, el desagrado de los sectores conservadores a que una mujer, peronista y progresista sea quien debe mandar, los intereses espurios y antinacionales de la derecha de siempre, lograron romper la hegemonía del kirchnerismo primero, construir una alternativa de poder después, y lograr una derrota política luego.

Podríamos decir que estamos como cuando empezamos, derrotados en las urnas por la derecha, sin hegemonía y con el duhaldismo como dueño de parte del aparato pejotista.

Solo que con seis años de desgaste, con las internas copando la agenda, habiendo polarizado el discurso, sosteniendo un escenario a todo o nada, en donde no se ganó la elección legislativa

Lo que veremos ahora, en los conflictos que debemos transitar, es cuánto pudimos acumular las organizaciones sociales y políticas del campo popular y cuánto pudieron sostener y acumular nuestros adversarios y nuestros enemigos, pero exhibido como dos grandes internas partidarias, en donde se puede pensar que habrá tres candidatos a presidente, dos de centro derecha (uno por el pj y otro por la ucr) y uno de centro izquierda (por el pj).

En el nuevo escenario nuestros enemigos aumentaron sus chances de ganar una elección a Presidente de la Nación, pero ¿podrán gobernar este país democráticamente?
En ese nuevo escenario, nuestros adversarios aumentaron notablemente sus posibilidades de mejorar sus prebendas en el Estado, pero ¿harán ellos, desde sus nuevos lugares de privilegio, un mejor aporte al bienestar del pueblo?



En ese nuevo escenario están también las fuerzas populares, los sindicatos, que tendrán que enfrentar un momento de crisis económica con achicamiento salarial, las organizaciones sociales, que tendrán que enfrentar políticas de mayor concentración y menor ejercicio de derechos, los gobernadores de la zona extrapampeana, que tendrán que luchar contra el centralismo unitario y el federalismo pampeano televisivo, las PYMES que viven del mercado interno, el comercio minorista.

Todos estos sectores presentaremos batalla, primero para sostener el rumbo, luego para defender las conquistas y finalmente para evitar que avance un nuevo modelo antipopular.

Por eso, una de las tareas para la militancia es articular a todos estos actores en cada uno de estos momentos. Construir puentes con cada sector de la sociedad argentina recuperando la iniciativa política y la legitimidad social.

No debemos entrar en las antinomias que el enemigo nos propone, las sangrías, las cacerías de brujas, los errores propios, el diálogo, Moreno, la soberbia, la corrupción, la falta de representatividad de alguno de nuestros interlocutores.
La verdadera pelea es hoy, más que nunca, el modelo.
Y este modelo político, que permitió el mayor crecimiento de la economía, con generación de empleo, desendeudamiento externo y fuerte inversión pública, agotó el ciclo del capitalismo que permitió viento de cola y ahora entra en una nueva fase, económica, por la crisis y la desaceleración, y política, por la ruptura de la hegemonía y la falta de apoyo popular.

En lo económico, la disputa por los costos de la crisis genera condiciones de alianza entre la gran industria exportadora y la gran agricultura, que pedirán un dólar altísimo, poniendo techo a la disputa salarial y generando condiciones de mayor desocupación y mucho mayor concentración de la renta. Atrás de este conflicto se colarán los intereses financieros, los especulativos, los del gran comercio.
Todos expresados por políticos con vocación de poder para el armado del 2011, auspiciados gustosamente por las grandes empresas de comunicación.

Para analizar el futuro político debemos poner primero la lupa sobre las políticas de gobierno y luego sobre las alianzas alrededor de las personas que sintetizan cada proyecto, debemos salirnos de la antinomia kirchnerismo/antikirchnerismo, teniendo en claro que representa Cobos y el radicalismo en términos de programa de Gobierno, qué representa Macri y un pedazo del peronismo, qué representa Reuteman… o sea, mirar más allá de las personas, de los potenciales candidatos, entendiendo que este retroceso en nuestra fuerza está mucho más lejos del fatalismo que lo que la impronta del propio Néstor Kirchner le asigna.

La tarea de la militancia sigue siendo la misma: construir poder popular para sostener un rumbo político que nos permita lograr y consolidar la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.