6 de agosto de 2007

El ayer, hoy y mañana de los Derechos Humanos. Dimensiones conjuntas.

por Luciano Strazza



Por qué habitualmente el sentido común en nuestro país ubica a los DDHH como algo relacionado exclusivamente con la memoria? Por qué preguntar por los ddhh es recibir, casi inexorablemente, respuestas vinculadas a la última dictadura? Por qué los DDHH parecen ser un concepto unidimensional e históricamente ubicable en el pasado? Hay lugar en el presente para los DDHH? Desde qué perspectiva? Más: son los DDHH pensables y proyectables a futuro? Por quién? Para quiénes?
Estas y otras preguntas derivadas son de tremenda actualidad e importancia. También, algunas de ellas, diríamos, fuente de malentendidos y reduccionismos.
En primer lugar, efectivamente, los DDHH son materia de memoria. Una memoria necesaria para darle eterna visibilidad a los crímenes de la última dictadura. Una memoria que, en un sentido, y lejos de operar como "espejo retrovisor", cumple un rol preventivo de cara al futuro.
En segundo lugar, innegablemente, los DDHH tienen que ver, en un sentido, con el presente. Se trata de un pasado en parte no resuelto, y en parte mal resuelto, que vuelve (pero que más precisamente "es traído" mediante una clara decisión política) a nuestros días y que parece mostrarnos y demostrarnos que finalmente es tiempo de saldarlo con justicia.
Sin embargo necesitamos completar el ejercicio recordando que pensar los DDHH en una única dimensión es un reduccionismo análogo a pensar, por ejemplo, el concepto de libertad como libertad de comercio únicamente. De igual manera, ver en los DDHH un asunto de exclusiva raigambre en el pasado, es similar a pensar que un Estado activo es parte de décadas anteriores y hoy inútil, imposible o inviable.
Por el contrario, los DDHH tienen más de una dimensión y más de un "tiempo" ó época, así como también el Estado activo tiene vigencia en la actualidad. Hoy el estado argentino es un estado activo en materia de DDHH, y estos son, por fin, entendidos en su entera diversidad clasificatoria (derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales) y contemplando su riqueza de perspectivas. Valga como ilustración una serie de programas en materia de DDHH entre los que cabe destacar el proyecto de Fortalecimiento del Sistema de protección de los Derechos Humanos (financiado en conjunto con la Unión Europea, quien por primera vez se involucra en un proyecto de esta carga y envergadura en todo el mundo), consistente en una valiosa herramienta de articulación entre Estado y Sociedad Civil con el objetivo de promover y proteger el conjunto de derechos, haciendo especial hincapié en la formación y capacitación de los grupos de mayor vulnerabilidad. Para ello se prevé el emplazamiento de Observatorios en distintas provincias fundados en una perspectiva integral, es decir contemplando derechos vinculados a la protección de la vida, la libertad, la no discriminación, al resguardo frente a la persecución política, al sometimiento a torturas, penas o tratos inhumanos, pero además atendiendo al derecho a seguridad social, al trabajo, a la sindicalización, alimentación, vestido, salud, vivienda, educación, medioambiente, desarrollo, y a todos los derechos de segunda y tercera generación anclados en una perspectiva que supera con comodidad la noción de memoria y se focalizan en la calidad de vida presente y futura.
La centralidad de este tipo de proyectos, por otra parte, radica en que se piensan y estructuran (en cuanto a metas y duración) como política de estado, esto es, como planificaciones que tienen como uno de sus objetivos de base ser independientes de las coyunturas electorales. Es por ello que, por primera vez en el campo de los DDHH, la apuesta es a hablar de la construcción de un Estado activo, presente e inteligente más que a la eventual vigencia de un gobierno de intenciones. Hoy por primera vez la apuesta es a la construcción de sentido mediante la formación, la diseminación y la protección, con la visión última de reasociar en un todo indivisible al pasado, al presente y al futuro rompiendo así la falsa idea de extemporaneidad en el mundo de los DDHH.

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